Chihuahua, Chih.- En el Centro de la ciudad, donde la actividad no es detenida ni en los días de descanso, Javier Santillán es el encargado de mantener el verdor de la Plaza de Armas.

Su labor, que comienza temprano incluso los domingos y persiste sin importar las condiciones climáticas, es la que permite que el espacio público principal de la capital mantenga su rostro ante los visitantes.

Con un equipo compuesto por tijeras, "wiros" (desbrozadoras), rastrillo y escobas, Santillán recorre los jardines con una tarea clara: cortar la hierba, rastrillar y dar forma a los cortes que definen el paisaje del lugar.

A pesar de la constancia que requiere el oficio, Javier se define a sí mismo como alguien que está en proceso de formación.

“Apenas estoy aprendiendo”, reconoce con sencillez.

Su guía en este proceso es un compañero de nombre Gonzalo, quien le enseña los detalles técnicos para manejar las herramientas y entender los tiempos de la vegetación.

El trabajo de Santillán es silencioso pero indispensable.

Mientras la ciudad duerme o la gente se refugia de la lluvia, él permanece en los jardines de la plaza, asegurándose de que cada espacio esté limpio y podado.

Su jornada no es medida sólo en metros cuadrados de césped cortado, sino en la perseverancia de quien, bajo el sol o el relampagueo, cuida el jardín que pertenece a todos.

Para Javier, dentro de la labor en la Plaza de Armas es, de momento, su único y principal enfoque es mantener vivo el jardín de la plaza.

Comentó que es una tarea que desempeña con la dedicación de quien sabe que el aprendizaje constante es la base de un buen trabajo.