Chihuahua.- Entre calaveritas de azúcar, dulces, figuras de amaranto y papel picado, los comercios del Centro comienzan a llenarse de los colores y sabores que anuncian la llegada del Día de Muertos, una de las tradiciones más arraigadas en México y que cada año reúne a las familias para preparar sus altares y recordar a sus seres queridos.
Silvia Vargas, comerciante de productos tradicionales, señaló que desde mediados de octubre comienzan a surtir sus locales para ofrecer a los clientes todo lo necesario para elaborar las ofrendas, especialmente las calaveritas de azúcar, que continúan siendo de las más buscadas por su precio accesible y su significado dentro de esta celebración.
Explicó que su negocio comenzó a trabajar con estos artículos alrededor de 1969 y que, desde entonces, la temporada de Día de Muertos representa una oportunidad para conservar las costumbres mexicanas a través de productos que han pasado de generación en generación.
Las calaveritas son traídas de la Ciudad de México, particularmente de la zona conocida como el Mercado de los Dulces, donde concentran una amplia variedad de artículos para esta festividad.
Aunque anteriormente ofrecían una mayor diversidad de figuras elaboradas con azúcar glas, chocolate, amaranto y otros materiales, Vargas comentó que ahora comercializan principalmente en las calaveritas de azúcar, debido a que existen más establecimientos que venden productos similares.
En los mostradores pueden encontrarse piezas de distintos tamaños, desde las pequeñas que suelen solicitar en las escuelas para las actividades relacionadas con el Día de Muertos, hasta las más grandes, utilizadas principalmente para decorar las ofrendas familiares.
La comerciante explicó que las figuras de mayor tamaño son destinados principalmente a los altares, mientras que las pequeñas resultan más prácticas para los niños y para quienes buscan cumplir con las actividades escolares sin gastar demasiado.
Además de las calaveritas, los negocios ofrecen una variedad de artículos para vestir los altares, como papel picado, dulces tradicionales y adornos. También cuentan con piezas de chocolate en forma de calaveras y brujas, así como otros productos alusivos a la temporada.
Vargas recordó que años atrás tenían una oferta más amplia de figuras artesanales, entre ellas pequeñas ollas de barro y piezas de azúcar que simulaban contener mole y arroz, aunque en realidad estaban elaboradas con chocolate y coco. También vendían panes, mesitas con figuras y pequeñas maletas de chocolate, entre otros artículos que daban mayor variedad a las ofrendas, calaveras en sarcófagos y tumbas de azúcar glas.
Sin embargo, reconoció que las ventas han cambiado durante los últimos años, pues la presencia de más comercios que ofrecen estos productos ha distribuido la demanda entre distintos establecimientos.
El papel picado continúa siendo otro de los elementos tradicionales más solicitados. Aunque actualmente algunas personas prefieren los adornos de plástico por considerarlos más duraderos, el papel de china conserva su lugar en los altares por sus colores y por el significado que tiene dentro de esta celebración.
Incluso hay presentaciones pequeñas, con cuadritos de aproximadamente tres por tres centímetros, pensadas para las ofrendas que los estudiantes preparan en las escuelas.
La temporada también incluye artículos para Halloween, como disfraces y máscaras para niños y adultos, disponibles en diferentes precios, por lo que los comercios ofrecen alternativas para quienes buscan participar en ambas celebraciones.
Así, entre dulces, calaveritas y adornos multicolores, los comerciantes del Centro se preparan para recibir a quienes comienzan a reunir los elementos de sus altares. Más allá de las ventas, estos productos representan una parte de la tradición con la que las familias mexicanas mantienen presente la memoria de sus difuntos y transmiten a las nuevas generaciones el significado del Día de Muertos.
