Ciudad Juárez– La Copa del Mundo le llegó a la 4T como una bocanada de aire a quien se estaba ahogando. Eran ya demasiadas las presiones que el gobierno norteamericano venía ejerciendo en contra del gobierno de Claudia Sheinbaum: la renegociación anual del TMEC, las acusaciones de la colusión del narco con el partido político Morena y los señalamientos en contra de Rubén Rocha Moya, entre otros.
Durante más de un mes, el mundo se detuvo, y parecería que los gobiernos también. Sin embargo, al término del mundial, la inercia regresó y el gobierno de Claudia Sheinbaum se siente nuevamente acorralado. La pretensión de Estados Unidos es muy sencilla: entregar a un gobernador con licencia que enfrenta acusaciones de vínculos con el crimen organizado. El gobierno que ha entregado a decenas de personas acusadas sin cumplir el procedimiento de extradición a Estados Unidos, amparándose únicamente en razones “de seguridad nacional” resulta que para el caso de Rocha, pide pruebas y prácticamente sentencias. Es increíble que el gobierno prefiera proteger a un narcopolítico poniendo en riesgo toda la relación bilateral. Es decir, el gobierno de Sheinbaum tiene una disyuntiva: entregar a Rocha Moya o sufrir las consecuencias de una tensión política con nuestro principal socio comercial. Sheinbaum claramente ha optado por la segunda alternativa. El hecho de que el gobierno actúe con esas varas tan distintas cuando se trata de enviar connacionales a Estados Unidos a enfrentar juicios (por las diferencias entre los que fueron enviados sin proceso de extradición y los que no han sido detenidos como Rocha) viene a confirmar que lo que las autoridades norteamericanas dicen de Rocha Moya es verdad: está coludido con el crimen organizado. De no ser así, ¿qué interés tendría en no enviarlo? La cloaca que el gobierno norteamericano abrió vino a poner a muchos en situación de riesgo, incomodidad, y hasta miedo. El fin de semana, trascendió que a Andy López Beltrán (hijo del expresidente López Obrador) le habían revocado la visa para viajar a Estados Unidos. Resulta inconcebible e incluso indigno que la presidenta Sheinbaum haya salido a criticar esa medida unilateral de Estados Unidos. Parecería que México se convirtió en una hacienda, y no el país relevante que debería ser en el mundo, en donde el capataz es López Obrador, y las acciones oficiales y de Estado se dirigen con el propósito de lavarle la cara al obradorato. Sheinbaum dijo que no abriría una investigación contra López Beltrán. Es curioso, porque hasta han abierto investigaciones de hechos que ocurrieron hace décadas (Colosio, Ayotzinapa) pero no las abren respecto a lo que ha ocurrido recientemente. Si de verdad no hay nada que ocultar, y si las autoridades son enteramente imparciales como dicen que son, entonces no deberían tener problema en aclarar los hechos que se presume fueron cometidos por López Beltrán y su pandilla. El anuncio realizado por López Beltrán puede ser el presagio de que algo más grave va a ocurrir en las próximas semanas respecto a México por parte de Estados Unidos. Si la visa le fue revocada a Andy desde mayo, ¿por qué decirlo hasta ahora? Evidentemente hay un cálculo político detrás. Se está “curando en salud” o “vacunando” de alguna acción inminente que el gobierno norteamericano emprenda. Independientemente de lo que sea, resulta indigno ver a la jefa de Estado convertida en la gestora y defensora de un junior cuando existen muchísimas otras prioridades en el país. En pocas palabras, el gobierno se dedica a atender chismes y no las necesidades de México. En virtud del ambiente de constante presión al que se encuentra sometido el gobierno, han desencadenado una serie de acciones cuyo único propósito es desviar la atención pública y repartir culpas. Primero, fue detenido Ernesto Ruffo Appel, exgobernador de Baja California, por supuestos vínculos con el huachicol. En la lista del huachicol se encuentra Mario Delgado, Américo Villarreal, Adán Augusto López, y el propio Andy López Beltrán. Ahí, ellos serían los operadores políticos de estos esquemas criminales. Sin embargo, decidieron mejor detener a un empresario que no tiene vinculación con esquemas que se dirigen desde el gobierno, no desde la empresa. En segundo lugar, fue detenido Ángel Aguirre, exgobernador de Guerrero por temas que tienen que ver con obstaculizar las investigaciones de Ayotzinapa. Resulta que el asunto de Ayotzinapa sucedió hace 12 años, y apenas ahora se dieron cuenta que probablemente Aguirre tenga algo que ver. Cuando Ángel Aguirre era del PRD, no lo señalaron y señalaron al Ejército (en el gobierno priísta de Enrique Peña Nieto). Hoy decidieron señalarlo con estas acusaciones absurdas. Al ritmo que va la 4T, harán falta cárceles para encerrar a todo México para que ellos se puedan quedar robando, huachicoleando, y delinquiendo impunemente. Es evidente que todas estas detenciones (y las que se den en próximos meses) tienen una motivación política, no una motivación de genuina justicia. La 4T sabe algo que nosotros no sabemos. Es probable que otro golpe venga desde el extranjero y por eso están tratando de empatar cartones. La conclusión de esto sería el apotegma de los chairos: “nos pueden acusar, pero el PRIAN robó más”. Por eso esas detenciones. En ámbitos locales, en Campeche las cosas siguen igual. El gobierno de Layda Sansores se ha dedicado a detener a personas a quienes ella le atribuye cercanía con el exgobernador Alejandro Moreno Cárdenas. El Estado con mayor retroceso y desmantelamiento institucional debe ser Campeche, pero la gobernadora, mientras vacaciona en España, decide como lo hacían los Césares romanos, quiénes deben estar libres y quiénes deben estar presos. Seguramente esas detenciones no serán las únicas. Cuando la 4T se siente acorralada, empieza a detener gente, así como un animal cuando se encuentra arrinconado. Pero por más que quieran distraer la atención con pretensiones justicieras, el problema de raíz sigue siendo el mismo: el gobierno de México no ha hecho nada para detener el crecimiento de la inseguridad que afecta a México y a EU. Estimo que algo grande pasará en las próximas semanas en relación con Estados Unidos. ¿No sería más fácil simplemente entregar a Rocha Moya y continuar con nuestra vida? Por algo no quieren hacerlo.