Entre el 21 y el 23 de julio, la Guardia Nacional cateó en Reynosa un predio de uno 41,851 metros cuadrados, 4.2 hectáreas con una instalación industrial preparada para recibir, almacenar, bombear y aparentemente procesar hidrocarburos. En él, la FGR encontró 3,769,500 litros de hidrocarburo, seis tractocamiones, siete pipas, ocho motobombas, 11 anques rodantes para almacenamiento temporal de grandes volúmenes, 21 contenedores de 1,000 litros para transportar líquidos, tres generadores y seis equipos de cómputo. Siete tanques fijos, tres de 20,000 barriles y cuatro de 10,000, con una capacidad total de 100,000 barriles o 15.9 millones de litros. El lugar está a solo un kilómetro de instalaciones de la Guardia Nacional.

La FGR abrió investigación por almacenamiento ilícito de hidrocarburos. No detuvo a nadie.

La prensa llamó "refinería" a lo que la propia FGR describió apenas como infraestructura probablemente destinada al procesamiento de fluidos. La diferencia es importante. Una refinería produce gasolinas, diésel y turbosina a partir de crudo. Una instalación menor solo destila, calentando el hidrocarburo para separarlo en fracciones según la temperatura en que hierve cada una, o adultera, mezclando combustible robado con otro de menor calidad. Sin peritajes técnicos públicos, la cifra de 14,000 barriles diarios que citan fuentes extraoficiales sigue siendo eso, extraoficial.

Mover ese volumen exigiría cerca de 70 viajes diarios de pipa, con cargas de 30,000 litros cada una. Durante cuatro años, según las mismas fuentes. 70 pipas al día, sostenidas durante 1,460 días, en una zona con 25 Estaciones Seguras y Guardia Estatal desplegada, no pasan inadvertidas por accidente.

Ahí está la pregunta que ninguna autoridad ha respondido todavía.

El 21 de julio, mientras se cateaba el predio, el gobernador morenista de Tamaulipas, Américo Villarreal, entregaba cuatro nuevas Estaciones Seguras y presumía una frontera vigilada.

Ninguna de las hipótesis disponibles exculpa del todo. Puede tratarse de ineficacia institucional, porque nadie cruzó los movimientos logísticos con la actividad criminal. Cabe también el disfraz empresarial: Maytrack, S.A. de C.V., una constructora de obra pública, podría haber prestado el terreno, los vehículos y su estructura fiscal para encubrir el complejo. Y queda la posibilidad más grave y nada remota: protección directa de alguna autoridad.

El municipio debería haber notado el tránsito constante de pipas y la construcción durante meses de enormes tanques. El gobierno estatal, que presume sus Estaciones Seguras, tampoco detectó el paso diario de decenas de pipas cargadas de hidrocarburo. Y en el nivel federal la falla resulta mayor porque la Guardia Nacional, que además vigila carreteras, no detectó nada durante cuatro años a pesar de la cercanía del predio a sus instalaciones.

La ausencia de detenidos también exige explicación. Pudo ocurrir que el operativo llegara un día sin personal en la planta. Pudo ocurrir también que los propios operadores notaran la vigilancia y desalojaran antes de la llegada de las autoridades. Y existe una tercera posibilidad, la más grave: que alguien filtrara el cateo con tiempo suficiente para vaciar el sitio, algo aún no probado pero muy probable.

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Instagram: ruizhealy

Sitio: ruizhealytimes.com