Nadie dentro del Partido Movimiento de Regeneración Nacional puede asegurar cuál será el método mediante el cual se elegirán las candidaturas para la elección de 2027, pero lo que sí está claro es que habrá otros elementos que se tomarán en cuenta y que, en las 17 gubernaturas en disputa y la renovación de la Cámara de Diputados, el partido en el poder no dejará nada al azar.

El elemento adicional es el trabajo y compromiso real con el movimiento, que se traduce en números: ¿cuántas personas afiliaron a Morena durante el último año? Así que, si alguien no afilió ni a su familia, más le vale no levantar la mano para ser considerado.

La fórmula, según algunos, es muy clara: 30 % de acuerdo con el número de personas afiliadas; 30 % por preferencias en encuestas —claro, las de las encuestadoras de Morena—; otro 30 % con base en los acuerdos entre tribus, y el resto se definiría por factores como la representación de género o el tiempo de permanencia en el partido.

Aunque nadie puede confirmar que esta será la nueva fórmula, el ingrediente de la afiliación resulta particularmente interesante. Primero, por el alto número de personas que se registraron en el partido en el poder, que según la dirigencia de la 4T supera los 11 millones 500 mil militantes, de los cuales cerca de 9 millones ingresaron tan solo en el último año.

El caso de Chihuahua es relevante. Se tenía proyectado afiliar a 260 mil personas, pero al cierre de 2025 se superaron las 300 mil afiliaciones, más de la mitad concentradas únicamente en el municipio de Juárez. No es una simple casualidad, sino el resultado de mantener ahí el mayor número de personas y, por supuesto, de beneficiarios de los programas sociales de la Cuarta Transformación.

No se puede ocultar que en la entidad operan tres grupos muy definidos: el grupo “Coyoacán”, como se conoce a los ligados a la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel; el grupo “Tabasco”, que respalda las aspiraciones de la senadora Andrea Chávez; y los “crucistas”, que buscan llevar al alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, al gobierno de Chihuahua. A esto habría que sumar otros actores, como las ligas que pudieran tener algunos morenistas con Marcelo Ebrard.

Cada uno de estos grupos sabe cuántas personas afiliaron, claro, aquellas que fueron verificadas y aceptadas, por lo que no es un secreto hacia dónde se inclina la balanza, al menos en este nuevo aspecto que se incorpora como novedad.

La agresiva campaña de afiliación masiva lanzada en 2025, que alcanzó la meta de 11 millones de militantes, no es solo un despliegue de músculo político: este padrón servirá para legitimar las “encuestas” internas. Además, la militancia recién llegada podrá inclinar la balanza hacia los perfiles que gozan de la bendición de la cúpula, dejando fuera a cuadros fundadores del partido.

Así, bajo el manto de una “democracia participativa”, el Movimiento de Regeneración Nacional se perfila hacia 2027 con un método remasterizado de selección que, si bien pregona devolver el poder al pueblo, está diseñado para consolidar un control centralizado.

Un elemento adicional que aún no está claro, sobre todo para la elección de los integrantes de la Cámara de Diputados, serán las reformas a la Ley Electoral, que se vislumbran como herramientas de estrategia política. Entre otros temas, se contempla empatar la jornada electoral de 2027 con un posible proceso de revocación de mandato, para que la figura presidencial actúe como motor de arrastre para los candidatos regionales.

Desde luego, están las encuestas que, aunque utilicen “espejos” para simular transparencia, siguen siendo procesos opacos cuya metodología es prácticamente un secreto de Estado.

Hay que tomar en cuenta que los estados clave hoy en manos de la oposición —como Nuevo León, Chihuahua, Querétaro y Aguascalientes— son donde Morena utilizará sus mejores métodos para intentar ganar estas entidades.

El 2027 será la prueba de fuego para los últimos reductos del PAN y de Movimiento Ciudadano. Estados como Chihuahua y Nuevo León verán cómo el aparato del Estado se vuelca a favor de los elegidos por la encuesta de Morena.

Con una hegemonía que ya controla 23 entidades federativas, el movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador parece decidido a barrer con lo que queda de oposición.

Así, Morena se prepara para 2027: encuestas opacas, afiliaciones masivas cuestionables y posibles reformas que podrían aniquilar la pluralidad. En estas elecciones no solo se juega la renovación de cargos; se pondrá a prueba si aún queda espacio para la alternancia o si, de nuevo, se caerá en un partido hegemónico.