La prohibición de teléfonos celulares en las escuelas debe acompañarse de mecanismos para evaluar su impacto en el aprendizaje, la convivencia y la salud socioemocional de los estudiantes, advirtió la organización Mexicanos Primero.
Patricia Vázquez, directora de la asociación, señaló en entrevista que, aunque están a favor de la regulación y consideran que la restricción puede contribuir a mejorar la atención y concentración de los alumnos, no existe evidencia concluyente de que retirar los dispositivos produzca, por sí solo, mejores resultados académicos o reduzca el acoso escolar.
"Me parece que le estamos dando una responsabilidad a un dispositivo que no debe de tener", dijo. Agregó que la mejora de los aprendizajes depende directamente de la preparación de los docentes y de sus prácticas pedagógicas."El rezago de aprendizaje se reduce en el aula. Eso es una realidad y ese es su trabajo, y me parece que muchos docentes lo hacen muy bien, con o sin el apoyo de las diferentes acciones", enfatizó.
Vázquez explicó que la medida forma parte de una tendencia internacional que busca reducir las distracciones durante las clases y favorecer la convivencia entre estudiantes. Sin embargo, consideró que su aplicación debe acompañarse de objetivos verificables. Por ello, pidió a las autoridades educativas realizar una evaluación de impacto para determinar si la restricción mejora las relaciones entre estudiantes, reduce la violencia dentro de las aulas y contribuye al bienestar socioemocional de niñas, niños y adolescentes. "Necesitamos exigirle a la autoridad educativa que nos dé resultados de estas medidas; es decir, si cancelas ahorita el uso de celulares, ¿cómo vamos a saber que funcionó la medida? () El ABC de las emociones y poner un decálogo, me parece que las acciones educativas no se decretan", urgió. Asimismo, recordó que la SEP eliminó la materia de Formación Cívica y Ética, mientras que el Gobierno pretende reducir la violencia en todas sus manifestaciones. Ante ello, sostuvo que la disminución de la violencia debe ir acompañada de una mejor formación ciudadana y de objetivos alineados con la educación. "La mejora de la convivencia y de la formación de ciudadanía en general se da cuando hay una intención alineada a un aprendizaje, acciones en el aula y demás que apuesten a eso", señaló.
