Chihuahua, Chih.- Cada año, conforme las temperaturas comienzan a superar los 35 grados centígrados en Chihuahua capital, miles de familias enfrentan una preocupación recurrente: la disminución de la presión en la red de agua potable o, en algunos casos, la suspensión temporal del servicio.
Según la JMAS, las colonias ubicadas en zonas altas, así como diversos sectores del sur y suroriente de la ciudad, suelen ser las más afectadas por los problemas de suministro durante los meses más cálidos del año. Entre las áreas que históricamente registran reportes por baja presión o tandeos se encuentran Punta Oriente, Vistas Cerro Grande, Cerro de la Cruz, Santa Cecilia, Los Olivos, Villa Juárez, Rosario y otras colonias localizadas en la periferia urbana.
La principal razón por la que el agua comienza a escasear durante la época de calor es el incremento en la demanda. Cuando las temperaturas se elevan, el consumo doméstico aumenta considerablemente debido al uso más frecuente de regaderas, sistemas de enfriamiento evaporativo, lavado de patios, riego de jardines y llenado de albercas. Esta mayor demanda genera una presión adicional sobre la red de distribución, especialmente durante las horas de mayor consumo. Especialistas de la JMAS señalan que los sistemas de agua potable están diseñados para operar dentro de ciertos rangos de demanda. Cuando el consumo se dispara simultáneamente en amplias zonas de la ciudad, la presión en las tuberías puede disminuir, afectando primero a las colonias situadas en puntos elevados o alejadas de las principales líneas de conducción. A este fenómeno se suman otros factores. Las altas temperaturas incrementan la evaporación en presas y cuerpos de almacenamiento, mientras que el crecimiento urbano obliga a extender las redes de distribución hacia nuevos fraccionamientos y desarrollos habitacionales. En ocasiones, la infraestructura existente debe abastecer a una población mayor que la contemplada originalmente, lo que aumenta el riesgo de fallas o insuficiencias temporales. Otro elemento que puede agravar la situación son los cortes de energía eléctrica. Gran parte del sistema de abastecimiento depende de equipos de bombeo para extraer agua de pozos y conducirla hacia tanques de almacenamiento y redes de distribución. Cuando ocurren apagones o variaciones en el suministro eléctrico, el funcionamiento de estos equipos puede verse afectado, provocando interrupciones que repercuten en decenas de colonias. Ante estos escenarios, la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) suele implementar esquemas de tandeo en algunos sectores de la ciudad. Este mecanismo consiste en distribuir el agua por horarios o días determinados para garantizar que la mayor cantidad posible de usuarios reciba el servicio. Aunque la medida permite administrar mejor el recurso durante periodos de alta demanda, también genera molestias entre los habitantes que deben adaptar sus actividades cotidianas a los horarios de abastecimiento. La problemática refleja un desafío que va más allá de una temporada específica. Chihuahua es una ciudad ubicada en una región semidesértica, donde la disponibilidad natural de agua es limitada y las sequías prolongadas forman parte de una realidad cada vez más frecuente. El aumento de las temperaturas asociado al cambio climático y el crecimiento constante de la mancha urbana obligan a fortalecer la infraestructura hidráulica y promover una cultura de uso eficiente del agua. Mientras el verano avanza y el termómetro continúa elevándose, el acceso al agua potable se convierte nuevamente en uno de los temas prioritarios para miles de familias chihuahuenses según la JMAS, la combinación de altas temperaturas, mayor consumo y limitaciones estructurales mantiene vigente un tema que, año tras año, reaparece en distintos puntos de la capital del estado.
