La justicia francesa investiga si el empresario egipcio Mohamed Al Fayed, propietario de los almacenes Harrods y padre de Dodi Al Fayed, estuvo implicado en una red de abusos sexuales, como sostienen las abogadas de varias mujeres que lo comparan con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Varias denunciantes han sido interrogadas en París en el marco de la investigación.
Una de ellas es Kristina Svensson, exempleada del hotel de cinco estrellas Le Ritz Paris, también propiedad de Al Fayed, de quien fue asistente entre 1998 y 2000.
"Cada vez que me veía, me agredía", declaró a AFP.
El empresario, fallecido en 2023, nunca fue procesado en vida.
A finales de 2024, la policía de Londres informó que 90 mujeres lo acusaban de agresiones sexuales y violaciones cometidas a lo largo de más de 35 años, entre 1977 y 2014.
Las querellantes critican la investigación británica y confían en que la justicia francesa esclarezca si la presunta red también operó en territorio francés.
Rachael Louw tenía 23 años cuando fue enviada al yate de Salah Fayed, hermano de Mohamed, en la Costa Azul.
Fue interrogada el 10 de febrero por la Oficina Central para la Represión de la Trata de Personas (OCRTEH).
Hoy, con 54 años, dijo haber sentido "alivio".
"La justicia francesa avanza mucho más rápido y no minimiza lo que nos ha pasado, a diferencia de los investigadores del Reino Unido", afirmó.
Al abrir, en 2025, una investigación por trata agravada de personas, proxenetismo y violaciones, la fiscalía de París "muestra que considera las agresiones en su conjunto y que no tiene miedo de atacar a un sistema organizado", estima Louw.
"Como carne" para "consumir"
Louw trabajaba como vendedora en Harrods cuando Mohamed Al Fayed la vio.
En el verano de 1994 acudió a una cita "previa a su contratación en la oficina del presidente".
Examen pélvico, citología, "control mamario exhaustivo", test VIH, la cita fue mucho más allá de lo que se suele hacer para un contrato.
En un informe dirigido a la empresa, el médico consignó que había perdido recientemente a su madre, que tomaba anticonceptivos, que tenía novio y que su higiene personal era "excelente".
"Es un médico que acepta enviar información confidencial para dar armas al violador", denunció la abogada Eva Joly, representante de varias de las demandantes.
Tras ese proceso, Louw sostuvo que fue llevada en varias ocasiones a la residencia de Salah Fayed en Park Lane.
Asegura que en una ocasión él la drogó con "una mezcla de crack y cocaína" y la agredió sexualmente.
Más tarde aceptó convertirse en su asistente en Francia.
"Como una tortura"
Relata que fue trasladada en avión privado y que en el yate le retiraron el pasaporte.
"Nada era como lo había imaginado. Se esperaba que estuviera constantemente con él", contó.
Asistía a cenas con invitados mayores acompañados de "chicas jóvenes", en un ambiente de "mucho contacto físico".
Cuando logró contactar a su novio, también empleado en Harrods, éste fue despedido, según su versión.
Recuerda que una noche Salah Fayed se metió en su cama.
"Me desperté y le pregunté qué hacía. Me respondió: 'Me siento solo'. Me quedé petrificada. Era como una tortura".
En otra ocasión fue llevada a Saint-Tropez, a la mansión de Mohamed.
"Había una chica pelirroja que parecía más joven que yo. Mohamed la besó. Me pidió que dejara de mirarlos y no recuerdo nada después", relató.
Cuando Salah anunció que pensaba llevarla en una nueva lancha rápida con una sola habitación, entró en pánico y llamó a Air France para reservar el primer vuelo disponible. Tras regresar al Reino Unido, bloqueó sus recuerdos "para sobrevivir".
"Él se reía"
Treinta años después decidió hablar tras ver un documental de la BBC emitido en septiembre de 2024 sobre la familia Al Fayed.
"Tomé conciencia de lo que había formado parte y de hasta qué punto podría haber sido peor, si no hubiera tenido la suerte de poder escapar... Hablo porque debe haber un costo para los criminales, para no seguir alentando a los siguientes", afirmó.
Kristina Svensson, por su parte, llegó a Francia en 1993 y fue contratada en el Ritz a través de una agencia temporal.
Tras la muerte de Dodi y de la Princesa Diana, se le dijo que sería asistente de Al Fayed. Sin embargo, durante la entrevista las preguntas se centraron en su apariencia y le comentaron que parecía el "doble" de la esposa del empresario.
Posteriormente fue enviada a Londres.
"No estaba interesado en mi currículum. Solo me hizo preguntas personales. Fui sometida a un examen ginecológico obligatorio en el que creo que me drogaron", aseguró.
Describe largas horas de espera en una habitación hasta que él entraba y episodios de agresiones sexuales e intentos de violación durante los cuales "él se reía".
"Micrófonos y cámaras"
Explicó que permaneció en el puesto porque era extranjera, sin red de apoyo ni conocimientos legales.
"Me sentía como un producto de lujo que quería poseer. Una muñeca en una estantería".
Afirma que el personal le advertía que había "micrófonos y cámaras por todas partes" en el hotel y que, en la mansión de Saint-Tropez, el ama de llaves le recomendó bloquear la puerta por la noche.
El Ritz declaró estar "profundamente entristecido por los testimonios y las acusaciones" y aseguró que cooperará plenamente con las autoridades judiciales.
Para las abogadas, los relatos dibujan los contornos de un "sistema poderoso" que presenta "numerosos aspectos" similares al de Jeffrey Epstein.
"Selección de jóvenes vulnerables, transporte, alojamiento, aislamiento y dinero para intimidar o infiltrarse", resumió Eva Joly.
Aunque algunos hechos podrían haber prescrito, la investigación busca determinar si existen casos que aún puedan ser perseguidos.
"Solo estamos al principio de la reconstrucción del rompecabezas en Francia", concluyó la letrada.
