Chihuahua.- Poco más de mil 500 personas protestaron nuevamente ayer por el conflicto sindical que enfrenta a trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con sus dirigentes, a quienes reclaman falta de atención a sus demandas laborales. Los inconformes advirtieron que realizarán nuevas manifestaciones si el próximo miércoles no obtienen respuestas favorables.
La movilización partió de la Plaza del Ángel y avanzó hasta el Hospital Regional No. 1 Morelos, con la participación de empleados del instituto, derechohabientes y civiles convocados por la organización Ciudadanos Unidos por el Rescate de México.
Durante la caminata exigieron mejores condiciones laborales, insumos suficientes, infraestructura adecuada para atender a los pacientes y cambios en la representación sindical.
Carlos, quien encabezó parte de la manifestación, llamó a la unidad de los inconformes y sostuvo que la lucha no es únicamente por los derechos del personal, sino también por los derechohabientes que acuden a las unidades médicas en busca de atención.
Los participantes insistieron en que las exigencias laborales están relacionadas con las condiciones en que brindan el servicio de salud.
Entre las denuncias destacó la de Argelia Beltrán, trabajadora del área de Análisis de Laboratorio, quien manifestó que existe insuficiencia de materiales para realizar las actividades cotidianas y que el personal debe hacer esfuerzos extraordinarios para cumplir con sus responsabilidades. “Carecemos de todo y no quieren resurtir nada”, expresó al describir las limitaciones que, afirmó, enfrentan en su área de trabajo.
La protesta ocurre en medio del desacuerdo con el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), encabezado a nivel nacional por Rafael Olivos Hernández, y con la dirigencia de la Sección VIII Chihuahua, a cargo de Jorge Arturo Herrera Navarro.
Los sindicalizados acusan a sus representantes de no atender sus planteamientos y cuestionan que los acuerdos alcanzados respondan a las necesidades de la base trabajadora.
Uno de los principales puntos de conflicto es el incremento salarial de 6.8 por ciento, integrado por 2.9 al salario tabular y 3.9 por ciento en prestaciones.
Los manifestantes rechazan el acuerdo y también expresan inconformidad por las condiciones de jubilación y pensiones, además de exigir una representación sindical que atienda sus reclamos.
Entre sus demandas está la renuncia del dirigente nacional del sindicato.
La tensión aumenta ante el proceso de votación previsto para el miércoles 14 de octubre, relacionado con el acuerdo salarial.
Los trabajadores cuestionan el procedimiento y exigen garantías para que la base pueda expresar libremente su decisión, en un proceso en el que participarán el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
Los quejosos advirtieron que, si no reciben respuestas positivas, volverán a las calles con sus exigencias.
