“A la gente la empobrecen para que luego voten por quienes los hundieron en la pobreza”

Papa Francisco

México entre arenas movedizas. Tras ocho años de gobierno de la 4T, las estadísticas y las encuestas ciudadanas contradicen el discurso de Palacio Nacional. El país enfrenta un estancamiento crítico en materias de seguridad, salud, economía y renidición de cuentas, problemas históricos como el control territorial del crimen organizado, un rezago en los servicios de salud pública, una informalidad laboral que afecta a más de la mitad de los trabajadores y una calificación internacional de 27 sobre 100 puntos en corrupción ponen en evidencia la distancia que existe entre las promesas de bienestar y la terca realidad.

La confrontación retórica se ha convertido en un eje central de las conferencias de prensa matutinas en Palacio Nacional. Ante las críticas de diversos sectores, la mandataria ha defendido el avance de su proyecto con la frase: “Ahora resulta que México está muy mal, que es un fracaso la transformación". El gabinete federal sostiene que sus indicadores macroeconómicos avalan el éxito de la gestión; no obstante, analistas políticos y organismos oficiales nacionales e internacionales coinciden en que la administración mantiene una postura de rechazo sistemático hacia la crítica externa, bloqueando el diálogo con la oposición, la academia y la sociedad civil organizada.

Existe un abismo entre el éxito económico que se reporta en los discursos oficiales y la realidad que se vive en las tienditas de barrio y los supermercados, el gobierno destaca logros como la atracción de capital extranjero, el control de precios en energéticos y una desaceleración de la inflación general a mínimos de seis años. Sin embargo, los analistas señalan que celebrar la inflación general como un triunfo absoluto es ignorar la economía doméstica, los componentes básicos de la canasta alimentaria registran alzas acumuladas que superan cualquier promedio oficial.

Con un salario mínimo diario de $315.04 pesos en México, el acceso a la alimentación básica se reduce a compras individuales o ingresos compartidos. Un solo día de trabajo rinde de forma aislada para unos 14 kg de tortilla, 6 kg de frijol o 6 kg de huevo. Sin embargo, adquirir la canasta básica completa de 24 productos esenciales exige destinar el sueldo completo de casi tres jornadas laborales, lo que confirma el rezago de los ingresos frente al gasto diario familiar.

Hablan de un país en paz y con justicia, pero los datos y el dolor colectivo cuentan otra historia. Vivimos en una emergencia nacional marcada por homicidios que no cesan, feminicidios impunes y el silencio forzado de periodistas y activistas. Las calles reflejan el impacto del narcotráfico y la extorsión, motores de una guerra abierta entre bandas rivales y el Estado.

En nuestro país la impunidad es la ley suprema: casi ningún delito denunciado termina en una sentencia real, dejando a la ciudadanía en la total indefensión. La muestra más dolorosa de esta quiebra institucional ocurre en el mapa de la desaparición, donde el gobierno no busca y el Estado calla, obligando a madres y colectivos ciudadanos a cavar la tierra por su propia cuenta para desenterrar la verdad.

Las frases oficiales como “el pueblo es sabio”, “vamos contra las élites” o “apenas estamos limpiando la casa” resultaron ser palabras huecas para ocultar la falta de resultados. Atacar a la prensa, a los expertos y a las instituciones autónomas sólo ha dañado al país y ha debilitado la ley. México exige progreso, seguridad y paz., la verdadera justicia no es un discurso; es garantizar que las mujeres caminen sin miedo, que los enfermos tengan medicinas, que se castigue la corrupción y que no se intente callar a los críticos. El país ya no necesita dogmas, mecías, necesita realidades. Sumemos Voces.