Opinión
14 Feb, 2026
De Puebla a Chihuahua, ruta estratégica para el desarrollo sostenible
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Omar Bazán Flores

En Puebla se llevó a cabo esta semana el Foro de Economía Circular, donde confluyeron ponencias especializadas, opiniones técnicas y la presentación de nuevas metodologías orientadas a fortalecer la transición hacia modelos productivos más sostenibles.
El encuentro se consolidó como un espacio de análisis y construcción colectiva en torno a la recién publicada Ley General de Economía Circular y sus implicaciones prácticas para el país.
Se destacó que esta legislación no debe entenderse como una disposición de letra muerta, sino como una oportunidad histórica para transformar la manera en que producimos, consumimos y gestionamos los residuos.
Se trató de un recordatorio nacional de que la reutilización y el aprovechamiento de materiales son una decisión estratégica.
Decisión que debe traducirse en políticas públicas eficaces, innovación empresarial, inversión sostenible y generación de empleos verdes, bajo esquemas en los que los residuos dejen de concebirse como desechos y se integren nuevamente como materias primas dentro de los ciclos productivos.
El evento permitió visibilizar casos prácticos, herramientas tecnológicas y esquemas de gestión que demuestran que la economía circular es viable cuando existe coordinación entre gobierno, sector productivo y academia.
En el análisis se planteó que este tipo de foros no debe quedar circunscrito a un solo estado, y Chihuahua no debe quedarse atrás.
Es imperante que las experiencias, conocimientos técnicos y nuevas prácticas de economía circular se trasladen a las entidades federativas para homologar capacidades institucionales, fortalecer marcos regulatorios y acelerar la implementación de proyectos en las regiones.
Estoy seguro de que, si replicamos estos espacios de diálogo y construcción técnica, será posible avanzar de manera integral en la consolidación de un modelo económico más sostenible para México.
Todo esto me lleva a reflexionar que, precisamente hoy que estamos en la cuarta revolución industrial, o Industria 4.0, existe una oportunidad histórica para integrar de manera estructural los principios de la economía circular.
A mi juicio, su mayor potencial radica en la capacidad de optimizar recursos y tomar decisiones basadas en datos en tiempo real, lo que permite avanzar hacia modelos de producción más eficientes.
Estoy convencido de que en nuestros tiempos existe una conexión inherente entre la Industria 4.0 y la economía circular. Ambas buscan evitar la pérdida de valor de los productos, reducir desechos y recuperar valor económico de lo que antes se consideraba desperdicio. Además, colocan nuevamente al ser humano en el centro del proceso productivo, promoviendo una relación más armónica entre la innovación y la comunidad.
Concluyo que las tecnologías emergentes ofrecen una oportunidad tangible para transformar nuestros modelos económicos hacia esquemas más sostenibles. Si utilizamos la innovación no solo para producir más, sino para producir mejor, podremos avanzar hacia un equilibrio entre crecimiento económico, respeto al medio ambiente y bienestar social.
Por tanto, tanto la Industria 4.0 como la economía circular no son solo tendencias tecnológicas o económicas, sino herramientas fundamentales para construir un desarrollo sostenible.