“Los populistas colonizan la democracia, arengan ser la alternativa, la voluntad de cambio y, al final, en el poder, es otro gobierno autoritario”

Luis Gabriel Carrillo Navas

Reforma electoral, el juego de las sillas. En medio de la incertidumbre, la tensión política crece al máximo nivel por la negociación de la propuesta oficial. La mandataria federal anunció que el próximo 24 de febrero presentará la iniciativa de ley. Como respuesta, el senador Ignacio Mier, coordinador de la bancada morenista, dejó claro que la 4T “tiene una convicción y no va a desfigurarse: la reforma electoral ¡va porque va!, con o sin aliados”.

Estamos por presenciar el último capítulo de la serie “Alerta Roja”. Están en juego dos visiones de Estado: la oficialista, que asegura fortalecer el andamiaje democrático, y, por otro lado, la de la oposición, que advierte la llegada del totalitarismo. Hasta ahora, el proyecto pretende eliminar diversos cargos, como la Unidad Técnica de Vinculación con Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), reducir en un 70 % las juntas locales ejecutivas y las juntas distritales ejecutivas en todo el país, las cuales dejarían de ser permanentes para ser temporales, afectando a más de 12 mil trabajadores que podrían perder su empleo.

Se propone la reducción de 11 a ocho consejeros electorales del Instituto Nacional Electoral (INE), elegidos con el principio de paridad, quienes estarán en el cargo por un periodo de nueve años sin posibilidad de reelección. En cuanto a los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), se integrarán por un máximo de cinco personas designadas por el Senado por dos tercios del pleno, que durarán siete años en el cargo. El Senado emitirá el acuerdo, la convocatoria pública y designará al Comité Técnico de Evaluación, conformado por “cinco personas de prestigio”: tres nombradas por los senadores y dos por la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Es decir, la casa será quien designe.

La propuesta de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado plantea la elección de 300 diputados por mayoría relativa, es decir, uno por cada distrito electoral que tiene el país. Doscientos más serán elegidos por la vía plurinominal, aunque con un cambio de fórmula: 100 serán por el sistema de mayor porcentaje de votación individual que no obtuvo mayoría, con una lista decreciente de mujeres y hombres integrada por cada partido, o “lista nacional cerrada”, alentando el éxodo legislativo, es decir, el chapulineo de nano partidos al partido oficial.

En cuanto al Senado, se eliminan 32 senadores por la vía plurinominal; quedará la Cámara Alta con 96 escaños. Serán elegidos 64 senadores bajo el principio de mayoría relativa en las entidades federativas, dos por cada estado. Las fórmulas de candidaturas estarán compuestas por un hombre y una mujer; la primera persona de la fórmula corresponderá a una mujer en por lo menos la mitad de las entidades federativas.

Uno de los temores, según expertos, es que, al reducirse el financiamiento de las campañas políticas, se corre el riesgo de naturalizar el financiamiento del crimen organizado a proyectos políticos. Morena y sus alfiles dicen que las fugas de información del proyecto de reforma no son ciertas. Veremos en la discusión legislativa qué tan ciertas son sus afirmaciones, si rompen su alianza con el PT y PVEM, o si la mantienen a cambio de prebendas. Queda claro que, si se aprueba la reforma, se aprueba.

Se avecina la batalla final por mantener con vida al México plural, al democrático, al crítico, al contrapeso del poder. La representación de las minorías es crucial para una democracia inclusiva y justa; la diversidad de voces y perspectivas en la política fortalece la legitimidad del gobierno, la transparencia y la rendición de cuentas. ¡Increíble! Quienes por décadas lucharon por afianzar la democracia, cuestionando al viejo régimen autoritario y los fraudes electorales, hoy afilan la guillotina para ser su verdugo. Como dijera el abogado colombiano Luis Gabriel Carrillo Navas: “Los populistas colonizan la democracia, arengan ser la alternativa, la voluntad de cambio y, al final, en el poder es otro gobierno autoritario”. Sumemos voces.