Cuando las malas decisiones políticas, la corrupción sistémica y las crisis económicas convergen, las consecuencias suelen reflejarse en retrocesos sociales, devaluaciones monetarias y aumento de la pobreza. Históricamente, el hartazgo ante este panorama ha sido el principal motor de revoluciones, cambios de régimen y la conformación de nuevos movimientos sociales. Esta crisis de miseria se ha prolongado con los gobiernos del PRI, PAN, PRD y MORENA. En lo que respecta al partido oficial, señalan que todos los problemas son herencia del pasado y que su “movimiento” es químicamente puro, lo cual no existe ni en la ciencia, mucho menos en la política.
A lo largo de la historia de México y América Latina, destacan varios episodios en los que la gestión gubernamental impactó profundamente en la calidad de vida de la población:
Crisis de la deuda y modelos económicos: La década de 1980, conocida como la “década perdida” en América Latina, combinó un endeudamiento público masivo con devaluaciones drásticas y recortes al gasto social. Esto generó una caída abrupta en el poder adquisitivo y un aumento generalizado de la pobreza.
Hiperinflación y colapsos cambiarios: Diversos países de la región han enfrentado periodos en los que el exceso de gasto público, financiado mediante la emisión descontrolada de dinero, resultó en hiperinflación. Esto pulverizó el salario de los trabajadores y destruyó los ahorros de la clase media en cuestión de meses.
Clientelismo y dependencia: En muchos contextos, los programas de asistencia social han sido utilizados históricamente con fines electorales, entregando beneficios mínimos para asegurar votos en lugar de generar empleos y desarrollo estructural. Esta práctica perpetúa la pobreza como estrategia política.
La percepción de cómo la política ha llevado a la miseria es un tema central en los debates sobre la desigualdad. Para analizar las causas económicas y sociales detrás de estos fenómenos, pueden consultarse estudios sobre desigualdad y pobreza del Banco Mundial, así como análisis históricos del Portal Académico del CCH de la UNAM sobre cómo las crisis afectan a las distintas clases sociales.
Dentro de la crisis social que estamos experimentando a nivel mundial se encuentra un tipo de crisis particular: la crisis política, que podríamos sintetizar como una crisis de liderazgo. Una crisis que, por su naturaleza, afecta el funcionamiento de todas las instituciones que son fundamento de nuestra sociedad: familia, escuela, iglesia, sindicatos, partidos políticos y gobiernos, porque se presenta como una ruptura en la relación dirigente-dirigido.
La crisis se expresa en una creciente reducción de la influencia social de los dirigentes, en un aumento de la desconfianza hacia sus figuras, en una notoria disminución de la participación social y en una falta de credibilidad hacia los líderes formales, debido a la enorme distancia entre el discurso y la acción. Los seguidores dejan de actuar como tales porque no se sienten representados; al contrario, se sienten traicionados. En México, cualquier liderazgo parece acostumbrarse a que “no pasa nada”, pero sí pasa.
En estas condiciones, los dirigentes políticos enquistados en las estructuras del poder gubernamental traicionaron a sus pueblos al sepultar la filosofía del servidor público, aceptando que la corrupción formara parte de la cultura organizacional de las dependencias gubernamentales, para gobernar utilizando el poder político al servicio del capital privado, permitiendo un mayor saqueo de los recursos naturales, un aumento en la explotación de la clase trabajadora y el crecimiento de la pobreza en grandes capas de la población.
Aunque, a decir verdad, ese “yo” se piense para sí mismo: primero “yo”, después “yo” y, por último, “yo”. En otras palabras, el llamado pueblo no figura en el “yo” de los políticos; es solamente una invención sin cuerpo, pero necesaria de mencionar en los asquerosos discursos de cada seis años.
La CIA en México
La historia de la CIA en México abarca décadas de operaciones de inteligencia, espionaje y cooperación bilateral. Desde sus inicios en la Guerra Fría, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha mantenido presencia en el país con enfoques que van desde la vigilancia ideológica hasta la colaboración en el combate al narcotráfico y el crimen transnacional.
Documentos desclasificados han revelado que agentes de la CIA operaron en México durante años, proporcionando información y alentando al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz sobre la supuesta existencia de una conspiración comunista internacional.
Movimiento del 68
La llamada Operación Litempo fue una de las redes de espionaje más conocidas. La CIA reclutó a altos funcionarios mexicanos, incluidos presidentes y directores de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), para intercambiar información y monitorear a disidentes.
La era del narcotráfico (1980-2000)
A finales del siglo XX, el enfoque mutó hacia el combate a los cárteles de la droga y la corrupción institucional.
El caso Kiki Camarena (1985)
El asesinato del agente de la DEA en México marcó un punto de inflexión. Demostró la infiltración del narcotráfico en las altas esferas del gobierno y obligó a la CIA a incrementar sus operaciones de contrainteligencia y monitoreo dentro del territorio mexicano.
Siglo XXI y el combate al crimen organizado (2000-presente)
En el siglo actual, la presencia de agencias estadounidenses ha evolucionado hacia operaciones tácticas conjuntas, intercambio de tecnología y monitoreo de riesgos geopolíticos y migratorios.
Operaciones encubiertas
La injerencia y colaboración de la CIA en territorio mexicano continúa vigente. Un ejemplo de ello se hizo evidente cuando se reportó su participación en operativos de inteligencia contra laboratorios clandestinos en zonas montañosas, como ocurrió en el estado de Chihuahua.
Retos actuales
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta el constante escrutinio sobre el alcance de las operaciones clandestinas de agencias estadounidenses y el impacto de estas acciones conjuntas en la soberanía nacional.
La presidenta de México solicita pruebas al Departamento de Justicia de los Estados Unidos para que Rubén Rocha Moya pueda ser extraditado.
Según diversas versiones periodísticas, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ordenó el bloqueo de cuentas bancarias del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como de sus hijos, del senador Enrique Inzunza Cázarez y otros implicados señalados presuntamente por vínculos con el narcotráfico en una Corte de Nueva York. La medida contemplaría el congelamiento de activos y la suspensión de operaciones financieras, mientras autoridades estadounidenses impulsarían solicitudes de detención con fines de extradición contra varios de los acusados.
El gobierno de Estados Unidos asegura contar con pruebas. ¿El gobierno de México ya está actuando? Ahí van algunas señales. Desde luego, todos mantienen la presunción de inocencia.
En el caso de Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, mal asesorada por algunos encargados de la procuración de justicia, asesores jurídicos y operadores políticos —muchos de ellos más interesados en mantenerse enquistados en el poder que en resolver problemas—, pudieron haber evitado el circo político y jurídico que hoy rodea al senador Javier Corral, a quien sus adversarios califican como prófugo de la justicia. No entiendo por qué Morena lo protege tanto.
La Realpolitik (del alemán “política real”) es un enfoque pragmático y realista de gobernar y hacer diplomacia. Se basa en el ejercicio del poder y en la defensa de los intereses del Estado, dejando de lado principios morales, éticos o ideológicos.
El término fue acuñado en el siglo XIX por el político alemán Otto von Bismarck. Aunque es una forma de actuar muy antigua —cuyas raíces se asocian a pensadores como Nicolás Maquiavelo y Tucídides—, se consolidó como un método para que los países lograran sus objetivos mediante el equilibrio de fuerzas y la adaptación a las circunstancias reales.
En el caso del Gobierno de Chihuahua, la gobernadora enfrenta un linchamiento jurídico y político derivado, en buena medida, de la falta de asesoría adecuada. Se insiste en ello.
La Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal es la dependencia encargada de brindar asesoría técnica y legal a la presidenta de la República. Sus funciones principales consisten en revisar, validar y elaborar iniciativas de reformas constitucionales, leyes, decretos, reglamentos y acuerdos, además de representar al titular del Ejecutivo en litigios y controversias en los que sea parte, según la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.
¿Qué hace Luisa María Alcalde en “las mañaneras del pueblo”? Para muchos, lo más grotesco es verla desmentir periodistas desde la tribuna política. Desconozco su capacidad como abogada; por lo pronto, parece más enfocada en la grilla barata y en sus presentaciones de PowerPoint. México parece una preparatoria.
Hasta el momento, quien brinca la tranca en Chihuahua, incluso dentro de Morena, es Cruz Pérez Cuéllar, quien lleva la delantera política.
