“La instrucción es que no haya fracking ni para exploración”
Andrés Manuel López Obrador, 19.06.2023
Ciudad de México.- El 25 de junio de 2019 Pemex recibió autorización de la Comisión Nacional de Hidrocarburos para lanzar un plan de exploración en el campo AE-0387-Humapa entre Veracruz y Puebla. Al día siguiente, sin mediar estudio técnico, el presidente López Obrador lo frenó: "Se suspende esta autorización. No vamos a usar fracking en la explotación del petróleo", dijo.
El rechazo era visceral. AMLO decidió por dogma desde un principio que en su gobierno no permitiría esta tecnología. Fue el punto 75 de sus 100 compromisos del Zócalo del 1 de diciembre de 2018. Lo repitió una y otra vez. Incluyó su prohibición entre las iniciativas del 5 de febrero de 2024, que la entonces candidata presidencial Claudia Sheinbaum asumió como propias.
Sheinbaum ha seguido casi al pie de la letra las iniciativas de López Obrador. Dos excepciones han sido la prohibición de la minería a cielo abierto, que hubiera paralizado la mitad de la minería del país, y ahora la del fracking. Desde hace meses se sabía que la presidenta estaba buscando dar autorizaciones para proyectos de fractura hidráulica. Se abstenía de usar los términos técnicos en público, pero hablaba de proyectos de gas en yacimientos "no convencionales", que es lo mismo. Ayer quiso aclarar y dijo que México no usará el "fracking tradicional", pero sí "nuevas tecnologías que utilizan componentes biodegradables para romper las piedras, y que incluso el agua se recicla y se vuelve a utilizar, e incluso esa agua no es agua dulce, sino puede ser agua salada, o puede ser esta agua que hay en las minas de carbón.".
En realidad, estas tecnologías, y otras más, están disponibles desde hace décadas. No supondré que una científica apenas se está enterando. Sin embargo, al final lo importante es que se está abandonando la tozudez de AMLO. Serán especialistas quienes decidan qué producir y cómo. Esto habría sido imposible si Andrés Manuel hubiera logrado la prohibición constitucional que pretendía.
La decisión es positiva porque deja atrás el dogma irracional, pero el hecho de que ya se pueda extraer gas con fractura hidráulica no necesariamente volverá rentable la producción en México. Para empezar, Pemex es una empresa altamente ineficiente, mientras que las compañías de fracking de Estados Unidos son, quizá, las más productivas del mundo. El gas que se produce en la Unión Americana es asociado, es decir, se extrae junto a petróleo, lo cual ha hecho que los precios en el sur de ese país sean los más bajos del mundo. Ayer, 9 de abril, el gas Henry Hub de Texas se estaba vendiendo a 2.47 dólares por millón de Btu (British termal units) mientras que el de referencia de Europa, el Dutch TTF, alcanzaba 15.83. A veces, de hecho, el gas en Texas tiene precios negativos, porque no se puede parar la producción de petróleo; y, sí, los productores pagan para que alguien se lo lleve. México se ha beneficiado de esta situación durante años, ya que ha podido importar gas a precios muy bajos.
¿Qué pasará ahora si se permite en México la producción de gas por fracking? Se reducirá, aunque no se acabará, la dependencia del gas estadounidense, que representa un 75 por ciento del que usamos los mexicanos, particularmente para la generación de electricidad. Pero la producción en México probablemente será más cara que la de Estados Unidos, lo cual significaría que, si usamos gas natural nacional, tendríamos que pagar más por él y por la electricidad que genera. ¡Qué paradoja! La independencia puede ser costosa.
Empleos y patrones
En marzo de 2026 el IMSS registró la creación de solo 32,930 nuevos empleos formales. En los últimos 12 meses el crecimiento del empleo formal fue de apenas 1.2 por ciento. Además, se perdieron 1,726 registros de patrones, por lo que hay 2.7 por ciento menos que hace un año. Marzo fue el 21er mes con caídas anuales en el registro de patrones del IMSS.
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