“Se acabó la corrupción”

Andrés Manuel López Obrador

La naturaleza del Partido Revolucionario Institucional es extraña. Nació sin progenitores, con el nombre Partido Nacional Revolucionario, pero presumía como propio el movimiento de 1910. Pero sus objetivos se cumplieron el 25 de mayo de 1911 con la renuncia de Porfirio Díaz. Si inició el 20 de noviembre entonces fueron cinco meses. Pero la lucha por el poder se extendió por una década donde gobernaron Francisco León de la Barra (1911), Francisco I. Madero (1911-13), Pedro Lascurain (1913, 45 minutos), Victoriano Huerta (1913-14) Francisco Carbajal (1914), Venustiano Carranza (1914-20) y Adolfo de la Huerta (1920). Después llegaron Álvaro Obregón (1920-24), Plutarco Elías Calles (1924-28) y en 1929 nace el bisabuelo del PRI, el Partido Nacional Revolucionario. Es el heredero de un movimiento surgido hacía 19 años y concluido 9 años antes de su nacimiento. Desde el principio llevó a cuestas el legado revolucionario. En 1938 nació su padre, el Partido de la Revolución Mexicana y el hijito en 1946: Partido Revolucionario Institucional. El tricolor tenía naturaleza propia, independencia, no sabemos si los hombres dirigían al partidazo o el partidazo los dirigía a ellos. “Al Partido, todo se lo debemos al partido” “El partido nunca se equivoca” decían. Y el pri se dejaba querer por seis años, -con la excepción del Maximato- cambiaba la dirigencia, pero su esencia no. Su substancia permanecía incólume, todopoderoso pero mortal. En el año 2000 fue su hecatombe.

Pero Morena no tiene esencia. Lo de la 4ª Transformación fue un slogan de campaña, efectiva, sí, pero sin profundidad, sin base sólida. Se fundamenta en hechos violentos: la guerra de independencia, de Reforma y la Revolución de 1910 aunque su “política es pacifista”. El partido tiene un único dueño, Andrés Manuel y el partido no puede decidir por sí mismo como lo hacía –metafísicamente hablando- el tricolor. No es independiente sino obediente. Fiel con quienes le son incondicionales. No ha traicionado a su fundador ni cambiar de lema ni de nombre.

Morena puede lograrlo casi todo: el tercer piso de la 4ª Transformación. Pero su mesías no lo hizo surgir de la nada, sino de los restos de renegados de otros institutos políticos a quienes adoptó sin reservas. Sumó a quienes de la política lo saben todo (Manuel Bartlett) a quienes no saben nada (Cuauhtémoc Blanco). Desechó a quienes son demócratas (Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo). Hizo un lado a quienes cuestionaban al líder (Olga Sánchez Cordero). Decepcionó a incondicionales (Marcelo Ebrard). También el PRI exigía incondicionalidad, pero sí castigaba a los propios (Borge, Duarte, Yarrington, Granier et al). Pero eso en Morena no lo verán tus ojos, es como una ciega progenitora alcahueta que ama y perdona incondicionalmente a engendros ignorantes, ladrones, violadores, deshonestos y corruptos.

Estas características le atan las manos. “Si cae Rubén Rocha, caen todos” dicen que dijo AMLO. Después el gobernador con licencia exclamó “si caigo yo caen todos”. En la primera frase debió haber dicho “si cae Rubén Rocha, caemos todos”. Es decir, el todavía presidente se cree intocable. Así Rocha, Adán Augusto, Inzunza, Villarreal, Noroña, Marina del Pilar y ahora agregue a Guadalupe Taddei se sienten tranquilos. Son de Morena, apoyan a Morena, trabajan para Morena, son devotos de Morena, compinches, rateros, delincuentes pero muy solidarios y la 4ª T no puede permitir la extradición de alguno de sus prodigios y menos investigarlos. Por eso tiene en la FGR a Ernestina Godoy. Así, el doctor Rafael Olivos Hernández es y seguirá siendo líder de los trabajadores del Seguro Social, aunque él no quisiera, porque si cae un líder charro morenista irán por más. Imposible incrementarles el salario a los trabajadores del IMSS el 10% que justamente exigen porque otros seguirán sus pasos. Con estos principios, el gobierno no puede mostrar ni justicia ni benevolencia ni compasión ni legalidad ni igualdad con sus enemigos. Así seguimos, con una justicia selectiva “a los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”. Si desde el sexenio próximo anterior, había terminado con la corrupción, ¿por qué culpar a emisarios del pasado si ya no existen las ilegalidades?

Mi álter ego se pregunta ¿acaso el registro de celulares no era con el objetivo de evitar extorciones y llamadas incómodas? No miento, diariamente recibo más de 15 llamadas con el texto “llamada no deseada” “fraude (posible)” “llamante no deseado (sospecha). Parece que alguien vendió la base de datos.