Rara vez los chapulines son auténticos. Un movimiento que reivindica aquello por lo que se ha peleado desde la trinchera de la izquierda por décadas, sin duda tiene algo que no se adquiere al momento de cambiar de colores o siglas. Podría hasta decir que se nace con esa característica, que sí se puede aprender, pero es una prueba que muchos que “nacieron” del otro lado de este tipo de movimientos, cuesta demasiado trabajo y muchas veces solo se trata de farsas para conseguir algo más, no por convicción.

Mi experiencia en movimientos de izquierda trasciende mi generación para ubicarse en la de mis padres. La lucha o búsqueda de bienestar que el movimiento de la Cuarta Transformación del que orgullosamente el Partido del Trabajo forma parte, es algo con lo que crecí. La vivienda y la educación han sido los derechos por los que me acostumbre a defender y luchar.

El Comité de Defensa Popular (CDP) se enfocó en resarcir a miles de familias de Chihuahua y Ciudad Juárez su derecho a una vivienda, tan sólo en Juárez fundamos cerca de 80 colonias que hoy subsisten y que por mucho tiempo fueron ejemplo en organización comunitaria y que desde hace más de 50 años son ocupadas por familias que jamás hubieran accedido a una.

Esa lucha que dimos fue frente a un PRI y PAN rancios, cuando estos partidos eran poderosos (no como ahora que están perdiendo cada vez más adeptos y a punto, en el caso del PRI, de perder su registro) y gobernaban dictatorialmente. Hacían de un Estado represor y explotador, era la representación de un Estado lejano de la gente. Eso, el PRI; mientras que el PAN odiaba a gente como nosotros.

Mientras en estos movimientos como el CDP y muchos otros en diversos estados de la república que lucharon por reivindicar derechos, del otro lado, aquellos que provienen del PRI o el PAN, “luchaban” (como lo siguen haciendo ahora) limitando derechos. Desde hace 50 años o más, estos dos partidos operan bajo elitismos, racismos y machismos, pues a las mujeres les sigue limitando sus derechos reproductivos.

Hay inclusive una naturaleza represora en el PRI y el PAN y esa no se elimina de la noche a la mañana. Estar ligado a las causas de las personas se aprende y se vive porque lo más probable es que muchos hallamos carecido de aquello por lo que peleamos. En mi caso, no fue solo la vivienda a través del CDP, sino la educación, por tener acceso a ella y hacer valer ese derecho.

Vaya, el carácter social no se puede fingir, y no digo que algunos de estos partidos no lo tengan, solo se vive y se entiende de manera distinta. Sin embargo, la gran mayoría de quienes en algún momento decidieron dejar esas agrupaciones e ingresar a la 4T, no son ni auténticos, y en algunos casos, terminan siendo lobos con piel de oveja, siguen siendo aquellos priistas y panistas, con sus valores y principios. Y comprobar esto es muy sencillo, acá no hace falta más que preguntarles a estos nuevos “cuatroteístas” qué opinan de los derechos reproductivos de las mujeres, de los feminicidios, etcétera.

Los tiempos electorales siempre van a revelar a aquellos que cambiaron de color solo siguiendo intereses y ambiciones personales, pero sin duda no hace falta más que revisar su día a día, sus acciones y será muy fácil ubicar a los auténticos de los farsantes.