“El pesimismo lleva a la debilidad, el optimismo al poder”

William James

Ciudad de México.- Hoy son tan optimistas los líderes de la 4T que da la impresión de que, tras años de ser críticos de los gobiernos "neoliberales", se han unido al Club de los Optimistas de la querida María Esther Aguirre. López Obrador declaraba el 2 de mayo de 2019, en su primer año de gobierno, que la economía iba "no bien, sino requetebién". Insistía en que el producto crecería 4 por ciento al año en su sexenio, "al doble" que "en el período neoliberal", cuando la expansión "fue de 2 por ciento anual en promedio". Al final, la economía solo aumentó 0.8 por ciento anual bajo su mando, menos que la población.

La presidenta Sheinbaum, sin embargo, mantiene la apuesta en el optimismo. El 15 de enero declaró: "Pero vamos bien, la economía de México va bien". El 30 de enero añadió en Tijuana: "El INEGI publicó el cierre económico del 2025. Tuvo un muy buen desempeño el país en noviembre-diciembre. Incluso cerró mejor de lo que todos los analistas pensaban.

Yo tengo otros datos. Es verdad que hubo un repunte ligero de la economía en el cuatro trimestre de 2025, pero solo sirvió para terminar el año con un decepcionante aumento de 0.7 por ciento. El déficit de presupuesto fue superior a lo programado e incrementó la deuda pública. El gasto público se siguió enfocando al pago de pensiones y apoyos y a obras no rentables. Seguimos estando muy lejos de ese crecimiento de 4 por ciento anual que prometió López Obrador. No llegamos siquiera al 2 por ciento de los gobiernos "neoliberales".

El crecimiento del 0.7 por ciento fue superior a las expectativas, pero no las originales de Hacienda, que en sus Criterios Generales de 2025 predijo una expansión de 2 a 3 por ciento, sino de los economistas independientes que al final del año calculaban entre 0.3 y 0.6 por ciento para el cierre. Aun así, el crecimiento per cápita de la 4T ha sido negativo. En 2025 el PIB cerró 1.12 por ciento abajo del de 2018, según la economista de Grupo Base Gabriela Siller).

La presidenta Sheinbaum presume que México es el segundo país del mundo por su tasa de desocupación, aunque somos el 31 según el Banco Mundial, pero la verdad es que no estamos creando empleos. Tenemos un serio problema de informalidad laboral. En 2025 el IMSS registró solo 320,692 nuevos empleos formales, cuando deberíamos estar generando 1 a 1.2 millones al año. La cifra, sin embargo, incluye a 278,697 repartidores y conductores de servicios de plataformas digitales que ya tenían empleos formales. Se crearon, así, solo 72,176 en 2025. Con razón los mexicanos sufren tanto para conseguir trabajo. Los empleos informales, mientras tanto, abarcaron 55.2 por ciento de la fuerza laboral en el tercer trimestre de 2025.

El gobierno gasta cada vez más, pero lo hace muy mal. En 2018 el sector público erogó 5.3 billones de pesos, pero para 2025 la cifra había aumentado 74 por ciento a 9.2 billones. Aun si se descuenta la inflación, el incremento es de 25 por ciento real (CIEP). Es un pésimo gasto porque no genera crecimiento. El aumento en las "pensiones", que incluye apoyos no contributivos como los de los adultos mayores, ha sido enorme, mientras que el gobierno ha "invertido" mucho en proyectos como el Tren Maya que no son rentables ni lo serán.

No hay nada que aplaudir en las decepcionantes cifras de 2025. La estrategia económica empobrece al país. Los apoyos sociales se usan para comprar votos. De nada sirve que nuestros políticos quieran engañarnos pidiendo que nos unamos al Club de los Optimistas.

Adán Augusto

Es difícil creer que un político tan enamorado del poder, y que se ha enriquecido tanto en él, como Adán Augusto López Hernández, tomaría por sí mismo la decisión de abandonar la coordinación de los senadores de Morena para dedicarse al "trabajo territorial" del partido. Ahora bien, era un creciente lastre político para la presidenta Sheinbaum. Parecería que lo sacrificaron.

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