¿Sigue México? Sí, pero no igual a Venezuela

Bardazos de AMOR, Brenda, Rafa y Cruz

Jáuregui y Santiago a la cabeza en otra encuesta

Dicen que un: “perdón, me obligaron a declarar contra ti...” y otras expresiones similares, escuchó dentro y fuera de prisión Hugo Mauricio Martínez Olivas, exjefe del Ministerio Público de Santa Isabel, detenido en 2024 como supuesto operador del robo de vehículos para un cártel, pero absuelto a finales del año pasado.

El caso aparece documentado por “Búho Penal”, un despacho jurídico de amplia presencia en las redes sociales de los abogados, con una redacción desde la visión de su defensa, evidentemente. Y, al parecer, con algo de apoyo de alguna inteligencia artificial por algunas frases que rebasan la elocuencia.

“El cierre de 2025 dejó expedientes que no pueden archivarse como simples antecedentes judiciales. Algunos se convirtieron en documentos de época, capaces de explicar cómo opera el poder punitivo cuando se desvía de su función constitucional”, expone el estudio del caso Martínez Olivas.

“No por la imputación que se intentó sostener, sino por lo que su absolución reveló sobre el funcionamiento interno de la Fiscalía (Zona Centro), la manipulación probatoria y la fragilidad del debido proceso cuando existen intereses institucionales de por medio”.

La reseña del expediente establece que la detención del exagente del MP realizada en San José del Sitio, Satevó, el 29 de septiembre de 2024, fue el comienzo de una especie de montaje para achacarle al entonces funcionario la responsabilidad del robo de vehículos en la vía corta a Parral, ruta bajo permanente dominio criminal.

Cateos sin orden judicial, con fotos previas en las que no había artículos robados y posteriores en las que mágicamente aparecían “pruebas”; cero víctimas de los robos que pretendían atribuirle y nada de cadena de custodia de las evidencias, echaron por la borda la sonora acusación.

Las dos causas penales instruidas en su contra fueron parte, asienta, de una escalada de boletines, declaraciones públicas y un discurso de contundencia que contrastaba con la precariedad probatoria del expediente.

Al interior de la Fiscalía el impacto fue más profundo. Durante el desarrollo del proceso, múltiples servidores públicos relataron un ambiente de presión institucional, órdenes verticales y directrices explícitas sobre el contenido de las declaraciones.

Una agente del Ministerio Público con más de 14 años de experiencia en la Unidad de Robo de Vehículos, que durante el juicio expuso contradicciones sustanciales en la acusación, fue removida de su adscripción de forma inmediata. Otros funcionarios, cuyas declaraciones fueron desmentidas por la propia dinámica probatoria, ofrecieron disculpas privadas a personas cercanas a Martínez.

Para los penalistas, el asunto es emblemático y, tras varios meses en prisión preventiva y otros libre, pero con brazalete, es materia suficiente para meter a la Fiscalía Zona Centro en un costoso brete jurídico si Martínez Olivas decide atacar.

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En las derechas con presencia en buena parte del país, donde el norte y en especial Chihuahua son puntales, celebraron la caída del dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, en una acción militar poco clara -como todas las embestidas que ha lanzado- de la administración de Donald Trump.

Es entendible el beneplácito y los aplausos por el derrocamiento del chavismo-madurismo, un régimen que nació con amplio respaldo democrático (como fue el morenismo en México) y degeneró en una dictadura rapaz (como dicen los opositores que ocurre en México, supuestamente).

Pero de fondo hay otras vertientes que no ven quienes celebran el intervencionismo militar: Trump no es altruista; no ve en Venezuela a un pueblo deseoso de democracia, libertad y prosperidad y, aunque no pueda catalogarse como dictadura, Estados Unidos también es potencialmente rapaz con otros países. Y por ahora, sin límites, ni en el derecho internacional ni en su sistema normativo-legislativo interno.

Así, no hay mucho qué celebrar, más allá de la merecida caída de un dictador en el continente americano.

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Ante la próxima puesta ante un juez de Nueva York del dictador Maduro, esperada para hoy, habrá que esperar a que se asiente el polvo de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, para medir el peso de las reacciones internacionales.

Por un lado, hay una ola de indignación por la violación al derecho internacional, incluidos China y Rusia. Por otra parte, grandes muestras de júbilo por la caída del sucesor de Hugo Chávez, sumadas a las de cientos de miles de venezolanos que sienten que se quitaron un peso de encima.

Lo relevante será el rol y la posición que ocupe México en adelante. La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó a los pocos minutos con un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con un rechazo rotundo al atropello a la soberanía venezolana. Se sumó Andrés Manuel López Obrador con un comunicado.

Sin duda este lunes, en la mañanera, la mandataria será más contundente.Veremos cómo enfrenta la amenaza trumpista, ante la desatada versión de que el siguiente objetivo podría ser una incursión militar contra el crimen organizado. Trump declaró a la cadena Fox News que “algo habrá que hacer con México” pues aunque lo preside “una mujer muy amable”, insiste en que aquí gobiernan los cárteles.

El matiz no es menor. Se trata de una mujer. Pero más que eso, Trump se acaba de quitar la mayor piedra en el zapato en América Latina, ante las que Cuba, Nicaragua, Colombia e incluso Brasil, son piezas menores de una izquierda que se desvanece frente al avance de gobiernos proclives a Trump como Argentina, Chile, Honduras.

Y en ese contexto, México, será el único régimen de centro izquierda en el continente, al que Estados Unidos puede considerar un interlocutor serio. La mayor garantía para México es la vecindad geográfica, que nada ni nadie puede romper.

Pesa demasiado el factor económico entre los dos países que en este año habrán de renegociar el T-MEC. Trump necesita a México a su lado, no en su contra. Así que al revés de lo que suele decirse, Sheinbaum y la 4T pueden golpear discursivamente con la izquierda, pero deberán extender la mano derecha… y abierta.

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Las bardas que limitan el terreno del Tecnológico de Chihuahua y los anexos del Ferrocarril Mexicano, detrás de la avenida de Las Industrias y muy cerca de la Agustín Melgar, han sido tomadas para la propaganda política, en las anticipadas campañas electorales de estos últimos meses.

Las imágenes que nos mandan a la versión digital de GPS muestran pintas de AMOR por Chihuahua, adjudicadas a la secretaría de Bienestar o a su delegada en el estado, Ariadna Montiel y Mayra Chávez; de la diputada local, Brenda Ríos y del alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.

Ahí entre los morenistas aparece también el panista secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafael Loera, con un anuncio de una supuesta entrevista, leyenda con la que los actores tratan de simular que la promoción de su nombre no es mera publicidad, sino un trabajo periodístico.

Las preguntas que se hacen quienes transitan por la adornada vialidad son quién permite el uso de una barda pública o de quién es la propiedad que da licencia a los actores políticos, para que den rienda a sus aspiraciones, sin autoridad electoral que lo note.

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Entre el cierre del año viejo y el arranque del nuevo circuló la última encuesta de Gobern-Arte, en la que aparece la marca PAN con un 41.1 por ciento de las preferencias, por encima del 29.6 por ciento que alcanza Morena; el PRI le pega al 10 por ciento y los demás partidos apenas quedan un dígito, más cerca del cero que de otra cosa.

En el panorama por partido, lo que llamó la atención en los círculos políticos panistas fue que el fiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno, rebasa el 28 por ciento de las preferencias, seguido del secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, quien con todo y su origen tricolor está enlistado del lado azul y junta más del 22 por ciento de las intenciones de voto.

Abajo, con el 20 por ciento, aparece la diputada federal y exalcaldesa provisional de la capital, como suplente de Maru Campos, María Angélica “Manque” Granados, la carta femenina fuerte de Acción Nacional.

En Morena la disputa parece entre el exalcalde expriista Marco Quezada, la diputada local Brenda Ríos y el regidor neomoreno, exazul y exnaranja, Miguel Riggs Baeza, con el 26.9, el 21.2 y el 16.7 por ciento de las preferencias, respectivamente, dentro de su marca.

Los priistas son de relleno, pero aparecen mencionados José Luis Villalobos, Fermín Ordóñez y Rosy Carmona, en primero, segundo y tercer lugar.