Si bien es cierto que su padre, que lleva el mismo nombre, asumió el rol de mánager este año con Algodoneros de Unión de Laguna, el jugador de Padres de San Diego empezó a seguir la Liga de Beisbol del país cuando uno de sus compatriotas de República Dominicana Robinson Canó, arribó a Diablos Rojos del México.

"He ido prestando atención. Cuando Canó vino a la liga ahí empecé a ver. Mi papá también vino a México. Se ve la inversión que la liga ha hecho, en la ética, en la calidad de los peloteros y con crecimiento bonito", mencionó.

El segunda base de los Frailes es la figura que los fanáticos más identifican. No solo por su peculiar peinado y su personalidad, sino por esa cercanía que tiene cuando se acerca a firmar pelotas o tomarse algunas fotos.

"Es una maravilla el ambiente en México. El beisbol ha crecido de manera impresionante en la liga de verano en México", señaló.
Hasta ahora, el dominicano no ha conectado cuadrangulares, pero, tal y como sucedió hace 3 años, podría ser el protagonista y volarse la barda por primera vez en la campaña en el Estadio Alfredo Harp Helú.