Desde la explanada del Palacio de Bellas Artes hacia el Zócalo, el contingente en apoyo a la Ley Trasciende -iniciativa que busca despenalizar la eutanasia- avanzó desde las 9:30 horas.
Encabezado por Samara Martínez, paciente terminal, el grupo inició su recorrido entre globos con forma de palomas blancas, pancartas y el estruendo de la consigna "Muerte digna ya".
Con paradas frente al Congreso local, la Suprema Corte de Justicia y el Zócalo, se trató de la primera marcha en respaldo a la propuesta, que ha reunido más de 187 mil firmas. Aunque la iniciativa fue presentada hace un año a nivel federal, permanece detenida; por ello, el movimiento decidió enfocarse en su aprobación en la Ciudad de México."Dejamos el paquete de iniciativas federales a la presidencia de la República, lleva un año parado en las comisiones que no en dictaminado, entonces, por eso decidimos voltear hacia la Ciudad de México", señaló Aurélien Guilabert, uno de los activistas al frente del movimiento.
Al arribar a la plancha del Zócalo, cuatro miembros del contingente fueron recibidos por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada. "Vamos a presentar tres iniciativas y la Jefa de Gobierno se comprometió a darnos una ruta de trabajo para hacerlo en conjunto. Esperemos que en septiembre ya se presenten las iniciativas", agregó Guilabert. Asimismo, integrantes del contingente informaron que, durante la reunión, Brugada dio a conocer que mediante encuestas realizadas por su administración se constató que el 95 por ciento de los capitalinos están a favor de la aprobación de la iniciativa.A LAS AFUERAS
En las inmediaciones de la reunión entre la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y los representantes del contingente a favor de la Ley Trasciende, Ariel García aguardaba apoyado sobre una valla metálica; al pecho, portaba una fotografía de dos adultos mayores encamados. "Mi padre me pidió que lo matara, y yo por amor no pude hacerlo", apenas pudo pronunciar entre lágrimas. Su padre, Víctor García, padeció osteoporosis durante dos décadas, enfermedad que destrozó su columna vertebral y convirtió sus últimos cinco años de vida en agonía. "Su muerte fue tan indigna, un espectáculo horrendo y tétrico. En el hospital me tomaba la mano y me decía: 'Mátame, hijo, ya no aguanto este dolor'. Yo no tenía palabras, y por él estoy aquí", relató García. Pese a que su padre padeció múltiples infartos, un marcapasos colocado años atrás le impedía morir. "Ni la cocaína, ni la morfina, ni la mariguana podían saciar el dolor. Eran noches de llanto, de lágrimas, ver a un anciano llorar tortuosamente, sin poder morir", recordó. Finalmente, hace un año, Víctor falleció tras quedar inconsciente por la intensa agonía física. En la fotografía, recostada a un lado de su padre, está la madre de Ariel, quien tras el asesinato de su otro hijo sufrió una rápida pérdida de memoria. "Ella aceleró una especie de amnesia. Los teníamos a los dos en cama y, aunque mi madre ya no era ella, por inercia le tomaba la mano a él. Es comprensible: el afecto, los vínculos, la dignidad", contó. Tres días después de la toma su madre murió, pues olvidó cómo comer. Tras la muerte de sus padres, Ariel abandonó su negocio y se dedicó al estudio de la tanatología. "Me llena de rabia cuando los doctores no entienden la eutanasia. La tanatología sigue relegada, la eutanasia se sataniza. Para mí es vital que se apruebe esta ley, porque abrirá un gran paradigma", afirmó.
