Ciudad de México .-¿Cuál es la diferencia entre adulterio y fornicación? Esa inquietante pregunta surgió en círculo de amigas. Opinó una: "Creo que no hay ninguna diferencia. Yo he hecho las dos cosas, y se siente exactamente lo mismo". (Eso me recuerda a aquel norteño de rancho que le preguntó a su amigo: "¿Cómo se dice: abígeo o abigeo?". Respondió el otro: "Oye, no sé. A mí me han llevado al bote con las dos pronunciaciones"). El joven recién casado estaba disfrutando cumplidamente el acto del amor con su voluptuosa mujercita. Poseído por el gozo del deliquio exclamó lleno de emoción: "¡En este momento no me cambiaría por Brad Pitt!". Le dijo ella: "Ay, qué malo eres". Dulcibella le contó a Susiflor: "Anoche salí con Pitorrango. Al principio actuó como un caballero, pero después de tomarse unas copas actuó maravillosamente". Lo que en seguida voy a relatar no es histórico: es verídico. Cierto Presidente de la República y su esposa fueron a un pequeño pueblo del noroeste con motivo de la inauguración de una presa. Al término del acto ambos sintieron sendas urgencias corporales. La naturaleza no perdona ni a presidentes ni a primeras damas. A falta de hotel o fonda en el villorrio el jefe de la comitiva que acompañaba al dignatario se vio en la precisión de pedir a los dueños de la casa de más nota que permitieran a los ilustres visitantes usar su baño. De muy buen grado, y con orgullo, el señor y la señora recibieron a los personajes y les indicaron dónde estaba el común. Así dijeron: el común. Cumplidos los trámites que ahí los había llevado, el Primer Mandatario y su consorte agradecieron a sus anfitriones la muy apreciada cortesía, y se despidieron. Días después el señor y la señora de la casa colocaron junto a la puerta del baño la placa que habían mandado hacer en la ciudad. Decía el texto: "Siendo la tal hora del día, mes y año tales, el señor Presidente de la República, don Fulano, y la Primera Dama de la Nación, doña Mengana, exoneraron en este baño. De lo cual dan testimonio don Zutano y doña Perengana, dueños de esta casa, que se honró con la visita y la exoneración de dichos insignes personajes". Y seguían las firmas de los esposos. Una placa semejante debería celebrar la prontitud con que la Fiscalía General de la Repúblico exoneró a Andrés Manuel López Beltrán (Andy, Andy, Andy) de todo cargo pasado, presente y futuro, declarándolo tácitamente blanca palomita, por más que en Estados Unidos lo miren con plumaje más oscuro. Como se ve, aunque la recta impartición de la justicia haya sido anulada por la 4T, la bribonería es rápida y expedita. Un tipo le comentó a otro hablando de un tercero: "Es un maniático sexual. Ya tiene 10 años de casado, y sigue haciendo el amor con su mujer dos veces por semana". Don Acisclo es dado a elevadas disquisiciones de política. En el curso de la comida familiar manifestó: "Las minorías merecen respeto". Su hija mayor se alegró mucho: "Qué bueno que pienses eso, papi. Según una estadística la mayoría de las mujeres de mi edad son vírgenes, y yo estoy en la minoría". Conocemos a Capronio: es un tipo desconsiderado. Una noche llovía copiosamente, y su suegra dujo: "Voy a la tienda de la esquina a comprar unos cerillos". Intervino Capronio: "¿Usted cree, suegrita, que voy a permitir que salga en una noche como ésta nada más a comprar unos cerillos? De ninguna manera. Tráigame también un six de cheves". Don Petiso era sumamente chaparrito. Pidió ser admitido en un club nudista, y se le negó el ingreso. Don Petiso preguntó por qué. El gerente le informó: "Los socios piensan que va usted a andar metiendo la nariz donde no debe". FIN.

MIRADOR

Por Armando FUENTES AGUIRRE.

Marina

El mar está secando su vientre de ballena.

Se tendió panza arriba, voluptuoso y jocundo,

entornó sus mil párpados de hipocampos y arena;

bostezó una marea y se olvidó del mundo.

El sol hizo una lengua de su luenga melena

y lamió toda sal en el vientre rotundo.

Con guirnaldas de pulpos en la frente serena

sobre su lecho de algas el mar duerme, profundo.

El mar está soñando. A ritmo de gavota

las sirenas arrullan el sueño del gigante.

Una canción de espuma sobre la espuma flota.

El mar se ha estremecida. Una onda larga brota,

se tiende, suave, y borra en la orilla distante

la huella diminuta de la última gaviota.

AFA.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

Por AFA.

". Sube la temperatura.".

Este calor de demonios,

según se ha observado ya,

muy seguramente hará

que haya menos matrimonios.