Maru Campos, quien hasta hace seis meses era una gobernadora más del estado y quien, hasta antes de marzo de 2026, había declarado que estaba pensando en su retiro político, es ahora una de las cartas del PAN rumbo a 2030 y ya está pensando en ser diputada federal, después del CIAgate en Chihuahua.
Contrario a lo que se pensaba antes de marzo de 2026, ahora Maru Campos tiene interés en continuar su carrera política y se ha olvidado del retiro. El PAN, su partido, a nivel nacional, le ha ofrecido una diputación federal por la vía plurinominal, seguramente en un lugar que asegure su presencia en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
Y esta invitación no es una ocurrencia. Es lo que ve el PAN después de lo sucedido en Chihuahua, cuando se descubrió la presencia de agentes extranjeros de Estados Unidos en operativos con la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, sin autorización ni permiso del Gobierno de Claudia Sheinbaum, a quien, de acuerdo con la posición planteada en este caso, corresponde autorizar y permitir la presencia de agentes extranjeros.
Maru Campos se convirtió así en el rostro visible de todo lo que representa el PAN frente al Gobierno de la 4T: una política opositora que reta al Gobierno Federal, no sólo en su política interna, sino también en la externa. Y, lo que es más importante aún, representa el papel que la oposición ha presentado durante todo el sexenio: la desobediencia a la política federal.
Es en este contexto en el que Maru Campos no asistió al informe presidencial de Claudia Sheinbaum, llevado a cabo esta semana en Palacio Nacional, siendo, según se plantea, la única gobernadora en no asistir a dicho informe.
Se presenta así como la opositora a la Presidenta y se perfila como candidata presidencial del PAN rumbo a 2030, si es que de aquí a ese año no surge alguien que sume simpatías y popularidad. Esto aún no ha sido medido en el caso de Maru, pues se sabe que es popular, pero principalmente dentro del panismo; todavía falta conocer su nivel de aceptación entre la población abierta y, menos aún, a nivel nacional.
Es por eso que la ausencia de Maru Campos en el informe presidencial de la primera mujer presidenta de México puede interpretarse como el inicio de una estrategia para presentarse como la verdadera opositora de la 4T a nivel nacional: una opositora con ADN cien por ciento panista, contrario a lo que representó Xóchitl Gálvez, quien buscó proyectarse más como una ciudadana apartidista.
De esta manera, Maru Campos habría arrancado ya la carrera rumbo a la candidatura presidencial, buscando convertirse en la candidata panista. Y aunque todavía no ha sido medida a nivel nacional en cuanto a popularidad y simpatías entre los mexicanos que no son panistas, ha sido arropada por la oposición y ha recibido cobertura mediática desde lo ocurrido con el CIAgate chihuahuense.
Y aunque aún no lo ha confirmado, lo más seguro es que deje el cargo de gobernadora a principios del próximo año, antes de que comiencen las campañas, dejando un suplente para integrarse a la siguiente legislatura federal como parte de la bancada panista de la Cámara de Diputados y, muy probablemente, buscarían hacerla coordinadora.
Por supuesto, su éxito o fracaso dependerá en gran medida de si logra retener el PAN, junto con su candidato, Marco Bonilla, la gubernatura de Chihuahua, pues si pierde frente a Morena, difícilmente podría ser proyectada a nivel nacional.
Por eso hemos dicho que Chihuahua ha adquirido relevancia nacional a raíz de lo sucedido con los agentes norteamericanos en Chihuahua, donde lamentablemente perdieron la vida junto con el director de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua. Este hecho ha dibujado dos planteamientos distintos sobre la manera de considerar la soberanía nacional.
Por un lado, la gobernadora panista, retando al Gobierno Federal abiertamente con su posición de permitir la operatividad extranjera bajo la justificación del combate a la delincuencia organizada; y, por el otro, la posición de la 4T, restringiéndola bajo sus propios términos y condiciones y prohibiendo los operativos extranjeros en suelo nacional.
En medio queda la política de los programas sociales instaurada por el gobierno morenista, siendo su sello y política estrella, con todo lo que usted ya conoce de uno y otro proyecto: el PRIAN contra Morena.
Usted seguirá decidiendo.
