No ha sido casualidad que en mi colaboración anterior destacara el rumbo, con tendencia positiva, de la economía mexicana al cierre del primer semestre de este 2026.
El nuevo escenario parece confirmar mi hipótesis de que la economía mexicana, durante los siguientes dos trimestres, crecerá a tasas positivas, debido a que mantiene bases sólidas para fortalecer el crecimiento de las actividades económicas.
Por ejemplo, el tipo de cambio del peso mexicano respecto al dólar de Estados Unidos constituye un indicador de mayor fortaleza y estabilidad para la economía en su conjunto y, particularmente, de la confianza que genera para la inversión privada nacional y extranjera.
Al hacer un comparativo de la tendencia que ha mantenido la cotización del peso frente al dólar, se puede decir que nuestra moneda se ha fortalecido, como se ha observado durante las últimas dos semanas. Es decir, el jueves 20 de agosto de 2026, el tipo de cambio cerró en 16.96 pesos por un dólar. Si se compara con los 18.65 pesos por dólar, a la venta promedio en bancos, registrados al 30 de junio de 2024, el peso mexicano se ha apreciado aproximadamente 9 por ciento en este periodo.
Si bien el tipo de cambio tiene la característica de mantener fluctuaciones, con alzas y bajas, la cotización diaria del peso frente al dólar indica cuánto se debilita o cuánto se aprecia y fortalece nuestra moneda. En el periodo comprendido entre junio de 2024 y agosto de 2026, el peso muestra fortaleza frente al dólar.
Cuando el peso pierde valor frente al dólar, nuestra moneda se deprecia y el mercado cambiario nos está diciendo que debemos gastar más pesos y centavos para comprar un dólar. Por ejemplo, el 30 de junio de 2024 necesitábamos 18 pesos con 65 centavos para comprar un dólar.
Por otro lado, cuando el peso se aprecia o gana terreno frente al dólar, se dice que nuestra moneda se revalúa, como ocurre con la cotización de este jueves 20 de agosto de 2026, cuando ahora necesitamos 16 pesos con 96 centavos para comprar un dólar. Es decir, necesitamos 1 peso con 69 centavos menos que el 30 de junio de 2024.
Aquí lo importante, en este momento, es que el dólar frente al peso vale menos que antes; es decir, el dólar se ha depreciado y se ha abaratado. Hay que advertir que, técnicamente, no es correcto decir que el peso se devalúa frente al dólar en este contexto; lo que ocurre es que el dólar pierde valor frente al peso. Cuando el dólar se deprecia respecto al peso, vale menos; es decir, al cambiar tus dólares, ahora te dan menos pesos que antes.
Y claro que esto afecta a los turistas extranjeros que entran a nuestro país y gastan en dólares. Antes, con pocos dólares podían comprar más cosas; hoy, con esos mismos dólares, pueden comprar menos. Igual sucede con las remesas de dólares que los paisanos envían desde Estados Unidos a sus familias que viven en México, porque al cobrar lo que les mandan, cada vez reciben menos pesos por cada dólar.
Entonces, el llamado “superpeso” sigue ganando terreno frente al dólar y, en este mes de agosto de 2026, está alcanzando su mejor nivel desde junio de 2024. ¿Son buenas o malas noticias?
Para las empresas, las personas o el gobierno que adquieren bienes o servicios mediante compras en el extranjero, esto resulta benéfico, porque si tienen que pagar con dólares, comprar hoy un dólar en el mercado les representa gastar menos pesos.
Por el contrario, para las empresas que exportan sus productos, al recibir el pago en dólares y cambiarlos por pesos, obtendrán menos moneda nacional que en fechas pasadas. El sector exportador es el que sale perdiendo con un peso fortalecido frente al dólar.
Pero la economía no se detiene. Existe un juego de libre mercado y el peso fluctúa bajo un esquema de libre flotación, determinado por la oferta y la demanda de dólares. Es decir, siempre habrá quienes quieran comprar dólares y quienes quieran venderlos.
Y el asunto no es menor: el Banco de México dispone de reservas internacionales que sirven como respaldo para la estabilidad financiera y cambiaria del país. Estas reservas permiten atender contingencias financieras, la demanda de dólares en el mercado, cubrir pasivos de deuda pública y enfrentar desequilibrios en la balanza de pagos, entre otras situaciones.
Además, el tipo de cambio se ve influido por factores como la inflación, las tasas de interés, el empleo, las finanzas públicas y la confianza de los inversionistas. En el caso de México, estos elementos también contribuyen a explicar el comportamiento reciente del peso frente al dólar.
En lo económico, durante el primer semestre de 2026 se tuvo una captación de 34 mil 265 millones de dólares en inversión extranjera directa y un crecimiento del PIB de 1.9 por ciento durante ese periodo. A pesar de los aranceles y de la indefinición en las negociaciones del T-MEC, las exportaciones de México hacia Estados Unidos siguen creciendo.
¿Puede haber duda de la fortaleza del peso?
Naturalmente que no. Hoy, la fortaleza del peso es una manifestación de la confianza que se tiene en la economía mexicana, tanto en el entorno nacional como en el extranjero.
