Chihuahua.- En lo que va del año se han registrado 41 sismos en el estado, la mayoría concentrados en la región de Hidalgo del Parral y Santa Bárbara, aunque también se han presentado movimientos en la zona de Meoqui y Julimes, así como en Madera, Ascensión, Santa Rosalía de Camargo y otras áreas de la entidad; ninguno ha dejado daños y pocos han sido perceptibles para la población, de acuerdo con los registros del Servicio Sismológico Nacional (SSN) y los reportes de Protección Civil.
El coordinador estatal de Protección Civil, Luis Ramón Corral Torresdey, señaló que la actividad sísmica ha estado concentrada principalmente en Parral, Santa Bárbara y la zona de Naica, además de algunos puntos de la sierra. Explicó que también existen movimientos que llegan a percibirse en Ciudad Juárez, aunque sus epicentros están en territorio de Estados Unidos.
Corral Torresdey indicó que son, en general, movimientos de baja magnitud, que apenas llegan a ser perceptibles y que no representan condiciones para provocar daños en las estructuras. Añadió que ninguno de los eventos atendidos por la dependencia ha generado afectaciones a la población o a la infraestructura.
Los primeros movimientos del año han sido detectados en la región de Julimes. El 10 de enero fueron registrados dos sismos de magnitud 4.2, ambos a cinco kilómetros de profundidad, con epicentros ubicados a 44 y 27 kilómetros al noreste de Pedro Meoqui. El 19 de enero ocurrió otro de magnitud 4.2, también a cinco kilómetros de profundidad y a 36 kilómetros al noreste de Pedro Meoqui.
Tres días después, el 21 de enero, el SSN registró un sismo de magnitud 3.5, localizado a 59 kilómetros al noreste de Santa Rosalía de Camargo, también a cinco kilómetros de profundidad.
La actividad continuó con dos movimientos de magnitud 3.8. El primero ocurrió el 2 de marzo, a 67 kilómetros al este de Madera y a cinco kilómetros de profundidad, mientras que el segundo fue registrado el 18 de marzo, a 68 kilómetros al sureste de Ascensión, con una profundidad de 6.2 kilómetros.
El siguiente episodio relevante ocurrió el 23 de mayo en Hidalgo del Parral, cuando el SSN registró un sismo de magnitud 3.8, con una profundidad de 18 kilómetros. El movimiento fue percibido también en distintos sectores de Santa Bárbara, aunque no reportaron daños ni personas lesionadas. Ese mismo día registraron otro movimiento, de magnitud 1.8, a 10 kilómetros al suroeste de Parral.
A partir de julio comenzó la concentración más marcada de movimientos en esa región. Entre el 21 y el 24 de julio ocurrieron 11 sismos, todos de baja magnitud, entre 2.0 y 2.7 grados, con epicentros ubicados principalmente entre 15 y 18 kilómetros al suroeste de Hidalgo del Parral, en territorio de Santa Bárbara.
La actividad volvió a concentrarse en agosto. El día 8 documentaron cuatro movimientos de magnitud 2.2, 2.4, 2.2 y 2.6, todos a cinco kilómetros de profundidad y nuevamente en las inmediaciones de Parral. El 11 de agosto reportaron otro de 2.1, mientras que el 12 ocurrieron tres, incluido uno de magnitud 3.6, además de otros dos de 2.2 y 2.1. El 15 de agosto sumaron otro de 2.6.
Entre el 16 y el 18 de agosto volvió a intensificarse la actividad. El SSN registró tres sismos el 16 de agosto, de magnitudes 2.7, 2.3 y 2.8, con profundidades de 10 kilómetros y epicentros a unos 14 kilómetros al suroeste de Parral. El 17 ocurrieron otros seis, con magnitudes de 2.2 a 2.5, y el día 20 uno más de 2.8.
El 1 de septiembre detectaron un sismo de magnitud 4.0 a 94 kilómetros al noreste de Pedro Meoqui, en una zona cercana a los límites de Julimes, Aldama y Ojinaga, con una profundidad de cinco kilómetros.
El 13 de septiembre captaron otro sismo de magnitud 4.0 en la misma zona de Julimes, también a cinco kilómetros de profundidad y a 94 kilómetros al noreste de Meoqui. Ese mismo día, el SSN detectó uno de magnitud 3.4, a 22 kilómetros al suroeste de Parral, en las inmediaciones de Santa Bárbara.
El funcionario explicó que el comportamiento sísmico de Chihuahua es distinto al registrado en estados del Pacífico, donde la interacción de la placa de Cocos genera movimientos de mayor intensidad y con capacidad para provocar daños estructurales. En el caso de Chihuahua, dijo, los movimientos están relacionados con el acomodo de las capas de la corteza terrestre, por lo que pueden presentarse en distintas regiones del estado.
La actividad registrada este año mantiene como principal característica movimientos de baja magnitud y una mayor recurrencia en la zona sur, particularmente entre Parral y Santa Bárbara, sin que hasta el momento hayan reportado daños estructurales derivados de estos eventos.
