La Presidenta Claudia Sheinbaum aseguró este miércoles que México no quiere mantener la ruptura de relaciones diplomáticas con Perú y reveló que el Canciller Roberto Velasco habló con la nueva Mandataria peruana, Keiko Fujimori.

Sheinbaum informó que las conversaciones incluyen la solicitud de un salvoconducto para que la ex Primera Ministra Betssy Chávez, asilada en la antigua Embajada mexicana en Lima, pueda viajar a México.

"El Secretario de Relaciones Exteriores habló personalmente con la Presidenta de Perú y estamos avanzando. Nosotros evidentemente queremos que la persona que está en nuestra Embajada, que hoy está resguardada por Brasil, pueda tener el salvoconducto para venir a México", afirmó.

La Mandataria explicó que Fujimori conoce la posición del Gobierno mexicano sobre Pedro Castillo, destituido y detenido en diciembre de 2022 tras intentar disolver el Congreso peruano.

"También sabe la Presidenta de Perú que nosotros tenemos una posición relacionada con el Presidente Castillo y que es una posición que nosotros hemos establecido, pero, más allá de ello, evidentemente no queremos la ruptura de las relaciones", expresó.

Sheinbaum aseguró que los dos gobiernos mantienen conversaciones, y confió en que próximamente puedan anunciar avances en la relación bilateral.

"En ese marco es que se está platicando y espero que pronto podamos dar más noticias", agregó.

Fujimori asumió ayer la Presidencia de Perú, después de imponerse en la segunda vuelta electoral celebrada el 7 de junio.

Perú rompió relaciones diplomáticas con México el 3 de noviembre de 2025, después de que el Gobierno de Sheinbaum concedió asilo a Chávez, ex integrante del Gobierno de Castillo.

Las autoridades peruanas acusan a la ex Primera Ministra de participar en el intento de Castillo de disolver el Congreso y reorganizar distintas instituciones del Estado.

Chávez ingresó a la Embajada mexicana en Lima y solicitó asilo, pero el Gobierno peruano no le concedió el salvoconducto necesario para abandonar el país.

En enero pasado, Brasil asumió la representación de los intereses diplomáticos de México en Perú y quedó a cargo de la protección del inmueble, sus bienes y archivos, así como de la residencia diplomática.

Aunque las relaciones diplomáticas permanecen rotas, los servicios consulares entre ambos países han continuado.