Chihuahua, Chih.- Oasis, asentamiento tarahumara.– Con el resonar constante de tambores y el movimiento incesante de sus danzantes, la comunidad rarámuri del asentamiento Oasis vive intensamente las celebraciones de Semana Santa, donde la tradición y la espiritualidad se entrelazan en uno de los rituales más significativos: la danza y quema de Judas.
Desde la tarde del Viernes Santo y durante toda la noche, así como en las primeras horas del Sábado de Gloria, niños, jóvenes y adultos participan en estas ceremonias que forman parte de su identidad cultural. El eco de los tambores convoca a los danzantes, quienes se organizan en dos grupos que simbolizan el bien y el mal.
En medio de un ambiente cargado de simbolismo, ambos grupos protagonizan una representación ritual en la que los danzantes del bien “juzgan” a Judas, mientras que los del mal intentan arrebatárselos, generando un dinámico enfrentamiento que cautiva a los asistentes ateos raramuris lo custodian mientras el monigote permanece en el piso.
Como parte central de la celebración, y tras la realización de una misa, se lleva a cabo la tradicional quema de Judas, representado en esta ocasión por un monigote de trapo con forma de chango. Esta figura simboliza la traición de Judas Iscariote a Jesús antes de su crucifixión, y su incineración representa el castigo al mal y la renovación espiritual de la comunidad.
La festividad no solo es una muestra de fe, sino también una expresión viva de las costumbres rarámuris, donde la música, la danza y los rituales transmiten valores y tradiciones de generación en generación.



