Chihuahua.- La dotación diaria de agua potable por ciudadano en el estado es de 250 a 300 litros de agua por persona, mientras que el consumo en promedio es de entre 100 y 120 litros al día. La diferencia corresponde a agua que no es contabilizada porque se pierde en fugas, tomas domiciliarias mal medidas y una cantidad importante de conexiones clandestinas a la red, informó el director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS), Mario Mata Carrasco.
Esa brecha, superior al 50 por ciento del volumen distribuido, representa uno de los principales retos para los organismos operadores de agua en la entidad, dijo.
Mata Carrasco indicó que el principal factor detrás de esa diferencia es el agua no contabilizada. Entre las causas mencionó las fugas en las redes de distribución, medidores domiciliarios que registran consumos inferiores a los reales y las tomas clandestinas que operan fuera de control en distintos puntos del sistema.
Precisó que Chihuahua está dentro de los mejores indicadores nacionales en materia de cobertura de agua potable. Señaló que durante 2024 el estado ocupó el primer lugar nacional con una cobertura del 94 por ciento, aunque posteriormente la metodología de evaluación cambió y actualmente la entidad figura entre las cuatro mejores del país.
El titular de la JCAS añadió que la reducción del agua no contabilizada forma parte de las estrategias prioritarias del organismo. En ese sentido, destacó proyectos de sectorización en las ciudades de Chihuahua y Parral, cuyo objetivo consiste en detectar pérdidas, mejorar la eficiencia de las redes y recuperar volúmenes que actualmente no llegan a registrarse.
Durante su exposición también advirtió que la falta de medición adecuada afecta no sólo a los sistemas urbanos, sino al conocimiento real de la disponibilidad hídrica en el estado. Explicó que existen numerosos pozos clandestinos y otros cuya extracción no cuenta con mediciones precisas, situación que dificulta determinar con exactitud el estado de los acuíferos.
Mata Carrasco subrayó que más del 60 por ciento de los éstos en Chihuahua presentan condiciones de sobreexplotación. Ante ese panorama, consideró indispensable fortalecer la supervisión de las extracciones de agua, combatir las tomas ilegales y garantizar que todos los usuarios cuenten con sistemas de medición confiables para reducir pérdidas y mejorar la gestión del recurso hídrico.
