Gobernar no es improvisar. Gobernar es decidir con información, con método y, sobre todo, escuchando. Por eso, el Comité de Planeación para el Desarrollo Municipal (COPLADEMUN) es uno de los ejercicios más serios de responsabilidad pública que tenemos en la Ciudad de Chihuahua. Al respecto, el 19 de febrero pasado celebramos la Sesión Ordinaria de este Comité.
El COPLADEMUN representa algo fundamental: la posibilidad real de que sociedad civil, iniciativa privada, academia y gobierno nos sentemos a la misma mesa para definir prioridades. Ahí no se simula participación; se prioriza con base en necesidades planteadas por las colonias, por los subcomités, por representantes comunitarios que conocen de primera mano lo que ocurre en su entorno.
Desde el inicio de esta administración asumimos un compromiso muy claro: gobernar escuchando. Por ello, nuestro Plan Municipal de Desarrollo no nació de una oficina cerrada; se construyó a partir de consultas ciudadanas, foros y mesas de trabajo donde las y los chihuahuenses marcaron la ruta. El COPLADEMUN es el mecanismo que convierte esas voces en decisiones presupuestales concretas.
El cierre del FAISMUN 2025 es prueba de ello. Así, ejercimos 100.1 millones de pesos con una lógica precisa: atender lo que más impacta en la calidad de vida. De esta manera, destinamos 32.4% a rehabilitación de pavimento; 28.1% a pavimentación; 19.6% a alcantarillado; 14.5% a agua potable y 4.5% a alumbrado.
Como es claro, más del 60% del recurso se concentró en calles. Y no es casualidad. La movilidad digna reduce tiempos de traslado, fortalece el comercio local, mejora la seguridad y ordena el crecimiento urbano. La infraestructura hidráulica, por su parte, previene enfermedades y protege la salud pública. No son números fríos; son condiciones estructurales para que una ciudad funcione.
La infraestructura social no es gasto corriente: es inversión estratégica. Cuando pavimentamos, no solo colocamos concreto; generamos conectividad. Cuando ampliamos alcantarillado, no solo enterramos tubería; prevenimos riesgos sanitarios. Cuando instalamos alumbrado, no solo encendemos luminarias; ampliamos entornos de seguridad.
Para 2026, el FAISMUN crecerá a 110.4 millones de pesos. Ese incremento no es menor: implica mayor responsabilidad técnica y mayor disciplina financiera. La propuesta mantiene coherencia con lo que la ciudadanía ha señalado como prioritario. Destinaremos 30.4% a rehabilitación de pavimento; 29.6% a pavimentación; 18.5% a infraestructura educativa; entre otros.
Es de resaltar los recursos para infraestructura educativa. Invertir millones de pesos en escuelas es una decisión de visión. Cada aula rehabilitada es un mensaje claro: el desarrollo empieza en la educación. No hay política social más efectiva que garantizar condiciones dignas para que niñas y niños aprendan.
Y nuestra planeación no se limita a un solo fondo. Tan sólo en 2026, el Gobierno Municipal ejercerá más de 1,500 millones de pesos en obra pública en toda la ciudad, como parte de una estrategia integral que articula movilidad, infraestructura social, equipamiento urbano y desarrollo comunitario.
Además, se debe enfatizar lo siguiente: el recurso público no es botín político. No es herramienta de propaganda ni moneda de cambio. En Chihuahua Capital las obras se distribuyen en los cuatro puntos cardinales de la ciudad bajo criterios técnicos, no electorales. No hay ciudadanos de primera ni de segunda. La planeación democrática nos obliga a construir parejo.
En un entorno nacional complejo, donde muchos municipios enfrentan restricciones presupuestales y desconfianza institucional, nosotros apostamos por método, transparencia y evaluación. El COPLADEMUN no solo valida proyectos; obliga a publicar resultados, a rendir cuentas y a evaluar impactos.
En Chihuahua creemos que la confianza se construye cuando la ciudadanía ve coherencia entre lo que se promete y lo que se ejecuta. La planeación no puede ser retórica; debe convertirse en obra pública tangible.
Lo que hicimos en 2025 y lo que proyectamos para 2026 demuestra que la participación ciudadana sí puede traducirse en infraestructura social concreta. Cuando la técnica y la escucha se combinan, los recursos rinden más y las decisiones pesan menos en el debate político y más en la vida cotidiana.
Gobernar con orden, participación y disciplina financiera no es una consigna: es una forma de ejercer la responsabilidad pública. Y esa ruta es la que permitirá que Chihuahua siga consolidándose como una ciudad con estabilidad, con resultados y con rumbo claro. Una ciudad que le siga dando Norte a todo México.
