(Primera parte)
En conmemoración y para celebrar el triunfo de la Revolución Cubana, iniciada gracias a la victoria lograda con el Asalto al Cuartel Moncada, encabezado por el Comandante Fidel Castro Ruz; de la biografía (1) de la compañera esposa del General Cárdenas del Río, doña Amalia Solórzano; y de una obra (2) del filósofo, escritor y académico mexicano Leopoldo Zea, le compartimos, apreciado lector, algunos extractos de los siguientes acontecimientos, que ya forman parte de la historia de México, de Latinoamérica y del Caribe.
En sus apuntes, Doña Amalia dejó plasmado: “Desde la Sierra Maestra, Fidel Castro le mandó al general una carta de agradecimiento que conservo.
“Hace unos años, me invitaron a uno de los aniversarios de la revolución cubana, Raúl Castro me presentó a una de las chamacas vestidas de uniforme y le dijo: ‘Esta es la esposa del general Lázaro Cárdenas. Si él no nos ayuda y nos saca de la cárcel, en este momento no estaríamos aquí’.
Territorio Libre de Cuba
Sierra Maestra, 17 de marzo de 1958.
Señor General de División
Lázaro Cárdenas
Andes 605
México, D.F.
Admirado general:
Aprovecho la visita de un reportero de la prensa de su país para enviarle a usted, que es el primero de los mexicanos, un fraternal saludo.
No ignora usted la tragedia que vive nuestra patria, padeciendo hace años la más brutal tiranía que ha conocido.
Solos los cubanos, sin la ayuda de nadie, hemos ido librando nuestra lucha. Cuántas veces, en medio de la áspera contienda, he pensado con tristeza en lo olvidados y ajenos que vivimos los pueblos de América. ¡Con cuán poca ayuda hubiésemos podido poner fin hace tiempo a esta lucha que tantas vidas valiosas cuesta a nuestro pueblo! Poseedores los grupos opresores de los más modernos medios de destrucción y muerte que les facilita con irrisorios pretextos la nación que se dice defensora de la democracia, los pueblos, abandonados a su suerte tienen que pagar un precio cada vez más alto por su libertad. Y es tal, sin embargo, su voluntad de sacrificio y de lucha, que solos y desarmados están venciendo todos los consorcios.
Consideramos que la lucha en Cuba está en su etapa final y que el combate decisivo
Se librará con las mayores posibilidades de éxito. Más si los efectos de la rígida censura y el terror desatado previsoramente por Batista ahogasen el movimiento de huelga y acción armada que está al producirse, nos replegaremos de nuevo hacia las montañas a continuar la lucha indefinidamente. Entonces acudiremos a todos los rincones de América en busca de ayuda para nuestra causa, esperando que el sacrificio y la tenacidad demostrada por nuestro pueblo puedan mover el interés de hombres como usted que tanto ascendiente tiene sobre el suyo, por su historia y su valor.
Eternamente le agradeceremos la nobilísima atención que nos dispensó cuando fuimos perseguidos en México, gracias a la cual hoy estamos cumpliendo nuestro deber con Cuba. Por eso, entre los pocos hombres en cuyas puertas puede tocar con esperanzas este pueblo que se inmola por su libertad a unas millas de México, está usted.
Con esa justificada fe en el gran revolucionario que tantas simpatías cuenta en nuestra patria y en toda América, se despide de usted, su sincero admirador.
Fidel Castro”
Abrimos un paréntesis, para expresar que en su autobiografía nos complace doña Amalia, con sendas fotografías: a) Multitudinaria manifestación del pueblo cubano, “para celebrar el sexto aniversario al asalto al Cuartel Moncada, en La Habana, en julio de 1959, en donde están en el estrado, el Gral. Lázaro Cárdenas con Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y otros personajes. b) Lázaro con Osvaldo Dorticós y Fidel Castro en la celebración del sexto aniversario al asalto al Cuartel Moncada. La Habana, Cuba, julio de 1959. c) Lázaro en el mitin en el Zócalo de la ciudad de México en protesta por la invasión a Cuba, abril, 1961. d) Amalia con su nieto Lázaro Cárdenas Batel y Fidel Castro, México, D.F.”
Interesante y quizá sabido por pocas personas, lo que narra la camarada esposa del general Cárdenas, respecto a los revolucionarios cubanos que se estaban preparando militarmente, aquí en México:
“El general conocía al grupo de Fidel Castro antes de que los apresaran. Sé que los ayudó y hasta halló modo de facilitarles posibilidades para que hicieran sus entrenamientos. Una vez en Uruapan dijo a su ayudante: ‘Van a venir unas personas en una camioneta, las haces pasar de inmediato’. Cuando llegaron, el general estaba ocupado y el ayudante, para no molestarlo, no los anunció y no los hizo pasar hasta que se desocupó. El general se lo reclamó. Supe después que eran Fidel y algunos de sus compañeros.
“Cuando los agarraron, el general fue a ver al presidente Adolfo Ruiz Cortines. Este lo recibió de inmediato y el general le pidió mucho la libertad de los presos: ‘no tienen delito, pero agregó: ‘Es mejor si alguno se queda un poco de tiempo más para que no digan que los soltamos a todos así nomás; que se quede el morenito…’ Entonces el general contestó: ‘¿Pero usted lo escogió por morenito?’ ¿Y usted y yo que somos? Ruiz Cortines se rió y dijo: ‘Bueno, ya que salgan todos de una vez’. Y los hizo poner en libertad.”
‘Mi’ General Cárdenas, gran presidente de los EUM, valiente patriota, nacionalista y practicante de una política externa pacifista, demostrándolo al brindarles refugio a los republicanos españoles y sus familias que luchaban contra la dictadura de Francisco Franco; con esa loable convicción de liberación de los pueblos, como no iba a apoyar a la REVOLUCIÓN CUBANA en los momentos más difíciles de ésta.
Tal y como lo sostuvo públicamente, ‘mi’ general Cárdenas, al solidarizarse en el siguiente discurso que pronunciara el 26 de julio de 1959, en la gran concentración popular…
Continuaremos en la segunda parte.
