Después de una votación unánime, los cambios en el Fórmula Uno serán una realidad.

En el parón obligado de abril, tras las cancelaciones de los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita, la Federación Internacional de Automovilismo, los altos mandos de la Máxima Categoría, escuderías y pilotos se reunieron para acordar ajustes en el reglamento.

Las áreas donde se hicieron modificaciones son en la calificación, arrancadas, carrera y en condiciones húmedas.

En las sesiones de calificación el objetivo principal es no limitar a los pilotos, así que se bajó de 8 a 7 Megajulios de cantidad máxima de energía eléctrica para incrementar la velocidad.

Aquí entra en juego el Superclip, ya que se aumentó la potencia de 250 a 350 Kilovatios (kW ) lo que reduce el tiempo de recarga y cambia el enfoque de los conductores; además, habrá más tiempo de adaptabilidad al aumentar a 12 Grandes Premios las oportunidades en las que se aplican los límites de energía más bajos alternativos.

En la carrera se establece que el Boost o impulso adicional se limita a +150 kW para evitar accidentes por diferencias en el rendimiento, como sucedió con el Haas y el Alpine en el Gran Premio de Japón.

La gestión del MGU-K, que es el motor generador de energía cinética a eléctrica, sigue con despliegues de 350 kW en zonas de rebase o aceleración como rectas, y de 250 kW en lugares donde el control es necesario, como curvas.

Para las arrancadas y condiciones de pista mojada se establecieron protocolos de seguridad como sensores visuales, por ejemplo, que se enciendan las luces traseras y lateras en señal de advertencia, así como un despliegue automático de MGU-K para garantizar un nivel mínimo de aceleración.