Dice Iliana que todo empezó con el afán de conseguir un ingreso extra para completar el gasto y no les ha ido del todo mal.
Los clientes aumentan cada día, por lo que piensan que han tenido muy buena aceptación, al toque especial que le ponen a los dos platillos que preparan y ofrecen al público.
Tanto el menudo como el pozole son elaborados con base en lo que ella aprendió tanto de su madre como de su abuela.
De ahí viene la peculiar receta que ha conquistado el paladar de sus clientes.
En la elaboración participan tanto Iliana como Angel, quien principalmente colabora con cortar tanto la verdura necesaria como la carne.
Como debe ser, el pozole es de puerco exclusivamente, aderezado con lechuga, rabanitos, cebolla y demás.
El muy norteño menudo es el que tiene más clientes, quienes de vez en cuando aventuran a probar el pozole. Iliana invita a los comensales a visitarlos, en el que se ha convertido en su punto de venta, en la Melchor Guaspe y 46, donde atienden con mucho gusto y agrado a quienes los visitan.
