Ciudad de México .-En la noche de bodas tuvo lugar el primer acto de amor entre los recién casados. Al término de la ocasión nupcial la novia contempló la alusiva parte de su maridito y exclamó desolada: "¡Ay, Cadino! ¡Te juro que no quería acabármela toda!". (Se refería, claro, a la ocasión nupcial).

Este hombre llamado Ilegio era malaje. La palabra "malaje" pertenece al rico argot de los gitanos andaluces. Proviene de la expresión "mal ángel", y alude a una persona desagradable, antipática, de mala sombra.

Cierto día, por divertirse, el tal Ilegio le preguntó a una adivinadora: "¿Dónde está ahora mi padre?". La mujer consultó su bola de cristal y respondió en seguida: "Ahora está con una rubia bella y joven en un cuarto de hotel". "¡Éjele! -se rio Ilegio-. Mi padre pasó a mejor vida hace 10 años". Acotó la adivinadora: "El esposo de tu madre pasó a mejor vida hace 10 años. Tu padre está ahora con una rubia bella y joven en un cuarto de hotel".

En México sólo son legales las elecciones que gana Morena; las que pierde se deben anular. El voto de los ciudadanos únicamente vale si favorece al partido de López Obrador; de otro modo ese voto ha de tirarse a la basura.

La democracia nada más es democrática cuando los morenistas se alzan con el triunfo. En caso contrario la victoria del partido opositor ha de anularse automáticamente.

En Coahuila, mi estado natal, el PRI arrasó en la reciente elección de diputados locales. Al presidente estatal del tricolor, Carlos Robles Lostaunau, sus amigos y copartidarios le han puesto un significativo apodo: "El 16 a cero", pues como dirigente del priismo obtuvo una clara victoria en la totalidad de los distritos electorales del Estado.

El triunfo es contundente. En el menor de los casos la ventaja del PRI sobre Morena fue de 2 a 1, pero en la mayoría de los distritos llegó a ser hasta de 4 a 1. Al final del cómputo hubo más de 400 mil votos de diferencia.

El índice de votación fue alto; los ciudadanos acudieron copiosamente a las casillas y expresaron su voluntad en forma pacífica y ordenada. Ningún incidente turbó la jornada electoral.

Atribuyo ese triunfo del PRI a dos factores. El primero, la estructura priista, sólida y bien organizada, resultado de un trabajo constante y eficaz. El segundo, y principal, es debido a que la ciudadanía está satisfecha, y aun agradecida, con la labor de sus autoridades, tanto a nivel estatal como municipal.

Los coahuilenses gozamos de una paz y una tranquilidad que en otros estados se han perdido. Las inversiones nacionales y extranjeras se han multiplicado en Coahuila, y con ellas la creación de empleos ha tenido un aumento significativo.

En todas las encuestas Manolo Jiménez Salinas figura entre los gobernadores que tienen la mayor aceptación entre sus gobernados, y en muchas de esas encuestas ocupa el primer lugar. En el caso de Saltillo, mi ciudad, el alcalde Javier Díaz González ha llevado a cabo obras de mucho beneficio para la comunidad, como la creación de un sistema de transporte urbano gratuito por el cual las familias que viven en las colonias populares se están ahorrando miles de pesos cada mes.

De ahí que el voto ciudadano haya favorecido al PRI. Reconocerlo es deber cívico y político. Y sin embargo Morena se resiste a aceptar el resultado de la elección, aunque haya sido claro, y busca anular la voluntad de los electores.

Los coahuilenses exigen que su voto sea respetado tal como lo emitieron en las urnas. El triunfo del partido que ganó en Coahuila es el de los cientos de miles de ciudadanos que sufragaron por él. Nadie tiene derecho a atentar contra ellos. FIN.

MIRADOR

Por Armando FUENTES AGUIRRE.

Este amigo mío con el que tomo la copa -varias- los martes por la noche se declara librepensador.

-Y lo eres -le digo porque he tomado tres o cuatro tragos-. Estás libre de todo pensamiento.

Él, con ánimo benevolente porque ha tomado cuatro o cinco tragos, deja pasar la desmañada burla, y expone otra de sus tesis jacobinas:

-Los hombres necesitan mitos, en igual forma que necesitan pan. Éste les alimenta el cuerpo; el mito les alimenta el espíritu. Así como los abogados administran la ley, y los médicos la salud, los ministros religiosos administran los mitos, y con ellos imparten consuelo y esperanza a los humanos. Eso les da derecho al pan, aunque en el fondo quizá no crean sus mitos.

No lo contradigo. Allá cada quien con lo que diga.

El próximo martes, sin embargo, le diré que una cosa es el librepensamiento, y otra muy diferente el pensamiento libre.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

Por AFA.

". El Pato Merlín, mascota del futbol.".

Opinión muy razonada

recoge el citado dato,

y afirma que dicho pato

va muy bien con la patada.