Cd. de México.- El PAN presentó a Enrique Vargas del Villar como su coordinador de defensa de la familia, la patria y la libertad en Huixquilucan, quien junto con su esposa, Romina Contreras de Vargas, ha gobernado este municipio desde 2016.

Con su nuevo cargo, el también senador pretende relevarla en 2027, en su tercer periodo personal en la Alcaldía.

Jorge Ricardo

"¡Somos el único Gobierno en la historia de la República que durante 11 años hemos subido la calificación crediticia de Gobierno!", alardeó Vargas, a gritos sobre el templete en Las Caballerizas, un complejo campestre junto al bosque

También son la única pareja donde se han heredado el cargo por tanto tiempo. Comenzó él en 2016, lo reeligieron en 2018 y en 2021 se lo pasó a su esposa, que tras una reelección, se ha mantenido hasta ahora.

"¡Aquí no me heredan nada! Porque aquí va a haber una elección constitucional. Y no hay derecho más amplio, más humano, que el ser votado. Y que Huixquilucan decida", respondió Vargas al final.

Pero eso sería al final. Mientras tanto, a la hora de la designación, el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, aplaudía y silbaba metiéndose los dedos a la boca.

Aplaudía el senador Ricardo Anaya. Se llevaba la palma al corazón el dirigente estatal, Anuar Azar. A pesar de que aún no está abierto el periodo electoral y que el nuevo cargo es para eludir la ley que prohíbe campañas anticipadas, Vargas fue aludido ya como candidato.

"Esta batalla que empieza el día de hoy tiene una meta clara el 6 de junio de 2027 (día de la elección), y tenemos claro por quiénes vamos a dar esta lucha y esta batalla, y es por la gente, por la gente buena", dijo la secretaria general del PAN, Karen Michel González.
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"Dios está de lado de los que tenemos buen corazón. Dios está de lado de los que tendemos la mano a quienes más lo necesitan, este partido, humanista está tocado por una fuerza divina", agregó.

El panismo convocó hasta Las Caballerizas a viejos charros a caballo. A sindicatos del transporte de carga. A taxistas. Cuatro , batucadas y bandas de música. Zanqueros. Fuegos artificiales y cientos de personas que a pesar de los 11 años en que la pareja ha dado junta el Grito del 15 de septiembre no estaban enterados del cargo de uno y otro.

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"Sabe, no soy de aquí, soy de Tacubaya, nos invitaron nada más", dijo una mujer que subió en grupo en una combi desde el Metro Observatorio".

"Fue mi líder el que me trajo", respondió un taxista que como todos tenía escritas frases de apoyo al senador y ex Alcalde. Sin embargo, todos hacían ruido. Gritaban, hacían zumbar sus trompetas, sus silbatos y los claxons. Mezclado con las bombas de azul y humo y el estruendo del confeti metálico, le dieron al dirigente panista la certeza de que se enfilan de nuevo hacia el triunfo.

Romero habló de Vargas, envuelto en escándalos de corrupción y acusaciones de moches, compra de casas a precios de ganga en las Lomas de Chapultepec y de departamentos millonarios en Miami, y de su esposa como funcionarios ejemplares, orgullos del panismo.

Vargas no ocultó el acarreo que se miraba desde el templete. "Quiero saludar a todo el transporte del Estado de México y de Huixquilucan, que están aquí con nosotros, a todas las organizaciones", dijo.

Preguntó si estaban listos para la elección. Le dio un abrazo y un beso a su esposa. La alabó a ella y también a sí mismo, y luego lanzó una advertencia: "Estamos listos para defender a la familia y que quede muy claro, aquí está Enrique Vargas y tope donde tope", dijo pegándole al aire con el puño.

Ya camino a su camioneta, Anaya justificó a la dinastía. "Él ha ganado dos veces las elecciones en la calle", dijo sin detenerse.

Romero respondió fastidiado sobre lo mismo: "No es 'la esposa' ni es la esposa. La gente tiene la libertad de casarse". Ahí le preguntaron con qué cara el panismo critica a Morena o al Verde si repite sus vicios, como el nepotismo.

"Con esta cara", dijo, señalándose los cachetes.

Todavía no se bajaban Vargas y su esposa del templete, cuando ya casi todo el auditorio se había ido. Quedaban unos cuantos caballos, los carros de volteo y las pipas de agua.

Los banderines regados debajo de las sillas. Las bolsitas con tortas y jugos y el confeti. Antes de bajarse de la tarima, entre las selfies, los aplausos y los abrazos, de extraños y de su esposa, Vargas hizo un llamado al INE, envuelto en escándalos de turbios contratos. "Ya dejen su borrachera de poder", expresó.