Cuando el Gobierno federal presente su Presupuesto de Egresos de 2027 el 8 de septiembre, habrá más en juego de lo habitual, ya que la confianza de los inversionistas en la política económica sigue erosionándose, consideró The Economist.
En su publicación del 3 de septiembre, la publicación británica considera que México probablemente evitará la indignidad de perder el grado de inversión, debido a que es una economía grande y diversidad, con acceso fácil -por ahora- al mercado más grande del mundo: EU.
"Haría falta un nuevo golpe -por ejemplo, un colapso total del T-MEC- para provocar una rebaja de esa magnitud", sostuvo. Sin embargo, reconoce que para que bajen los rendimientos de los bonos mexicanos, hará falta convencer mucho más a los mercados."La credibilidad del presupuesto es clave", afirma Renzo Merino, de Moody's.
La revista recordó que el Gobierno mexicano está pagando de más para endeudarse en dólares: el rendimiento de sus bonos a 10 años denominados en dólares es de 6.4 por ciento, superior al de muchos países con calificación especulativa, como Guatemala. El Gobierno está pagando 9.3 por ciento para endeudarse a 10 años en pesos, frente a un mínimo de dos años de 8.5 por ciento registrado en octubre pasado. México, dijo la revista, había ganado credibilidad en las últimas décadas. Sin embargo, recordó, que en 2024, cuando Claudia Sheinbaum asumió el poder de manos de su antecesor y mentor izquierdista, Andrés Manuel López Obrador, el déficit fiscal llegó a 5.7 por ciento del PIB, el nivel más alto en casi 40 años. Desde entonces se ha mantenido alrededor de 5 por ciento. "La señora Sheinbaum afirma que bajará a 4.1 por ciento el próximo año, aunque eso todavía es más alto de lo deseable. Con un crecimiento económico cercano a 1 por ciento, la deuda pública ha aumentado de 52 por ciento del PIB en 2019 a 63 por ciento. "Tres cuartas partes del presupuesto se destinan a pensiones, transferencias sociales y al servicio de la deuda. Pemex, el gigante petrolero estatal mexicano, está absorbiendo buena parte de lo que queda", destacó. Resaltó que el Gobierno le ha entregado 130 mil millones de dólares desde 2018 (sin contar los apoyos fuera del presupuesto). Citó a México Evalúa, centro de análisis que calcula que de cada 10 pesos que Pemex envió al erario entre enero y junio, casi ocho regresaron directamente a la empresa. "El resultado es una inversión pública escasa, precisamente cuando México necesita que ésta aumente para impulsar el crecimiento", dice la revista. Resaltó también que la inversión privada también es débil, ya que cayó durante 19 meses consecutivos hasta finales de marzo. Las esperanzas de que las guerras comerciales llevarían a las multinacionales a trasladar sus cadenas de suministro más cerca de sus clientes estadounidenses -el llamado nearshoring- se han desvanecido en gran medida, sostuvo. "La confianza de los inversionistas ha sido golpeada por la incertidumbre sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que el Presidente estadounidense está desmantelando. "Las reformas internas, particularmente la elección popular de jueces, generan dudas sobre el Estado de derecho en México. La señora Sheinbaum sabe todo esto", dijo. Destacó que ha elaborado planes económicos sensatos y se ha mostrado más receptiva hacia los inversionistas que López Obrador y muestra de ello es que quiere que Pemex sea financieramente autosuficiente para 2027. "Ha intentado aumentar los ingresos exprimiendo una mayor recaudación fiscal de las grandes empresas y añadiendo gravámenes al azúcar. Sin embargo, cada vez deja salir más a la izquierdista que lleva dentro. "En mayo desestimó la rebaja de Moody's calificándola como propia de 'la era neoliberal'. Parece poco dispuesta a considerar recortes a las transferencias sociales (y ciertamente no antes de las elecciones intermedias de 2027). Privatizar Pemex está fuera de toda consideración", destacó. Además de Moody's, S&P Global, advirtió que podría hacer lo mismo pronto y Fitch, ya califica los bonos mexicanos apenas dentro del grado de inversión. El 25 de agosto, Bloomberg destacó el País se encuentra al borde de perder el grado de inversión -cayendo a la categoría de "bonos basura"- y paga tasas de interés más altas que las que ofrecen vecinos mucho más pequeños con calificaciones crediticias inferiores, como Guatemala y Panamá. Además que existían numerosas razones para este deterioro -desde el gasto público desbocado hasta un crecimiento económico anémico-, pero últimamente las pérdidas financieras que se acumulan de Pemex y la constante inyección de fondos públicos para mantenerla a flote tomaban mayor relevancia. Los 130 mil millones de dólares que se han dedicado para "rescatar" a Pemex, según los observadores que llevan años analizando la situación de México, si bien han evitado una catástrofe inmediata en la petrolera solo sirven para ocultar superficialmente los problemas reales: una plantilla sobredimensionada que extrae cantidades cada vez menores de crudo de pozos envejecidos y un deterioro financiero interno de Pemex al balance del Estado. Así, en lugar de que Pemex se hunda rápidamente por sí sola en una crisis de deuda, la empresa está arrastrando consigo, de forma gradual, a todo el Gobierno y agravando sus dificultades fiscales. Es por eso, dijo entonces, que los operadores de bonos ya han empezado a tratar la deuda mexicana como si fuera "basura", exigiendo mayores rendimientos para prestar dinero al Gobierno; esto encarece la financiación para todos los prestatarios en un país que necesita urgentemente más inversión para reactivar su economía estancada. Claudio Loser, un economista que ha estudiado América Latina desde la década de 1970, afirma que nunca antes había visto a una empresa estatal de la región socavar las finanzas de un gobierno hasta tal punto. "No quiero exagerar", dijo Loser -quien dirigió las operaciones del Fondo Monetario Internacional para el Hemisferio Occidental durante casi una década-, pero "es increíble lo que ha sucedido". Arturo Porzecanski, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la American University, califica a Pemex como un "parásito chupasangre" que se ha vuelto dependiente de los rescates gubernamentales para mantenerse solvente. Esta "relación parasitaria" puede observarse en el mercado de bonos, afirma. Por un lado, la preocupación de los inversionistas ante un posible impago de Pemex ha disminuido, lo que ha reducido los rendimientos de la empresa y mejorado sus calificaciones crediticias; sin embargo, esto -señala- "tuvo un costo: el Estado tuvo que pagar rendimientos más altos". Pemex en respuesta a Bloomberg afirmó que está avanzando hacia ese objetivo de autosuficiencia. Los flujos de caja y los márgenes han mejorado, y la carga de la deuda se ha reducido casi un 27 por ciento respecto a su máximo de 2018, lo que demuestra que la ayuda gubernamental se ha utilizado principalmente para fortalecer las finanzas de Pemex, y no simplemente para financiar las operaciones cotidianas, señaló la empresa. "A medida que disminuya la carga de la deuda, se reducirá la necesidad de financiación adicional por parte del gobierno federal", indicó Pemex.Omitió métricas
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aseguró que México mantiene grado de inversión y una consolidación fiscal más allá de 2024, ante el panorama complicado y en espera del Paquete Económico 2027.
En respuesta a un artículo de The Economist en que asevera que el Gobierno actual mantiene dificultades con la reducción de las perspectivas de agencias como Moody's y Fitch, la SHCP aseguró que el texto omitió métricas y lo calificó como "desactualizado" al no incluir a otras calificadoras que mantienen una perspectiva "estable" de la deuda nacional. Frente al expediente completo, la evidencia apunta a un emisor soberano que conserva el grado de inversión en general, cuya prima de riesgo relativa se ha comprimido en lugar de ampliarse, cuya consolidación fiscal está avanzando a una escala no vista en décadas, y cuyo sector externo está alcanzando niveles récord en las mismas áreas que el artículo caracteriza como en contracción, aseguró Hacienda. La Secretaría agregó que el costo relativo del endeudamiento frente a Estados Unidos ha caído en los últimos años, además de que el déficit fiscal se redujo de manera acelerada en décadas y lo sitúa por debajo de lo citado en el texto.
