Ciudad de México .-En la cama de la habitación número 210 del Motel Kamawa, terminado el trance erótico, Libidiano le dijo a Dulciflor: "Creo que ya es tiempo de que nos casemos". "¿De veras, Libi?"-exclamó Dulciflor feliz e ilusionada. "Sí -confirmó el tal Libidiano-. Claro, yo por mi lado y tú por el tuyo". El escribidor que esto escribe sabe de interrupciones, antes llamadas apagones. En su niñez, tan lejana en el tiempo, tan cercana en la recordación, hizo la tarea del colegio a la luz de una lámpara de querosén, pues había que ahorrar energía eléctrica por aquello de la Segunda Guerra. Así contribuí, aun siendo niño, a la victoria de los aliados sobre el Eje. Innumerables vicios tuvo el PRI durante su larga, larguísima dominación. En esa época, sin embargo, progresó México, a diferencia de hoy, que en todo retrocede. Una de las mejores y más útiles manifestaciones de ese avance fue la electrificación del país. Los beneficios de la electricidad llegaron hasta los más apartados rincones del territorio nacional. Muy grande bien fue ése, al que siguieron muchos males. El sindicato de electricistas obtuvo para sus agremiados privilegios indebidos, entre los cuales, nimio ejemplo, figuraba el de no pagar la electricidad que en sus hogares consumían. Bien pronto, con la nacionalización de la industria eléctrica, se apoderaron de la empresa la ineficiencia y la corrupción. A Bartlett se le cayó también este otro sistema, y la pésima herencia que dejó se muestra ahora en los problemas que el país afronta por las fallas del servicio. Más de la mitad de los estados de la República están padeciendo en estos días, los de más intenso calor, frecuentes apagones (interrupciones en lenguaje oficial). Tal es el resultado de aquella nefasta política, otra de las supinas necedades de AMLO, de pedir a los funcionarios de la 4T el 90 por ciento de fidelidad y el 10 por ciento de capacidad. Llámense como se llamen, interrupciones o apagones, esos cortes de electricidad acarrean perjuicios graves a los usuarios y a las administraciones municipales. Obvio es decir que, de cara a las embestidas de Trump, y a la creciente actividad de la delincuencia organizada, esto de los apagones es mal menor para el gobierno que preside -más o menos- Claudia Sheinbaum. No lo es para México. La electricidad no solo mueve la licuadora: también es el motor principal de la economía del país. Sin electricidad no hay inversión. Sin inversión no hay creación de empleos. Sin creación de empleos no hay. (Nota. Nuestro estimado colaborador se extiende largamente en la enumeración de lo que no hay cuando no hay lo que no hay, enumeración que nos vemos en la penosa precisión de apagar, o sea de interrumpir, por falta de espacio). Avaricio Cenaoscuras es el hombre más ruin de la comarca. Su hijo le preguntó: "¿Puedo ver la tele?". "Sí -autorizó el cutre-. Pero no la enciendas". La vecina le comentó a doña Frustracia: "Hoy en la mañana tardé 15 minutos en hacer que funcionara el coche". "Eso no es nada -acotó la doña-. Anoche yo tardé más de media hora en hacer que funcionara mi marido". (No batalles, Frustra. La próxima vez adminístrale unas cuantas gotas de las miríficas aguas de Saltillo, y verás cómo tu lánguido y alicaído esposo se convierte en viripotente semental que te llevará no a un éxtasis orgásmico, sino a tantos que no podrás contarlos por causa del deliquio. Tus gritos de pasión se escucharán en 10 kilómetros a la redonda, y al día siguiente amanecerás con el cuerpo derrengado, pero con una plácida sonrisa de satisfacción. Te lo garantizo). FIN.
MIRADOR Por Armando FUENTES AGUIRRE. Este amigo mío con el que tomo la copa -varias- los martes por la noche dice cosas tremendas cuando está borracho, y cosas más tremendas aun cuando está sobrio. Anoche, por ejemplo, todavía no descorchábamos la primera botella cuando dijo algo que a pesar de mis muchos años me escandalizó. Dijo: -Los dos escritores más imaginativos en la historia de la literatura de ficción han sido Julio Verne y Santo Tomás de Aquino. Añadió luego sin reparar en mi expresión molesta: -No necesariamente en ese orden. Ya con dos copas encima -o tres quizá- manifestó: -Se han hecho películas con varias de las novelas de Verne: "Viaje al centro de la Tierra"; "20 mil leguas de viaje submarino"; "La vuelta al mundo en 80 días". Es una pena que no se haya hecho ningún film sobre la Suma Teológica de Santo Tomás. En una sola página de esa obra hay más imaginación y fuerza creativa que en todo lo que escribió Verne. A pesar de que también he bebido ya tres copas -quizá cuatro- no lo contradigo. Carezco de argumentos para oponerme a su declaración. Leí hace mucho tiempo varias de las novelas de Verne, pero jamás pude reunir las fuerzas que se necesitan para leer a Santo Tomás de Aquino. ¡Hasta mañana!... MANGANITAS Por AFA. ". Sorpresas en la Copa del Mundo.". La más grande que encontré, por lo menos aquí mismo, es que tras el vandalismo el estadio siga en pie.
Opinión
01 Jul, 2026
La electricidad no solo mueve la licuadora: también es el motor de la economía
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Armando Fuentes
