El municipio de Olinalá, en la región Montaña de Guerrero, registró nuevas agresiones armadas tras los recientes desplazamientos de familias provocados por la irrupción de presuntos integrantes del crimen organizado.

La tarde de este domingo, dos hombres que caminaban por el centro de la cabecera municipal fueron atacados a balazos y trasladados al Hospital IMSS-Bienestar de Tlapa. Un día antes, el ex comisario de la comunidad de Tepetitlán, identificado como Carmelo, fue herido a tiros mientras permanecía dentro de su camioneta.

Ambos hechos ocurren luego de que cientos de habitantes de las comunidades de Teticic, Chautipa, Tecorrales y Rancho Esperanza abandonaran sus hogares ante amenazas de grupos armados, en medio de una escalada de violencia que incluye secuestros, desapariciones y hallazgos de cuerpos desmembrados en carreteras de la región.

Se expande la violencia

Uno de los episodios más recientes ocurrió el pasado 20 de mayo, cuando presuntos integrantes de un grupo criminal irrumpieron en la comunidad de Teticic y sacaron por la fuerza de sus viviendas a seis pobladores, entre ellos el comisario municipal. Horas después, las víctimas fueron halladas descuartizadas en la batea de una camioneta abandonada a las afueras del poblado.

Tras esos hechos, habitantes denunciaron que más de un centenar de hombres armados ingresaron a viviendas y lanzaron drones con explosivos, lo que provocó que decenas de familias huyeran hacia los cerros y exigieran la presencia del Ejército.

La población asegura que los grupos criminales buscan apoderarse de al menos 11 comunidades de Olinalá.

La violencia en la zona se ha intensificado en los últimos meses. El 2 de abril, hombres armados ingresaron a Teticic y asesinaron a dos personas. El 11 de mayo, en la carretera Olinalá-Copalillo, cerca de la comunidad de Papalutla, fueron encontrados siete cuerpos desmembrados. Diez días antes, en el mismo punto, habían sido localizados otros dos hombres asesinados a balazos.

Además, el 31 de marzo fueron hallados siete cuerpos desmembrados sobre la carretera Tlapa-Olinalá, a la altura del crucero de Cualác. De acuerdo con reportes oficiales, al menos tres de las víctimas eran originarias de Teticic y las otras cuatro de Tecorrales.

Según datos oficiales, la violencia en Olinalá se ha recrudecido por la disputa entre los grupos criminales de Los Ardillos y Los Tlacos, organizaciones a las que también se atribuye la ola delictiva en la Montaña baja de Guerrero.

Abel Barrera Hernández, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, advirtió que los principales focos rojos de violencia en Guerrero se ubican actualmente en Chilapa, la comunidad de Huitzapula y los municipios de Atlixtac y Olinalá.

El municipio es gobernado por Manuel Sánchez Rosendo, alcalde priista que estuvo preso entre 2004 y 2006 en el penal del Altiplano por los delitos de delincuencia organizada y secuestro agravado.