Decenas de millones de personas de todo el mundo ahora toman medicamentos como el Ozempic, una especie de experimento en tiempo real que ofrece muchos más datos de los que puede ofrecer un ensayo clínico cuidadosamente controlado.
Gracias a la rápida adopción de estos fármacos, ahora tenemos una idea más clara que nunca de sus efectos y de las dificultades que conlleva tomarlos.
“Normalmente, cuando aparece un nuevo medicamento, tenemos tiempo para aprender a utilizarlo”, dijo Melanie Jay, directora del Programa Integral sobre Obesidad de la NYU Langone, en una entrevista realizada el domingo en una conferencia de la Asociación Estadounidense de la Diabetes en Nueva Orleans.
Pero con los medicamentos GLP-1, dijo, “todo el mundo está haciendo ciclos de investigación en tiempo real”.
Esto es lo que hemos aprendido en el proceso.
Pueden tratar mucho más que la diabetes o la obesidad
Aunque, inicialmente, estos fármacos se aprobaron para tratar la diabetes y luego la obesidad, ahora algunos de ellos se han aprobado para reducir el riesgo de infarto de miocardio y otros problemas cardiovasculares y para tratar la apnea del sueño, las enfermedades hepáticas graves y las enfermedades renales.
Al menos algunos de estos beneficios se derivan de la propia pérdida de peso. Pero los investigadores creen cada vez más que los fármacos proporcionan beneficios completamente independientes de la pérdida de peso.
Una de las principales teorías es que estos fármacos reducen los niveles elevados de inflamación, la cual está relacionada con muchos problemas crónicos de salud.
Los científicos también estudian el potencial de estos fármacos para tratar otras afecciones, como la covid prolongada y los trastornos por consumo de sustancias. Las pruebas emergentes han sugerido que las personas que toman estos fármacos beben y fuman menos, y tienen menos probabilidades de desarrollar trastornos por consumo de sustancias, aunque los científicos quieren más ensayos, y más amplios, antes de sacar conclusiones.
Recuperas peso si dejas de tomarlos, pero no necesariamente todo
En los ensayos clínicos de los fármacos inyectables que se comercializan actualmente, las personas perdieron, en promedio, entre un 15 y un 20 por ciento de su peso corporal al cabo de unas 72 semanas. Algunos estudios en el mundo real respaldan estas cifras, pero otras investigaciones sugieren que la gente tiende a perder menos peso. (La pérdida promedio de peso en algunos estudios en el mundo real puede variar entre un 8 y un 17 por ciento, según el fármaco y el estudio). La discrepancia entre estas cifras y los datos de los ensayos clínicos se debe, al menos en parte, a que muchas personas dejan de tomar los fármacos, a veces debido a los efectos secundarios o a los costos.
Muchas personas que dejan de tomar estos fármacos recuperan al menos parte del peso que han perdido, pero algunas personas han podido mantener la pérdida de peso. Un análisis de los registros de más de 180.000 pacientes descubrió que más de la mitad de quienes tomaron semaglutida —la sustancia de Wegovy— o tirzetida —el compuesto de Zepbound— mantuvieron al menos parte del peso perdido o incluso perdieron peso adicional dos años después de dejar de tomarlos.
Hamlet Gasoyan, quien estudia estos fármacos en el Centro de Investigación de Cuidados Basados en el Valor de la Clínica Cleveland, dijo que los pacientes que dejan de tomarlos suelen recurrir a otros métodos para mantenerse en su peso. Estos pueden incluir regímenes de ejercicio intenso, cirugía bariátrica u otros medicamentos, ya sean fármacos para adelgazar más antiguos o versiones compuestas más baratas de los nuevos.
No funcionan igual de bien para todos
Ahora sabemos que aproximadamente una de cada 10 personas que toman los fármacos son lo que los científicos llaman “no respondedores”, que pierden menos del 5 por ciento de su peso corporal. Y una pequeña parte de las personas que toman fármacos adelgazantes son “superrespondedores”, que pierden mucho peso en poco tiempo. (No está claro lo comunes que son los superrespondedores).
Los científicos creen que la genética, así como el placer que las personas sienten naturalmente al comer, pueden influir en estas diferentes respuestas.
Pueden tener desventajas inesperadas. (Como el aliento de Ozempic, ¿cierto?)
Muchas personas que toman estos medicamentos experimentan los efectos secundarios que se ha informado en ensayos clínicos: náuseas, fatiga y problemas digestivos como vómitos y diarrea.
Pero a medida que más personas han ido tomando estos fármacos, han surgido todo tipo de preocupaciones menos comunes. Algunos de ellos, como el “aliento de Ozempic” (causado, en parte, por la deshidratación de los pacientes con apetito disminuido que beben menos) o el “rostro Ozempic” (cuando la pérdida de grasa te deja con aspecto demacrado) se han convertido en temas de conversación en las redes sociales.
Scott Hagan, profesor titular de medicina de la Universidad de Washington que estudia la obesidad, ha tenido pacientes que se quejan de que se les cae el pelo. (Es posible que sea el resultado de perder una gran cantidad de peso en poco tiempo; las personas con anorexia también suelen perder algo de pelo).
Algunos de los problemas que han surgido son más graves. Unos pocos estudios han relacionado el uso de estos medicamentos con un ligero aumento del riesgo de desarrollar una afección ocular muy poco frecuente, aunque todavía no está claro si los fármacos GLP-1 causan directamente dicha afección. Los médicos también han visto que los fármacos reducen tanto el apetito que algunos pacientes desarrollan deficiencias nutricionales. Y los fármacos también se han relacionado con un ligero aumento del riesgo de pancreatitis, aunque aún es extremadamente raro.
Los pacientes también suelen perder masa muscular con los medicamentos. Según dijeron los médicos, muchos pacientes jóvenes y sanos han podido recuperar el músculo, o conservarlo en primer lugar, mediante el entrenamiento de fuerza y una ingesta abundante de proteínas. Pero han observado que los adultos mayores se vuelven más frágiles con estos medicamentos, lo que les hace más propensos a las caídas.
La ‘dosis adecuada’ es objeto de debate
Los pacientes que toman estos fármacos empiezan con la dosis más baja y suelen aumentarla gradualmente a lo largo de los meses. Por lo general, cuanto mayor es la dosis, más peso pierden los pacientes y menores son sus niveles de azúcar en sangre.
“Nos encontramos en un territorio turbio en el que hay muchas dosis diferentes entre las que elegir, y la más alta puede poner a alguien en un peso que no sea bueno para él a largo plazo”, dijo Hagan. Mantener a los pacientes con una dosis demasiado alta puede suprimir su apetito hasta niveles poco saludables, lo que provoca deficiencias nutricionales, y causar una pérdida de peso excesiva que reduce la densidad ósea, provoca desequilibrios hormonales y eleva el riesgo de cálculos biliares.
No solo afectan a tu cuerpo
A medida que los fármacos se han hecho más populares, han surgido más anécdotas sobre las formas sutiles en que afectan a la vida personal y a la salud mental de la gente. Por ejemplo, muchas personas afirman que los medicamentos han cambiado su vida sexual: en algunos casos, los han hecho sentir más deseables y, en otros, han disminuido su libido. Algunos han dicho que se sienten más seguros de sí mismos y que pueden hacer ejercicio y moverse con más facilidad.
La idea de que los fármacos podrían disminuir el placer, o incluso la alegría, en algunos pacientes también se ha manifestado de otras formas.
Marie Spreckley, investigadora de la Universidad de Cambridge que estudia estos medicamentos, dijo que algunos pacientes han reportado que se sienten emocionalmente más planos sin el deleite que antes encontraban en la comida, y menos conectados con el elemento social de comer. Dijo que estas experiencias justifican una investigación más profunda. Otras personas han dicho que su personalidad parecía más apagada con los medicamentos, o que se sentían más letárgicas.
Hace menos de una década que el Ozempic salió al mercado. A medida que más personas tomen medicamentos para perder peso y los investigadores sigan estudiándolos, sabremos más sobre cómo estos medicamentos pueden cambiar nuestra salud y la forma en que nos sentimos y vivimos.
