Chihuahua, Chih.- La confrontación entre el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, y el presidente municipal con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, volvió a escalar luego de una serie de señalamientos relacionados con eventos y establecimientos vinculados al político juarense.
Mientras desde el entorno de Pérez Cuéllar han cuestionado que las acciones emprendidas por autoridades de la capital pudieran tener una intención de afectar su imagen, Bonilla rechazó que exista una persecución y aseguró que el Ayuntamiento únicamente está haciendo cumplir las disposiciones legales.
Uno de los principales puntos de conflicto surgió a raíz de un rodeo organizado por el grupo “Amigos de Cruz” en Chihuahua capital, actividad que, de acuerdo con Bonilla, reunió a aproximadamente 500 personas y que fue realizado sin contar con las autorizaciones correspondientes.
El alcalde sostuvo que no existe la figura de “evento privado” cuando son concentraciones de esta magnitud, por lo que los organizadores tienen la obligación de cumplir con los requisitos establecidos por las autoridades de Protección Civil y Gobernación Municipal.
Bonilla explicó que, antes de realizar una concentración masiva, los organizadores deben presentar un programa especial de protección civil para su aprobación, además de coordinarse con las distintas instancias de seguridad con al menos 15 días hábiles de anticipación. Afirmó que, en este caso, no existió una solicitud ante la autoridad municipal, la Coordinación Municipal de Protección Civil ni la Subsecretaría de Gobernación. También señaló que, de acuerdo con la información que recibió, tampoco hubo una notificación ante la Coordinación Estatal de Protección Civil.
La polémica aumentó después de que uno de los jinetes participantes sufriera un accidente durante el rodeo. El alcalde indicó que el participante estaba estable y fuera de peligro, pero cuestionó las condiciones de seguridad que había previstas para el evento. Bonilla aseguró que no hubo una ambulancia en el lugar cuando acudió personal de Gobernación Municipal y sostuvo que en un video observan al jinete siendo trasladado en la caja de una camioneta para recibir atención médica.
El presidente municipal señaló que un plan de protección civil para este tipo de actividades debe contemplar un módulo de primeros auxilios, atención médica, rutas de evacuación, puntos de reunión y mecanismos para informar al público sobre qué hacer ante una emergencia. A su consideración, ninguno de estos elementos fue acreditado de manera adecuada, por lo que afirmó que el espectáculo fue desarrollado al margen de las disposiciones legales. Ante ello, informó que el organizador podría recibir una sanción económica de hasta 75 mil pesos.
Bonilla negó que el procedimiento estuviera relacionado con la competencia política que existe entre distintos perfiles rumbo a la gubernatura del estado. Aseguró que la ley debe aplicarse independientemente de si es un ciudadano, una empresa, un partido político o una persona que aspire a ocupar un cargo público. Incluso hizo referencia a la conocida frase de “justicia y gracia a mis amigos, justicia a secas a mis enemigos”, para posteriormente afirmar que en Chihuahua los reglamentos deben tener una sola aplicación.
“Si no se cumple, tienen que aplicarse justamente las sanciones establecidas en la misma”, sostuvo el alcalde, al insistir en que el caso del rodeo no debe interpretarse como una acción de carácter político.
Sin embargo, sus declaraciones se producen en medio de una disputa pública con Pérez Cuéllar, quien ha sido señalado como uno de los perfiles que busca posicionarse rumbo a la sucesión estatal.
El segundo episodio al que hizo referencia Bonilla fue la clausura de un comercio relacionado con Rubén “Scaps”, situación que también generó cuestionamientos debido a la cercanía del propietario con Pérez Cuéllar. El alcalde capitalino aseguró que la intervención municipal no fue consecuencia de una decisión política, sino de un procedimiento que ya había tenido antecedentes.
Según explicó, previamente habían levantado dos actas en las que solicitaban al propietario retirar un puesto ambulante que obstruía la banqueta. Bonilla señaló que el establecimiento está además frente a una parada de autobús, por lo que consideró que la situación podía representar un riesgo tanto para peatones como para usuarios del transporte público.
El alcalde afirmó que el propietario pudo haber considerado que no aplicarían el reglamento debido a una supuesta protección política por parte de Pérez Cuéllar. “Yo creo que él se sentía muy protegido por Cruz”, expresó Bonilla, al explicar las razones por las que, desde su perspectiva, habrían mantenido la obstrucción pese a los requerimientos previos de la autoridad.
Bonilla aprovechó el tema para contrastar la situación de Chihuahua capital con Ciudad Juárez, ciudad que actualmente es gobernada de manera interina debido a la licencia solicitada por Pérez Cuéllar. El alcalde capitalino afirmó que durante sus visitas al Centro de Juárez ha observado lo que calificó como “un desorden comercial” y “un desorden urbano”, al tiempo que sostuvo que ese tipo de condiciones no serán permitidas en Chihuahua.
Las declaraciones representan una nueva respuesta a los señalamientos que han surgido alrededor de las actuaciones municipales contra actividades relacionadas directa o indirectamente con Pérez Cuéllar. Bonilla insistió en que no es un enfrentamiento político, aunque aprovechó sus declaraciones para cuestionar la manera en que gobiernan Ciudad Juárez y la capacidad del alcalde con licencia para buscar eventualmente la gubernatura.
“Yo no sé cómo gobernaría Ciudad Juárez, pero aquí estamos acostumbrados a aplicar los reglamentos y la ley y al orden”, manifestó.
Finalmente, el alcalde de Chihuahua lanzó un mensaje directo a su homólogo con licencia, luego de cuestionar que constantemente sea relacionado a Pérez Cuéllar con las acciones que lleva a cabo el Ayuntamiento capitalino.
“Díganle a Cruz que deje de colgarse de mí”, expresó Bonilla, marcando nuevamente distancia de las acusaciones de que las actuaciones municipales tengan como objetivo obstaculizar las aspiraciones políticas del juarense.
Con estos episodios, la disputa entre ambos alcaldes continúa trasladándose del terreno administrativo al político, particularmente en un escenario donde sus nombres han comenzado a aparecer dentro de la discusión sobre la sucesión gubernamental. Por ahora, Bonilla sostiene que los procedimientos contra el rodeo y el establecimiento obedecen exclusivamente al cumplimiento de la normatividad, mientras las acusaciones de una posible confrontación política siguen formando parte del debate.
