Chihuahua.- El 42 por ciento de las niñas, niños y adolescentes de Chihuahua han sufrido violencia en el último año y sólo el cinco por ciento de los casos fue denunciado, una proporción que exhibe no sólo la magnitud del problema, sino la forma en que permanece oculto dentro de los hogares.
La cifra fue expuesta durante la presentación de la declaratoria por la crianza afectiva impulsada por el DIF Estatal en coordinación con UNICEF, en un contexto donde autoridades reconocieron que la violencia forma parte de prácticas cotidianas que pocas veces son identificadas como tal.
Selene Aguirre Cortéz, directora de Fortalecimiento Familiar, señaló que el problema no radica únicamente en la agresión física, sino en una cultura que la justifica. Explicó que frases como “una nalgada a tiempo” o la minimización de emociones siguen presentes en la crianza, lo que impide dimensionar el daño. A esto suman que el 90% de los casos de abuso ocurre dentro del entorno cercano, con personas en quienes las víctimas confían, lo que reduce aún más la posibilidad de denuncia.
Desde UNICEF, la Oficial de Soporte de Protección a la Infancia, Gabriela Polo Herrera, planteó que el cambio no pasa sólo por prohibir, sino por transformar la forma en que educan. Recordó que la legislación ya prohíbe el castigo corporal como método de crianza, pero también obliga al Estado a proporcionar herramientas para que madres, padres y personas cuidadoras puedan ejercer una crianza distinta, basada en el respeto, con límites claros pero sin violencia.
La funcionaria explicó que el reto es cultural y de largo plazo. Indicó que tres de cada diez personas aún consideran válido el castigo físico como método educativo, una práctica que no necesariamente responde a la intención de dañar, sino a patrones heredados.
En ese sentido, detalló que la estrategia que implementan en Chihuahua forma parte de un modelo más amplio que busca atender la violencia de manera sistémica. Esto implica no sólo trabajar con las familias, sino fortalecer instituciones, mejorar la atención en servicios públicos y coordinar áreas como salud, educación y seguridad para detectar y atender casos de manera oportuna.
Polo Herrera agregó que Chihuahua está ubicada en el sexto lugar nacional en maltrato infantil, dentro de un escenario donde, a nivel país, uno de cada dos menores sufre algún tipo de violencia. Subrayó que la respuesta no puede limitarse a la reacción ante los casos más graves, sino que debe enfocarse en prevenir, modificar conductas y acompañar a las familias en su dinámica diaria.
Mientras las instituciones intentan contener el problema, las consecuencias siguen acumulándose. Ansiedad, depresión, adicciones y conductas de riesgo aparecen cada vez a edades más tempranas, en muchos casos como resultado de entornos violentos normalizados. En paralelo, el DIF Estatal reporta un incremento en menores bajo resguardo, muchos provenientes de contextos marcados por abandono, consumo de drogas o ausencia de redes familiares.
En este contexto, el DIF Estatal y UNICEF impulsan la adhesión de municipios a la declaratoria de crianza afectiva. Durante la jornada más reciente, 10 municipios se incorporaron a la estrategia: Aldama, Aquiles Serdán, Batopilas, Chihuahua, Coyame del Sotol, Dr. Belisario Domínguez, Gran Morelos, Ignacio Zaragoza, San Francisco de Borja y Santa Isabel.
Con estas incorporaciones, suman 34 localidades que asumieron el compromiso de promover entornos libres de violencia. En días previos, 12 municipios integraron en Delicias -Camargo, Coronado, Delicias, Julimes, La Cruz, López, Meoqui, Ojinaga, Rosales, San Francisco de Conchos, Satevó y Saucillo— y otros 12 en Guerrero —Bachíniva, Bocoyna, Cusihuiriachi, Gómez Farías, Guerrero, Madera, Matachí, Namiquipa, Riva Palacio, Temósachic, Urique y Uruachi—.
