El mes pasado, en la tarde del solsticio de verano, una amiga me dijo: “Desde ahora hasta el invierno, los días se irán acortando”. Suspiró. Me alegré muchísimo.
En mi opinión, el verano es más para soportarse que para disfrutarse. “Siempre puedes ponerte más ropa; pero hay un límite en lo que puedes quitarte educadamente”, le digo a mi esposo mientras maldigo el calor. Mi nivel de estrés aumenta con la falta de rutina, la cual se intensifica al tener a tres hijos fuera de la escuela.
Todos los demás se unen para lamentarse del invierno, pero ¿qué pasa con los pocos solitarios que pensamos que los tomates reliquia están sobrevalorados?
“Decir en voz alta que no disfrutas del verano parece menos aceptable socialmente”, dijo Milla Titova, profesora asistente de Psicología en la Universidad de Arizona que estudia la felicidad. Admitió que quejarse del calor está perfectamente bien en Tucson, donde vive. “Pero yo solía vivir en Seattle”, agregó. “Había muchísima presión por disfrutar de los dos meses de buen clima”.
Los cascarrabias del verano como yo necesitamos liberarnos de esa presión por aprovechar la temporada, me dijeron los expertos. “Deséales a tus amigos que les vaya bien de camino a la playa y ofrécete a reunirte con ellos más tarde para cenar”, dijo Samar McCutcheon, profesora asociada de Psiquiatría en la Universidad Estatal de Ohio.
Si necesitas ayuda para mantener una actitud positiva en medio de las olas de calor y las interrupciones fuera de la oficina, empieza con estos consejos.
Piensa en el ‘hygge’, pero para el verano
El “hygge”, el concepto danés de comodidad y convivencia (a menudo traducido como disfrutar de los pequeños placeres de la vida), está vinculado al invierno. Pero también puedes adoptar la idea para el verano.
Encendemos velas y nos acurrucamos bajo mantas “para contrarrestar el frío del invierno al elevar la temperatura corporal y aliviar la tensión física”, dijo Emily Lindsay, profesora asistente de Psicología en la Universidad de Pittsburgh, cuya investigación se centra en la atención plena. Una ducha fría o ropa ligera y fresca pueden brindarte un alivio sensorial similar en el calor, dijo.
Lindsay también sugiere que un truco de respiración refrescante del yoga podría usarse en momentos de calor o irritación. “Enrolla la lengua como un taco e inhala lentamente. La respiración se sentirá más fresca de inmediato”, dijo. “Exhala por la nariz. Es como inhalar aire fresco y exhalar aire caliente. Es tranquilizador”.
“El hygge también se trata de ser sociable”, dijo Titova. “Estar en el ambiente adecuado con las personas adecuadas contribuye a nuestro bienestar”.
Eso podría significar ir al cine con aire acondicionado o visitar un museo con una amistad, dijo McCutcheon. En lugar de un pícnic al aire libre en el calor, tal vez podrías organizar un chapuzón nocturno.
Conserva las pequeñas rutinas
Las interrupciones del verano pueden ser alegres: tu hijo universitario está en casa. Hay vacaciones. Hay viernes de verano. Pero estas pausas de la normalidad también pueden ser estresantes, dijo McCutcheon, y mantener cierta apariencia de tu rutina diaria puede ser “protector”, agregó.
McCutcheon recomendó identificar dos o tres cosas pequeñas para mantener la constancia durante el verano, como señales que evitan que tu mente se sienta caótica. “Podría ser tomar café en tu silla favorita todas las mañanas o dar un paseo a la hora del almuerzo”, dijo.
Cualesquiera que sean los hábitos más beneficiosos, mental o físicamente, deberían ser una prioridad, sin importar qué más esté descarrilado, dijo Titova, quien se levanta temprano en verano para ir a correr antes de que haga demasiado calor.
Practica la gratitud, no la culpa
El mal humor del verano se ve agravado por la sensación de que deberías estar aprovechando al máximo la temporada, como parece estar haciendo todo el mundo. Pero “no tienes que sentirte culpable por no cumplir con las expectativas de la sociedad”, dijo Lindsay.
Practicar la gratitud es como un antídoto para replantear tus circunstancias, dijo Titova. Puedes meditar sobre experiencias positivas o escribir tres cosas buenas que pasaron al final del día, dijo.
Cuando estás en una situación que no es ideal, es fácil estancarse en lo desagradable. “Deja que lo bueno y lo malo fluyan por igual”, dijo Lindsay. “Luego intenta sintonizar con algún aspecto de la alegría”.
¿Qué te parece esto para sintonizar con la alegría? Mi esposo y yo hace poco conseguimos una reservación en un restaurante que está totalmente lleno otros meses del año. El metro era un horno, pero la comida era el cielo.
