Chihuahua, Chih.- Una familia chihuahuense exige justicia tras la muerte de su hijo de siete años, ocurrida presuntamente por negligencia médica en el Hospital Palmore, donde el menor ingresó para una cirugía considerada de bajo riesgo.
De acuerdo con el testimonio de la madre, Lucero Parra, los hechos se remontan al 18 de marzo de 2024, cuando acudieron al hospital para que su hijo, Ricardo Ruvalcaba, fuera intervenido quirúrgicamente para corregir un problema en el testículo izquierdo. La cirugía, según les informó el cirujano, tendría una duración aproximada de entre 30 y 40 minutos.
Sin embargo, tras concluir el procedimiento y ya en el área de recuperación, la madre detectó que el menor presentaba signos alarmantes. “Mi hijo estaba muy frío, no reaccionaba”, relató. Señala que al alertar al personal de enfermería, la respuesta inicial fue de desatención, argumentando incluso fallas en el equipo médico.
Minutos después, el niño entró en paro respiratorio. “Me sacaron del área mientras el anestesiólogo entraba corriendo. Pasaron horas sin que nos dieran información clara”, denunció la madre.
Fue hasta más tarde cuando los padres lograron ingresar al área de terapia intensiva, donde encontraron al menor en condiciones críticas. Días después, el 22 de marzo, médicos les informaron que el niño presentaba muerte cerebral.
Los padres también acusan abandono médico durante la hospitalización y aseguran que no hubo un responsable directo a cargo del caso. “Nos dijeron que estaban a nuestras órdenes, pero nunca nos dieron una explicación de lo que pasó”, señalaron.
El menor falleció días después y fue sepultado el 3 de abril de ese mismo año. Desde entonces, la familia interpuso una denuncia ante el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa de Chihuahua, instancia que lleva el caso.
A casi dos años de los hechos, los padres afirman que no han recibido una resolución. “Nos dicen que el expediente está con los magistrados, pero no hay sentencia ni responsables. Solo nos dan vueltas”, expresó la madre.
La familia ha acudido en repetidas ocasiones a solicitar avances, incluso fuera del estado, sin obtener respuestas concretas. Ante ello, reiteran su exigencia de justicia y el esclarecimiento de lo ocurrido.
“Lo único que queremos es saber la verdad y que haya responsables. No queremos que otro niño pase por lo mismo”, concluyó la madre.
El caso ha generado indignación y pone nuevamente en la mira la importancia de supervisar la calidad de los servicios médicos y la atención en procedimientos considerados de rutina.
