-Cómo desaparecen mil 400 millones de pesos

-Cambian CAT como si fueran calcetines

No fue un celular escondido en la manga ni una hoja doblada como acordeón, sino unos lentes de Meta con inteligencia artificial los que tronaron a un aspirante a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en el examen de ingreso aplicado la semana pasada.

En la foto que dejamos en la versión digital de GPS aparece el dispositivo en primer plano, sobre el escritorio de algún maestro y junto a un montoncito de esos exámenes impresos que diseña el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval), el cual mantiene un método arcaico, pero útil, para diagnosticar a cada alumno en sus capacidades académicas.

Los lentes parecen un accesorio común y necesario, pero tienen capacidad suficiente para, cuando menos, despertar todas las alarmas de los aplicadores de la evaluación, aunque no hay evidencia, nos dicen, de que hubieran sido usados o no durante el examen del aspirante que terminó expulsado.

Pero el problema es otro. En estos tiempos las universidades ya entraron en una época en la que la simple posibilidad de hacer trampa con IA resulta tan grave como la trampa misma. Ello debido a que la tecnología cambió más rápido que los reglamentos y esos exámenes en hojitas rellenables de papel.

Antes, durante décadas, bastaba con decomisar acordeones y teléfonos, pero ahora los dispositivos inteligentes caben en unos lentes, un reloj o incluso un anillo. Quizá por eso el episodio, que generó un pequeño escándalo entre los aspirantes y evaluadores, dice mucho más de lo que parece; y evidenció que la IA y los aparatos conectados ya llegaron -de contrabando, más allá de su uso legítimo- a las aulas y a los exámenes de admisión.

Las instituciones empiezan a descubrir que la batalla por la integridad académica dejó de librarse contra el papel escondido y comenzó contra objetos que pasan inadvertidos a simple vista.

Por ahora, las primeras víctimas de la inteligencia artificial en la UACh no fueron maestros ni programas educativos, sino un aspirante que posiblemente perdió el espacio que buscaba y, por supuesto, los viejos acordeones de papel.

***

Mil 400 millones de pesos no desaparecen, no se evaporan, no se caen de la cartera así nada más, pero es lo que ha dejado de ingresar a la caja estatal en relación a la proyección de ingresos provenientes del Gobierno federal, según los cálculos recientes del secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo.

La explicación oficial es que cayó la recaudación federal y, por consecuencia, disminuyeron las participaciones y los convenios para los estados. Técnicamente es cierto, pero eso no responde dónde quedaron esos recursos que Chihuahua esperaba recibir.

Quizá esos terminaron en el financiamiento de proyectos insignia, como el Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el Corredor Interoceánico, los nuevos programas sociales que absorben una proporción creciente del presupuesto o el barril sin fondo que es la Ciudad de México en múltiples órdenes que se gastan millonadas.

O tal vez se fueron a cubrir las crecientes obligaciones de pensiones y jubilaciones, uno de los capítulos que más presionan las finanzas públicas; o quizá simplemente fueron absorbidos por una federación que recauda menos, gasta más y cada año, cada mes, cada día, dispone de menos margen para repartir.

Puede ser incluso que una parte importante se haya quedado en la propia burocracia centralizada, esa que durante años ha concentrado decisiones bajo la lógica de que desde la Ciudad de México se administra mejor el país.

Lo que es evidente es que el dinero dejó de llegar y ese puede ser un punto escondido en la tensa, crítica relación Estado-federación que, a raíz del pronunciamiento dominical de la gobernadora Maru Campos, volvió a verse en escalada.

Eso debería preocupar, más allá de colores partidistas, porque Chihuahua es una de las economías más dinámicas del país. Genera una parte considerable del crecimiento, pero a la hora de repartir el presupuesto no se refleja.

Naturalmente, desde la 4T la respuesta es que el dinero llega directamente a la gente mediante las pensiones y los programas sociales. Es cierto, pero el hueco está en que esas transferencias no sustituyen hospitales, carreteras, obras hidráulicas, universidades o apoyos para enfrentar una sequía.

No hay explicación técnica contable o política que alcance para justificar las carencias. Y en medio de todo eso está la amenaza de la intervención militar de Estados Unidos en México, así como la cancelación, alteración o relevo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC) por un nuevo paradigma de relaciones plagado de aranceles y sanciones.

***

Como por arte de magia, Didi cambió su Costo Anual Total en créditos que está ofreciendo, envuelto en manejo mañoso entre Didi Card y Didi Prestamos.

En menos de un mes, modificó su Costo Anual Total (CAT) de 312% con corte al 30 de abril a 130.4% con corte al 31 de mayo de 2026, por parte de su división de préstamos personales. Publicamos en edición digital las imágenes que dan constancia de dicha modificación.

Muy poca seriedad existe en la empresa al realizar el cambio de más del doble del CAT en un mes.

No pasa desapercibido que el incremento sustancial en el CAT responde a un cálculo de riesgo automatizado, al eliminar filtros tradicionales como el historial formal de ingresos y limitar los requisitos a la identificación oficial, la institución asume una mayor probabilidad de cartera vencida, la cual compensa mediante una tasa de interés ordinaria fija de hasta el 85.27% anual en tarjetas y rangos aún superiores en préstamos.

De manera evidente este modelo transfiere el costo de la morosidad generalizada a los usuarios activos a través de intereses compuestos altos, convirtiendo el financiamiento de corto plazo en un producto de alto costo real.

La mención de regulación por parte de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) funciona como un elemento de certeza jurídica, muy pobre, porque dicha dependencia carece de dientes.

Como señalamos en una publicación anterior muy reciente, debería intervenir con urgencia la Comisión Nacional Bancaria y de Valores en el funcionamiento de estas tarjetas de crédito departamentales que son robo en despoblado.

***

Este martes, en el Parque Revolución, el alcalde Marco Bonilla encabezará un acto que podría parecer una ceremonia más dentro de la agenda municipal:

El levantamiento de bandera blanca por la modernización del alumbrado público LED en calles y avenidas de la zona sur de la ciudad.

Eso habla bien del alcalde de esta capital porque, cuando solicitó la confianza de los chihuahuenses para gobernar la capital, asumió ese compromiso ambicioso.

Se comprometió a renovar por completo el sistema de alumbrado público.

Debe reconocerse que no era meta sencilla. Implicaba inversión, planeación técnica, capacidad operativa y una administración eficiente de los recursos públicos.

Con más del 90 por ciento de modernización LED en la ciudad, Chihuahua se encuentra cerca de alcanzar una de las transformaciones urbanas más visibles de los últimos años.

Hay otros retos al respecto trazados por Marco Bonilla, ha señalado que el objetivo es alcanzar también a las comunidades rurales y completar la cobertura total del municipio.

En política hay promesas que se escuchan bien durante las campañas, pero que rara vez sobreviven al ejercicio del gobierno.

El alcalde panista ha demostrado con ello que sabe cumplir su palabra...en tiempo y forma.

***

Con todo y pesares, asegunes y cuesta arriba, este fin de semana celebrará un añito más de vida (no sabemos cuántos pero alrededor del medio centenario), el exfiscal y posible alcalde de Chihuahua capital, César Jáuregui Moreno.

Los preparativos del festejo están a cargo de sus amigos, no de sus operadores, que se lea bien, pero esos amigos llevarán a sus amistades extendidas así que aquello será visto, sí, como un acto tendiente a fortalecer el proyecto por la alcaldía.

Para efectos de organizar la logística pidió unos días de licencia en la Fiscalía una de las más estrechas colaboradoras de Jáuregui Moreno, Lluvia Velázquez.