Entre las consecuencias humanas de la globalización, sociólogos y demás estudiosos e investigadores, cuestionan si las cárceles, las prisiones y/o penitenciarías, ¿tienen sustento moral para imponerle a alguien un castigo, acaso severo, con el fin de impedir que otras personas cometan actos similares?

Afirmando que la pregunta es más perturbadora desde el punto de vista ético por cuanto “aquellos a quienes castigamos son en la mayoría de los casos, personas pobres y estigmatizadas, que necesitan ayuda más que castigo”.

Empero, en esta era de la globalización se han generalizado los sentimientos de MIEDO y ANSIEDAD, que se procura descargar o canalizar hacia las permanentes preocupaciones con la LEY y el ORDEN. Siendo notable la transferencia de ansiedad que universalmente se resume en la palabra alemana: SICHERHEIT. Que significa (Google) seguridad, certeza y garantía.

“SEGURIDAD: Protección contra peligros, daños o riesgos (físicos, informáticos o públicos).

CERTEZA/CERTIDUMBRE: Convicción o conocimiento seguro de que algo es verdad.

GARANTÍA/FIANZA: Resguardo o aval en el ámbito financiero o legal. Así, el número de personas que están en la cárcel o aguardan condenas probables crece rápidamente en casi todos los países. Hay un repentino incremento de la construcción de prisiones y otros medios punitivos en todas partes. Por todo el globo aumentan los presupuestos de gastos fiscales dedicados a las fuerzas de la ‘ley y el orden’, en particular, la policía criminal y el servicio penitenciario.

“Más importante aún, la proporción de la población en conflicto directo con la ley y sujeta al encarcelamiento aumenta a un ritmo que sugiere un cambio más que cuantitativo y la ‘importancia creciente de la solución institucional como componente de la política criminal’. Indica además que muchos gobiernos adoptan, con apoyo de la opinión pública, el postulado de la ‘necesidad creciente de disciplinar sectores y grupos importantes de la población’.

“Las cifras de la población que cumple condenas de cárcel varía de un país a otro de acuerdo con la idiosincrasia, las tradiciones culturales y la evolución del pensamiento y la práctica en materia penal, pero se diría que su aumento veloz es un fenómeno universal en el extremo ‘más desarrollado’ del mundo.

[Por ejemplo] “Según los datos más recientes, los Estados Unidos tienen la delantera por lejos: más de 2% de su población se encuentra bajo el control del sistema penal. La tasa de crecimiento es impresionante. En 1979 había 230 presos por cada 100 mil habitantes, cifra que llegó a 649 en enero de 1997.

“No existen pruebas de que la confianza en la prisión como herramienta principal para resolver los llamados problemas irritantes o generadores de ‘ansiedad’ se haya convertido en un punto de discusión en las BATALLAS ELECTORALES; las fuerzas rivales, aunque disientan respecto de otros asuntos candentes, tienden a manifestar pleno acuerdo sobre este tema; aunque, cada uno trata de convencer al electorado de que será más resuelto e implacable que sus adversarios políticos en la persecución de los criminales.

[No obstante] “El afán de protección genera muchas tensiones. Y donde hay tensión hay ‘capital político’, como no dejarán de advertir los inversores lúcidos y los corredores de bolsa ágiles. Las apelaciones a los miedos relacionados con la seguridad son tan SUPRACLASISTAS y TRANSPARTIDARIAS como los miedos mismos.

“Tal vez sea una feliz coincidencia para operadores y aspirantes políticos que los verdaderos problemas de inseguridad y falta de certeza se hayan condensados en la ansiedad en torno de la protección; un político que vocifera y se muestra enérgico respecto de esta última crea la impresión de que se ocupa de las dos primeras… Ya que combatir —o aparentar que se combate— el crimen que amenaza la seguridad personal es una opción realista y rinde grandes beneficios electorales.

“Construir más cárceles, elaborar nuevas leyes que multipliquen el número de violaciones punibles mediante la prisión y obligar a los jueces a agravar las penas, son medidas que aumentan la popularidad de los gobiernos; sobre todo que ‘se ocupan’ no sólo de la protección personal de los gobernados sino también, en consecuencia, de brindarles seguridad y certeza; y los hacen de manera visible y, por ello, convincente.

“La ESPECTACULARIDAD —la versatilidad, severidad y presteza— de las operaciones punitivas es más importante que su eficacia. Asimismo, se sabe que el sistema penal golpea la BASE más que a la CIMA de la sociedad.

“Por otra parte, toda unidad policial dedicada a la investigación de ‘delitos graves’ acaba por descubrir que los actos ilegales cometidos en la ‘cima’ son sumamente difíciles de separar de la densa red de transacciones empresariales. No es casual que las cárceles estén ‘pobladas, sobre todo, por personas del estrato más pobre de la clase trabajadora que han cometido robos y otros delitos ‘tradicionales’. Cuando se trata de la actividad que persigue abiertamente el lucro personal a expensas de terceros, la línea divisoria entre lo lícito y lo ilícito siempre es vaga y contenciosa: no se compara con la reconfortante certeza de actos como la violación de una caja fuerte o una cerradura [o ‘robarse’ un pan].

“No es casual que las cárceles estén ‘pobladas’, sobre todo, por personas del estrato más ‘bajo’ de la clase trabajadora que han cometido robos y otros delitos ‘tradicionales’. Además de mal tipificados, los crímenes en la ‘cima’ son ‘muy difíciles de detectar’. Los DELITOS EMPRESARIALES [o de políticos, gobernantes, jueces y fiscales] no llegan a la luz pública y a la justicia sino en pocos casos extremos.

“Los defraudadores y evasores de impuestos [ergo: Salinas Pliego] tienen posibilidades de ARREGLOS EXTRAJUDICIALES infinitamente mayores que los carteristas y ladrones de casas. Dejando a un lado todo lo demás, los agentes de los órdenes locales tienen perfecta conciencia de la superioridad de los PODERES GLOBALES y se dan por satisfechos con lo que puedan conseguir.

“Los de la CIMA si sienten que el ambiente en la localidad se agita demasiado, siempre existe la opción de partir; la GOOBALIDAD de la ELITE es movilidad, y esta entraña la capacidad de escapar, evadirse. No faltará un lugar donde los guardianes locales del orden estén dispuestos a hacerse de la vista gorda ante una violación o crimen.

“Juntos estos factores convergen en un efecto común: la identificación del crimen con la CLASE BAJA (que siempre es local) o, lo que es casi lo mismo, LA CRIMINALIZACIÓN DE LA POBREZA”.

(Fuente: Zygmunt Bauman, “La Globalización”, FCE, Ciudad de México, Segunda reimpresión, 2022).