-Día del Trabajo: nada queda del poderío sindical
-El cálculo de Maru para no ir al Senado -Veinte chihuahuenses al Consejo Nacional guindaNada bien caerá en algunos círculos policiacos y delictivos de Chihuahua el sonado nombramiento de Arturo Velasco como nuevo flamante delegado de la Fiscalía General de la República en Baja California Sur.
Su nombre fue incluido entre varios nuevos delegados nombrados para Tabasco, Sonora y Michoacán. A mediados de la semana entrante serán las presentaciones. Velasco, para quienes lo hayan olvidado hasta por salud, fue el Fiscal Especializado en Operaciones Estratégicas y Antisecuestros, que impidió se generalizara ese delito en el estado. Tuvo toda la confianza de la gobernadora, Maru Campos, para desarrollar su trabajo pero terminó fuera de la Fiscalía por “diferendos” con algunos mandos policiacos.***
Antes encabezaba el gobernador en turno, rodeado de sus secretarios, diputados, alcaldes y regidores. Casi los tres poderes acompañaban la marcha por el Día del Trabajo, a partir de La Guirnalda que corona el parque El Palomar y hasta un templete oficial cerca del Palacio de Gobierno.
Muchos líderes sindicales, casi todos sumisos al eterno líder de la otrora poderosa Confederación de Trabajadores de México (CTM), Jorge Doroteo Zapata, movían ríos de gente, con el compromiso del bono extra y el descanso obligatorio el resto del día; para los más encumbrados, no faltaba la comilona con la clase política, con algún anuncio especial de incremento salarial a las nóminas burocráticas y magisteriales. Las portentosas consignas obedecían también a las coyunturas y a la dinámica del poder en turno. Contra el Gobierno del Estado eran pocas, casi nada, salvo las de algunos inconformes a quienes el poder permitía desfogarse ese día, una válvula de presión social necesaria. A la siempre ausente Federación eran dedicadas mentadas, sarcasmos y reclamos, por sus instituciones asentadas en Chihuahua, pero muy abandonadas por el centro del país. Eso era antes, porque de unos años a la fecha el desfile con el que inicia mayo, a lo mucho suspendido ocasionalmente por cuestiones climáticas, el poder sindical entró en franca decadencia. Pocos lo pelan. Todavía el año pasado, acompañaron a los trabajadores el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña y el secretario de Educación y Deporte, Hugo Gutiérrez; el primero con la representación oficial del Ejecutivo, mientras que el segundo obligado por la necesaria buena relación que debe tener con las secciones 42 y Octava del SNTE. Esta vez se hicieron ojo de hormiga. En este año, dicen que la invitación oficial no llegó a Palacio de Gobierno, ni de parte de Doroteo ni de los dirigentes magisteriales, Manuel Quiroz Carvajal y Eduardo Antonio Zendejas. O fue eso o tenían cosas más importantes que hacer en el Ejecutivo. No fue despreciable la cantidad de marchantes, entre 12 y 15 mil, según algunas cuentas, entre sindicatos del sector público y del privado. Tampoco lo fueron los reclamos, en particular, por malos servicios médicos, reclamos salariales y de prestaciones. Y sí, fueron muchos los que marcharon, pero bajo manita de puerco. Sin embargo, fue políticamente muy notable la ausencia de autoridades y clase política, alejadas del sindicalismo que sigue medio charro y medio evolucionado. Es señal de los tiempos, según algunos. Es señal de nuevas alineaciones del SNTE y del deterioro hasta nivel de cascarón de la vieja central obrera, antes súper influyente. Sus líderes se han enconchado en el disfrute multimillonario de las cuotas sindicales. Para qué el estrés.***
Una foto (puede verse en la edición digital de GPS) muestra al morenista senador Óscar Cantón Zetina, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, frente a una mampara que trae la leyenda: Reunión de Trabajo con la Gobernadora de Chihuahua, con el sello del Senado de la República.
Eso evidencia que estaba todo listo para recibir a la mandataria estatal, Maru Campos, el martes 28 de abril. Al menos tenía la confirmación el senador de Morena, pero algo la detuvo o la hizo cambiar de opinión. En efecto, la gobernadora fue prudente y públicamente jamás dijo si iría o no al Senado. Dejó correr la bola hasta el último momento, cuando mandó su respuesta oficial en la que rechazaba la “respetuosa invitación”. Luego, el jueves ella misma dio pistas de su decisión. Cómo iba a ir a reunirse, dijo, con gente cuyo nombre está en rojo en las listas de la justicia norteamericana. Fue una clara referencia al senador morenista Enrique Inzunza, quien forma parte de la misma comisión que la “invitó”... y quien también es ahora objeto de una acusación de narcotráfico del Departamento de Justicia de Estados Unidos, junto con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Quizás algo intuyó Campos Galván o alguien le dio un aviso previo desde el vecino país del norte, donde no tiene malas relaciones. Como haya sido, qué incómodo y contradictorio papel el del sinaloense Inzunza. Casi como el del otro morenista adoptivo, Javier Corral, que siendo prófugo de Chihuahua es también presidente de la Comisión de Justicia; el Cereso es su lugar.***
La salida de Luisa María Alcalde Luján por si sola equilibra el desbalance existente hasta hoy en Morena, con Ariadna Montiel en los mandos a partir de este fin de semana. En el fondo, permite a la presidenta, Claudia Sheinbaum, tomar mayor control del proceso 2027 y la sucesión del 2030.
Luisa María es el relevo generacional presumido por AMLO, junto con Andrea Chávez y otros jóvenes de Morena, que han despuntado desde 2018 e incluso antes, con posiciones en el gobierno de la Ciudad de México, cobijados por los sucesores de López Obrador. Con ese objetivo, Alcalde Luján fue colocada en la Secretaría de Gobernación para posteriormente llevarla a Morena; y con ello, tener el control de la sucesión del 2024, bajo la dirección estratégica y férrea de AMLO. Andrés Manuel no soltó el control ni un momento de Morena; a Bertha Luján -madre de Luisa María- como presidente del Consejo, le sucedió Alfonso Durazo, actual gobernador de Sonora, donde se mantiene. Pero este domingo cambian las fuerzas, con el movimiento de Claudia coloca a su alfil más importante, Ariadna Montiel, que durante ocho años ha construido el andamiaje de operación electoral con servidores de la nación y un billón de pesos en apoyos sociales, ¡un billón! De esta forma Sheinbaum equilibra fuerzas, en beneficio de su estrategia de operación, para el año que entra, donde aparece en el radar la alianza que en Chihuahua han construido Cruz y Ariadna, jugando ahora con nuevo tablero. De ahí el desasosiego existente en el partido guinda, donde Brighite Granados, la líder estatal, anda que no la calienta ni el sol.***
Precisamente para la sesión de Consejo Nacional de Morena, programada para el domingo, están haciendo maletas una veintena de chihuahuenses, que ocupan asiento en el máximo nivel de dirección guinda.
Para allá van los crucistas, Hugo Vallejo, director de Atención Ciudadana en Juárez; Julio de la Cruz, Director de Asentamientos Humanos del municipio de Juárez; la síndica, Carmen Estrada; el coordinador estatal del frente 4T, Sebastián Torres; Hugo González, presidente del Consejo Estatal de Morena. También, Mayté Vargas, diputada Federal; Omar Holguín, Secretario General y Kevin Mares, secretario de Organización, ambos de Morena Estatal, así como Héctor Ochoa, delegado regional de la Secretaría de Economía. Entre los ariadnistas, están Cuauhtémoc Estrada, coordinador de la bancada de Morena; Brenda Chávez, delegada de Bienestar; Román Alcántar, delegado de Conagua; y, José Luis Rascón, subdelegado de Bienestar. Por los andreístas, Benjamín Carrera, Exdiputado local; Brighite Granados, presidenta de Morena estatal; Ulises García, delegado de la SEP; y Oscar Avitia, diputado local. La caballada entonces va muy robusta desde Chihuahua para ariadnistas y crucistas.***
A veces la obra pública que se realiza al interior de las colonias no se anuncia en grande, pero es de las que más beneficio genera.
Hablamos de la pavimentación de la calle 13 en la colonia Villa Juárez, una obra que no es de las que se promocionan con bombo y platillo, pero no es cosa menor: más de 30 años esperando a que fuera una calle transitable. Lo interesante no es sólo la obra, sino cómo se logró. No fue únicamente decisión de escritorio. Fue resultado del Presupuesto Participativo. El dato frío de acuerdo a la información que compartió el municipio, es que en esta zona habitan alrededor de 20 familias, pero el dato real es que reduce complicaciones, mejora la movilidad y, sobre todo, devuelve dignidad a un espacio olvidado. Ahora sí, a tender la ropa sin temor a la polveada. Uno de los principales promoventes del programa Presupuesto Participativo ha sido el alcalde, Marco Bonilla, haciendo énfasis en que los mecanismos de participación existen, pero no se activan solos. Requieren ciudadanos que participen y autoridades que respondan. Y en este caso, ambas cosas coincidieron.


