Chihuahua, Chih.- En el marco de la Cumbre México-Unión Europea en la Ciudad de México, presidenta Claudia Sheinbaum, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, sellaron formalmente el Acuerdo Global Modernizado.

Víctor Gómez Céspedes, team leader de Chihuahua Green, sostuvo que la fotografía será diplomática. La consecuencia será industrial. Y, si se lee con honestidad, también será desigual.

México cerró 2024 con un déficit comercial de más de 39 mil millones de dólares frente a la UE —cifra equivalente al PIB anual de varios estados del país—. Sin capacidad territorial para absorber tecnología, certificar procesos y construir cadenas circulares trazables, ese acuerdo amplía la brecha en lugar de cerrarla.

La pregunta correcta, sostuvo, no es qué firma México hoy. Es qué territorios mexicanos están listos para ejecutar lo que se firma.

No es promesa. Es plataforma.

Indicó que Chihuahua Green —programa público-privado articulado con Coparmex Chihuahua y con financiamiento de la Unión Europea desde 2020— no se inventó esta semana ni se construyó para esta firma.

Es el resultado, dijo, de años de trabajo sostenido con socios europeos: Simbiosy de Barcelona como asistencia técnica fundacional, LIPOR en Greater Porto como referente en gestión de residuos, la cooperación con Cataluña, y la participación en el programa IURC-LAC junto a Greater Porto (Portugal), Hunedoara (Rumanía) y Valle del Cauca (Colombia).

A esa red se suma en territorio la Red Universitaria Chihuahua Green, que articula hoy diez universidades y un centro de investigación con seis grupos temáticos de trabajo. La plataforma documenta 76 sinergias industriales activas, más de 1,010 empresas mapeadas y métricas verificables de CO₂ evitado.

“Esa es la diferencia entre firmar un acuerdo y poder ejecutarlo”, afirmó.

Barreras que ya cayeron

El experto nacional en economía circular y simbiosis industrial, señaló que Una parte poco visible —pero decisiva— del trabajo de más de 8 años ha sido derribar barreras técnico-regulatorias que durante décadas impidieron a la industria mexicana aprovechar sus propios flujos de calor residual, subproductos y corrientes energéticas internas.

Esa es exactamente la materia prima de la simbiosis industrial moderna: lo que una empresa hoy descarta como pérdida térmica, otra puede aprovechar como insumo de proceso.

En Chihuahua, dijo, ese camino ya está abierto, con marcos validados, casos en operación y tecnología europea de alta especificación —alemana, checa y austriaca— integrada en proyectos reales de aprovechamiento térmico y eficiencia industrial.

No es tecnología elegida por precio. La tecnología europea cuesta más porque incorpora ingeniería más densa, salarios más altos, estándares regulatorios más exigentes y trazabilidad certificable —exactamente lo que separa una inversión que cumple criterios ESG bancables de una que no califica para financiamiento europeo de cooperación.

Para Chihuahua —estado con estrés hídrico estructural, base agroindustrial intensiva y vocación manufacturera exportadora— el acceso preferente a esa tecnología no es lujo. Es infraestructura de competitividad de largo plaza, destacó.

“Donde antes había fricción, hoy hay ruta —y donde antes faltaba tecnología, hoy hay socios europeos operando en territorio”, mencionó.

Lo que cambia con el acuerdo modernizado

Explicó Gómez Céspedes que el acuerdo no es un TLC más. Incorpora compromisos vinculantes en clima, derechos laborales y sostenibilidad, además de mejoras en reglas de origen, contratación pública y protección de inversiones. Traducido a lenguaje industrial: las cadenas europeas exigirán cada vez más trazabilidad de materiales, circularidad documentada y huella verificable. Quien no lo tenga, quedará fuera.

La noticia que conviene anticipar

Apuntó que se trabaja con la Delegación de la Unión Europea en México y con Semarnat para que una región del estado —con alcance sobre varios municipios— sea declarada Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) bajo un esquema de cooperación con la Unión Europea.

El primer PODECIBI del país —Parque Hidalgo, en Tula— fue cancelado tras consulta ciudadana en diciembre de 2025. El segundo, en San José Chiapa, Puebla, fue declarado en marzo de 2026 y opera bajo el esquema federal sin un anclaje específico de cooperación internacional.

“Lo que proponemos para Chihuahua es distinto en su origen: un PODECIBI que llega después de una década de construcción territorial articulada en cuatro plataformas regionales —Chihuahua Green City en la capital, Juárez Pacto Circular en la frontera, Tewá Pacto Circular en la región poniente y VerDelicias en la región centro-sur—, con base empresarial mapeada, gobernanza multiactor activa, red universitaria operando y cooperación europea documentada”, detalló.

Indicó que la pregunta correcta no es quién es el primero, es cuál es el que vale la pena.

“Lo que buscamos es un PODECIBI que capture valor real, se traduzca en empleos verdes de calidad y funcione como palanca para atraer inversión tecnológica de punta. Un decreto sin tejido social y empresarial puede declararse mañana y cancelarse después; un PODECIBI con escala territorial, anclaje empresarial y cooperación europea se construye desde antes —y Chihuahua lleva años construyéndolo”, dijo.

El PODECIBI es el instrumento federal —publicado en el Diario Oficial el 4 de julio de 2025 y alineado con el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030— que otorga estímulos fiscales sustantivos, incluida la deducción inmediata del 100 por ciento del activo fijo, a empresas que operen bajo el modelo de economía circular.

Que esa declaratoria llegue acompañada de cooperación técnica europea —y no como decreto aislado— convierte el instrumento en algo más potente: un puente operativo entre el Acuerdo Global Modernizado que se firma hoy y la economía industrial chihuahuense.

Una década adelantada

Chihuahua llega a esta firma con algo que pocos estados del país tienen: una década de cooperación europea ya convertida en infraestructura operativa. No nos llegó el acuerdo. Lo veníamos preparando.

El Acuerdo Global Modernizado abre una ventana. Pero las ventanas no se aprovechan solas. La industria chihuahuense ya tiene el marco técnico, regulatorio y de cooperación para integrar aprovechamiento de calor residual, simbiosis industrial y trazabilidad.

Expuso Gómez Céspedes que las empresas que entren a estos procesos en los próximos 24 meses capturarán la próxima década de competitividad. Las que esperen verán cómo otras regiones —Bajío, Nuevo León, Yucatán— ocupan el espacio que hoy Chihuahua tiene por delante.

“Ciudad de México firma hoy. Chihuahua ejecuta desde hace años. Esa secuencia importa, y conviene decirlo claro. El acuerdo no llega a Chihuahua. Chihuahua llega preparada al acuerdo”, subrayó.

Chihuahua como nodo, no solo como caso

Mencionó que lo que ocurre en Chihuahua ya no es solo una historia local. Es la demostración territorial más documentada de México de que la economía circular escala cuando hay voluntad política de los gobiernos —municipal y estatal— actuando en el mismo tablero que la industria, la academia y la sociedad civil organizada.

Esa cuádruple articulación es precisamente lo que ningún decreto puede fabricar de la noche a la mañana, y lo que convierte a este estado en referente para otras regiones de México y de América Latina que buscan un camino probado, no una promesa.

“Cuando Valle del Cauca, Hunedoara o Greater Porto miran hacia Chihuahua dentro del programa IURC-LAC, no buscan inspiración. Buscan metodología replicable. Eso es lo que Chihuahua ya tiene para ofrecer al continente —y lo que Europa reconoce como el tipo de contraparte con la que vale la pena construir.

La firma fue en Ciudad de México. El modelo que la hace posible se construyó aquí”, sostuvo.