Ciudad de México.-"Enséñeme esa partecita que a ustedes las mujeres las mete en tantos problemas". Así le dijo el médico a la linda Rosibel. "¡Doctor!" -se azaró ella. "Señorita -precisó el facultativo-. Lo que le estoy pidiendo es que me muestre la lengua". Lengua es lo que le sobra a López Obrador; buen sentido es lo que le falta. Abrió la boca, pero antes cerró el cerebro. El mensaje que difundió acerca de Trump es imprudente, inoportuno e improcedente. En nada ayuda a la presidenta Sheinbaum; antes bien complica un panorama ya de por sí muy complicado. Una regla no escrita, pero que en tiempos del PRI era ley obligatoria -inveterata consuetudo, según los romanos-, hacía que el presidente cuyo sexenio terminaba se retirara por completo de la escena pública a fin de no estorbar el desempeño de su sucesor. El que se iba se transformaba en el hombre invisible; perdía el don del habla; desaparecía. Ya bailaste; ahora siéntate. El rey ha muerto; viva el rey. Esa rigurosa tradición política era parte fundamental del protocolo público, y contribuía a dar estabilidad al régimen establecido. Nadie cantaba "Pero sigo siendo el rey". Eso dice AMLO, que ciertamente no se resigna a oír "Las golondrinas". Calladito el tabasqueño se vería más bonito, como reza el proloquio popular. López Obrador no se aviene al silencio, y periódicamente hace acto de presencia con actitud de jefe máximo dueño del tinglado. Si su reciente mensaje lo difundió previo conocimiento de la presidenta, malo; si lo sacó a la luz sin su autorización, peor. En el primer caso se exhibiría la debilidad de la mandataria ante su antecesor; en el segundo se evidenciaría la prepotencia de López frente a su sucesora. En ambos casos el cacique de la 4T aparece como figura que hace sombra a la presidenta actual. La requisitoria que hizo a Trump contribuye a tensar la relación del gobierno mexicano con el ocupante de la Casa Blanca, y eso daña al país en medio de la delicada situación reinante. Con sus palabras AMLO parece defender a su amigocho Rocha, el indiciado gobernador de Sinaloa, y a los otros contlapaches -Durazo, Villarreal- quizá sin visa ya, y revisados por el sistema de justicia americano. Mal actuó López Obrador con esta reaparición. Lo mejor que podría hacer sería desaparecerse definitivamente y callar, callar, callar. Eso sería para bien de la presidenta, para bien de México y para bien de él mismo. Babalucas era asistente de quirófano. Al empezar una operación el cirujano le pidió: "Bisturí". Babalucas se lo puso en la mano. "Pinzas". Babalucas hizo lo propio. Dijo el facultativo: "Gasas". Y Babalucas respondió: "De nada". (Un chiste más como éste y mis cuatro lectores quedarán reducidos a cero). La mamá de la recién casada le preguntó: "¿Le gusta a tu marido lo que le haces de comer?". "Sí, mami -respondió ella, orgullosa-. Siempre que llega del trabajo la comida es la segunda cosa que me pide". Don Ultimio vivía sus últimos minutos. Con feble voz le dijo a su mujer: "Si te vuelves a casar no le des a tu nuevo marido mi guante de béisbol". "No -respondió la señora-. Él es zurdo". Otro cuento sobre el tema del rey de los deportes. Susiflor jamás había ido a un juego de béisbol. Asistió a un partido en compañía de su novio. Un bateador recibió base por bolas, y fue con trotecillo lento a la primera base. Susiflor le preguntó a su galán: "¿Por qué va ahí? Me dijiste que debía batear de hit para poder ir a la base. Él no le pegó a la bola, y sin embargo va a primera", Le explicó el novio: "Es que tiene cuatro bolas". "Ah -observó Susiflor-. Con razón camina tan despacio". (No le entendí). FIN.

MIRADOR,

Por Armando FUENTES AGUIRRE.

El fantasma de doña Refugio de la Peña y Peña se aparece solamente una vez al año, el 4 de julio, aniversario de su nacimiento.

La última vez que me topé con ella le pregunté por qué se deja ver tan poco. Otros espectros que deambulan en la noche por los vastos aposentos de la casona de Ábrego se aparecen una vez por semana, y algunos todos los días. Doña Cuquita me respondió con un proverbio de su tiempo:

-Date a deseo y olerás a poleo.

No casó nunca. Explicaba su soltería:

-Más vale morir virgen que parir cabrones.

Espero el próximo 4 de julio para ver otra vez a doña Refugio de la Peña y Peña. Su fantasma es un simpático fantasma. Pocos lo son. Algunos lloran siempre; otros arrastran cadenas, como marcan la tradición y Dickens, y todos procuran asustar a las personas.

Doña Cuquita no. Aquella vez que me la topé me dijo con enojo:

-¡Chivato! ¡Me asustaste!

¡Hasta mañana!.

MANGANITAS.

Por AFA.

". Sigue el conflicto entre la CNTE y la 4T.".

Y seguirá eternamente.

El conflicto será eterno,

porque hay muy poco gobierno

y cada día más CNTE.