El pretender atribuirle a alguien una conducta delictuosa, es lo más sencillo si se hace desde la ocurrencia y la mala fe. Los rumores y cualquier publicación que aparezca en redes sociales, por muy simplistas e infundados que resulten, suelen ser el caldo de cultivo perfecto para calumniar a quien sea.

Para el sistema penal, sin embargo, es requisito fundamental para poder acusar a una persona de la comisión de un delito, la existencia de un hecho concreto del que se describan claramente las circunstancias de tiempo, modo y lugar. Así lo establece el artículo 335, fracción III, del Código Nacional de Procedimientos Penales, respecto de los elementos que debe contener la acusación del Ministerio Público —incluso, el artículo 311lo exige desde la imputación—, entre otros: “… III. La relación clara, precisa, circunstanciada y específica de los hechos atribuidos en modo, tiempo y lugar, así como su clasificación jurídica”.

Entonces, si nos vamos a atrever a formular una acusación contra determinada persona, debe realizarse describiendo de manera clara y precisa el cómo, cuándo y dónde llevó a cabo la ilicitud respectiva. De lo contrario, quien acusa estará cometiendo una conducta calumniosa.

En tales circunstancias, el seguir insistiendo en que la senadora con licencia Andrea Chávez tiene vínculos con la organización denominada La Barredora, para que no se caiga en un mero dicho sin sustento, ameritará que se observen, cuando menos, los extremos legales referidos. Esto es, demostrar el por qué se le está acusando de ello: con qué integrante de ese grupo se le asocia y en que condiciones; si recibió algún beneficio indebido de ellos; en su caso, si la relación se estableció a través de tercera persona y como es que la asocian a ella, etc.

No obstante, lo único que ha sido supuesta “prueba contundente”, es que la relacionan con el senador Adán Augusto López, de quien también se insiste que cuando fue gobernador de Tabasco tuvo tratos con dicha organización. Es así como se estaría realizando una inferencia que, desde su origen, hasta el momento no se ha dado a conocer evidencia fehaciente de las supuestas conductas delictivas en comento.

Muy distinto es cuando se comete un acto delictivo que es público y notorio, exigiendo que se realicen las investigaciones conducentes, citándose a declarar a quienes de una u otra forma tengan o pudieran tener relación directa o indirecta, dado el entorno en el que se desenvuelven. O sea que ya se tiene pleno conocimiento de la verificación de un hecho criminal, pero todavía no se sabe la identidad de las o los autores materiales y/o intelectuales.

Pero ahora resulta que, tanto a Andrea Chávez como a la presidenta nacional de morena, Ariadna Montiel, también se les cuestiona la supuesta cercanía con el alcalde de Morelos, donde fue “descubierto” el tan polémico narco laboratorio, insinuando comportamientos indebidos.

Efectivamente, por ejemplo, la presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, ha señalado: “Hay un momento en el que tienes que decir hasta aquí y más cuando hay información que está a la vista de todos. La senadora Andrea Chávez visitó al menos en cuatro ocasiones el municipio de Morelos. Yo pediría que ella dé una explicación cómo tan sencillo y tan fácil va, visita y tiene amistades ligadas a cárteles del narcotráfico” (El Diario de Chihuahua, 23 de mayo de 2026). O sea que, “si camina como pato y hace como pato, entonces es pato”. Mero reduccionismo.

El sostener sin prueba alguna tales argumentos, además de calumniosos, no vienen a ser sino pura politiquería en un propósito de distraer la atención de un hecho que sí es grave, que es el de la intromisión de agentes extranjeros en actividades oficiales, siendo distinto a la situación concreta del narco laboratorio. No nos quieran confundir con eso, que está más que claro.

Tanto ataque hacia Andrea Chávez, tal vez tenga que ver con la amplia posibilidad de que morena gane la gubernatura de Chihuahua en las elecciones del próximo año, pues en las de 2024, como ya lo referí en otra colaboración en este mismo medio de comunicación, de acuerdo con cifras publicadas por el INE, la fórmula postulada por la coalición “Sigamos Haciendo Historia” (conformada por el PVEM, PT y morena), encabezada por la propia Andrea Chávez, fue la ganadora. Obtuvieron 855,149 votos (52.66%), seguidos por la coalición “Fuerza y Corazón por México” (PAN, PRI y PRD) que lograron 594,262 votos (36.60%). Pero de tales sufragios, en lo particular, morena alcanzó 694,882 (42.79%) y en segundo lugar el PAN con 404,295 (24.90%). Diferencia por demás contundente.

Y si a lo anterior le agregamos la vasta simpatía y seguimiento que le tienen un muy, pero muy significativo y evidente número de mujeres y hombres chihuahuenses, entonces se entiende el por qué es objeto de tanta denostación opositora. Por cierto, lo anterior se confirmó durante la marcha y manifestación del pasado sábado 16 de mayo en la ciudad de Chihuahua, en donde como a ninguna otra persona aspirante que se encontraba presente, se le aclamó con gran entusiasmo por las y los asistentes.

En tal virtud, es seguro que Andrea Chávez sí se encuentra relacionada con una barredora, pero con una que se encargará, a partir de 2027, de que las cosas cambien positivamente en todo el territorio estatal. Por eso la consideran “la enemiga a vencer”.

Volviendo al tema de la incriminación irresponsable y dolosa, no se valen suposiciones o inferencias a la ligera, y en caso de se tengan elementos de pruebas de la o del candidato y partido político que sea, lo más sano, responsable y conveniente, es presentar las denuncias a que haya lugar, obviamente acompañadas de las evidencias fehacientes que correspondan, para que por ningún motivo lleguen a ocupar cargo público alguno quienes no se merezcan el favor del pueblo de Chihuahua.

Lamentable que se pretenda difamar la honorabilidad de dos damas, Ariadna Montiel y Andrea Chávez, quienes han dado muestra sobrada de un desempeño responsable en los cargos públicos que han ejercido.