Con el título que he puesto en este artículo, algunos creerán de entrada que hablaré de fútbol soccer europeo. Por el esperado encuentro entre el equipo azulgrana (Barcelona) y el Real (Madrid); que se da en la liga española, cuyo próximo partido será el 10 de mayo. Pero no. Lo siento mucho. No es de deportes de lo que trata este escrito. Sino que, trataré de desmenuzar un poco lo ocurrido ante la visita de la presidenta Sheinbaum a España.

Para empezar, la reunión a la que fue invitada, no fue una Cumbre Mundial (ni a colina, ni a cerrito llega). Se trató de una convocatoria exclusiva para determinados jefes de Estado. El Presidente del gobierno Español, Pedro Sánchez Pérez-Castrejón, perteneciente al Partido de los Socialistas; organizó un foro denominado: “En Defensa de la Democracia”. Lo llamaron global, pero solo se trata de unos cuantos Estados iberoamericanos gobernados por la izquierda. Tales como: Brasil, con Inázio Lula da Silva; México, con Claudia Sheinbaum; Gustavo Petro de Colombia; Yamandú Orsi de Uruguay; el expresidente de Chile, Gabriel Boris; entre otros pocos (creo que 15 en total).

La presidenta (con A), pretendió dar un giro a lo que la prensa internacional manejaba, de que sería una reunión anti-Trump; argumentando que se trató de un foro por la paz. Y que además se interpretó como un reencuentro y conciliación entre México y España.

Aquí me detengo un momento, para resaltar lo que es “vox populi”. ¿Cómo se atreve a ir a hablar de la Paz Mundial, cuando tiene al país literalmente en llamas, sumido en la violencia?

En este sentido, cualquier propuesta suena incongruente y hasta indecente. Cuando trae números exorbitantes en homicidios dolosos (en los últimos ocho años se registran más de 36 mil muertes violentas por año); aunado a los feminicidios; desapariciones forzadas; y eso, refiriéndome a narcoviolencia; a lo cual se le suman otras muertes provocadas por el pésimo sistema de salud que pudieron evitarse; por no retomar el casi medio millón de muertes por el mal manejo de la pandemia de parte de la 4T.

En un país que respira muerte a diario, es inadmisible que se hable de paz, por parte de la mandataria, si no se ocupa de atender lo verdaderamente importante en su propio terruño.

Habló a nombre de un pueblo trabajador, creativo, luchador y generoso. Coincido plenamente en que eso es cierto, que nos describe con exactitud.

Señaló por otro lado que, -como decía Lincoln-: “la democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Para discurso están muy propias sus palabras. Tendrá razón. Lo malo es que no coincide con lo que su gobierno, su partido y sus aliados, le están haciendo a nuestro México lindo y querido. Si están desmantelando y despareciendo toda clase de instituciones. Robándose a manos llenas el dinero de nuestros impuestos. Acaparando y centralizando el poder en unos cuantos. Absorbiendo y aniquilando a los otros poderes de la Unión. Debilitando al INE, para hacer fraude en las elecciones y pretender perpetuarse en los cargos. Violentando a diario nuestras garantías individuales. Acallando a quienes se oponen al régimen oficialista. Acabando en general con todos nuestros derechos y nuestras libertades. No tiene cara, ni moral, para hablar de democracia entonces.

Claudia, se dedicó en su participación a defender a Cuba. Lo cual hace enojar a Donald Trump. Porque además ahí fue criticada su intervención en Irán. No sugiero que debamos darle gusto al presidente norteamericano. Pero sí debe cuidarse que no salgamos perjudicados los mexicanos, ante represalias que pudiera tomar el loco de Trump, contra nuestros connacionales o paisanos, tanto los que vivimos aquí, como los radicados en el país del norte.

En contraposición a todo lo anteriormente descrito, estuvo también en España esos días, la líder venezolana María Corina Machado; premio Nobel de la Paz. Ella se encuentra en gira por varios países europeos. Fue recibida por una masa multitudinaria en la Plaza de la Libertad, en Madrid. Su discurso se centra en elecciones limpias, transparentes, que se respete la voluntad popular sobre quien quieren que les gobierne. Eso lo pide para su país y de pasada para otros regímenes totalitarios que se han posicionado en varios países. (Precisamente, muchos de los reunidos en Barcelona). Machado además enfatiza en su lucha, por un regreso seguro para quienes salieron en el último par de décadas de Venezuela. Solo para ejemplificar, hay 700 mil venezolanos radicando en España; en México hay datos de que son más de 100 mil venezolanos.

Los eventos de Barcelona y Madrid, no deben tomarse a la ligera; representan posturas distintas. Están unos preceptos en yuxtaposición con otros. Aparentemente, unos buscan la democracia, pero practican e imponen narcodictaduras. Dicen querer la paz mundial, mientras existe violencia. Argumentan en favor del pueblo, en tanto que nos tienen sometidos y sobajados, esperando una dádiva.

Lo interesante resulta entonces, lo que se trató y no se vio. Lo que acuerdan, pero no sale frente a las cámaras.

Ya es momento…