Chihuahua.- El naranja y amarillo de las flores de cempasúchil, las veladoras y las figuras alusivas a la muerte transformaron la Plaza de Armas en un escenario dedicado al Día de Muertos, donde ciudadanos se dieron cita para recorrer las instalaciones y tomarse fotografías.
Uno de los principales atractivos es el altar monumental colocado en el kiosco, acompañado de jardineras convertidas en un camposanto, túneles para fotografías y un cráneo de grandes dimensiones. La iluminación de colores y los adornos florales dieron al espacio un ambiente festivo, entre la tradición y el recuerdo.
La intervención convirtió por unos días el corazón de la ciudad en un punto de encuentro para disfrutar de una de las tradiciones más representativas de México.


