Cuando funcionarios europeos llegaron a Kiev el mes pasado para conmemorar el Día de la Independencia de Ucrania, recibieron una noticia que generó preocupación entre los principales aliados de Ucrania: el país necesita 27 mil millones de dólares adicionales para cubrir su gasto de defensa y terminar el año.
La petición tomó por sorpresa a varios Gobiernos europeos. A principios de este año, la Unión Europea había finalizado un préstamo de más de 100 mil millones de dólares para Ucrania, pero ahora Kiev enfrenta un déficit presupuestario mucho mayor al previsto, en momentos en que sus fuerzas afrontan una intensificación de los ataques rusos y una escasez de defensas aéreas.
Cuatro diplomáticos europeos, que hablaron bajo condición de anonimato, dijeron que los aliados entienden la gravedad de la situación y la necesidad de que Ucrania mantenga su capacidad militar. Sin embargo, algunos funcionarios se preguntan en privado cómo se llegó a un déficit de esta magnitud, si los recursos están siendo utilizados de manera eficiente y si las necesidades planteadas por Kiev han sido sobreestimadas.Los Gobiernos europeos buscan ahora determinar el origen y el tamaño real del faltante antes de decidir si aportarán más recursos este año y de qué manera podrían hacerlo. Ucrania también ha solicitado ayuda a Reino Unido, Canadá y Japón.
La petición llega en un momento especialmente delicado para la relación de Kiev con sus aliados. Estados Unidos ha reducido su respaldo financiero, lo que aumenta la importancia de la ayuda europea, mientras los Gobiernos del continente deben equilibrar el apoyo a Ucrania con sus propias necesidades presupuestarias y el riesgo de generar descontento entre los votantes. El nuevo déficit también evidencia el creciente costo de la guerra. Rusia mantiene sus ataques contra Ucrania, incluida la infraestructura portuaria, lo que ha afectado una importante fuente de ingresos para Kiev. Al mismo tiempo, las fuerzas ucranianas enfrentan una escasez crítica de misiles interceptores estadounidenses capaces de derribar misiles balísticos y aceleran el desarrollo de sistemas propios. "La guerra se ha vuelto objetivamente más costosa", afirmó Olena Prokopenko, especialista en política exterior ucraniana e investigadora del German Marshall Fund. El origen del déficit, sin embargo, sigue siendo objeto de disputa dentro de Ucrania. El Presidente Volodymyr Zelensky dijo el mes pasado que parte del problema se debe a que el Ministerio de Defensa utilizó recursos que estaban presupuestados para los últimos meses del año durante la gestión del ex Ministra Mykhailo Fedorov, quien fue destituido recientemente. "El Ministerio de Defensa utilizó fondos que habían sido presupuestados para finales de este año y, por supuesto, el déficit total asciende a 27 mil millones de dólares", declaró Zelensky el 24 de agosto durante una reunión con dirigentes europeos y británicos. Fedorov rechazó esa explicación y negó que durante su gestión existiera un déficit de esa magnitud. Según el ex Ministro, el faltante estaría relacionado con proyectos emprendidos bajo la nueva dirección del Ministerio de Defensa. Kiev tampoco ha presentado todavía un desglose completo de sus necesidades inmediatas. Zelensky ha dicho que el dinero adicional se requiere para comprar armas, pagar los salarios de los militares y cubrir las prestaciones destinadas a las familias de los soldados muertos en combate. Roksolana Pidlasa, Presidenta del comité presupuestario del Parlamento ucraniano, señaló que a principios de año las autoridades habían previsto un déficit de unos 7 mil 500 millones de dólares. Pero el gasto militar aumentó más de 17 por ciento durante los primeros ocho meses de 2026 frente al mismo periodo del año anterior. Pidlasa atribuyó parte del incremento al cambio en las tácticas rusas y al aumento de los ataques contra la industria ucraniana, incluidas las plantas metalúrgicas y el corredor utilizado para las exportaciones de cereales. Según la legisladora, estos ataques provocaron que Ucrania perdiera aproximadamente la mitad de los ingresos que esperaba obtener tan solo el mes pasado. Ante la presión financiera, el Primer Ministro ucraniano, Serhii Koretskyi, pidió a los legisladores aplicar medidas de austeridad. Pero el margen para recortar gastos es reducido. "No podemos transigir en el apoyo a nuestras fuerzas armadas, porque se trata de nuestra supervivencia", afirmó Oleksandr Merezhko, Presidente del comité de Asuntos Exteriores del Parlamento. Los salarios de los militares y las prestaciones para sus familias, agregó, no son rubros que puedan reducirse. En Europa, mientras tanto, la prioridad es determinar cuánto dinero necesita realmente Ucrania y cómo proporcionárselo con rapidez. Valdis Dombrovskis, comisario europeo de Economía, habló el lunes con Koretskyi sobre la situación. Balazs Ujvari, portavoz de la Comisión Europea, dijo posteriormente que el primer paso era obtener una visión clara de las finanzas ucranianas. Una de las opciones que ha planteado Zelenski es acelerar el desembolso del préstamo europeo aprobado este año. La Unión Europea acordó en abril un paquete de más de 100 mil millones de dólares, que debía entregarse durante 2026 y 2027. Ocho diplomáticos y funcionarios europeos consultados coincidieron en que adelantar parte de esos recursos podría ser la vía más rápida para proporcionar fondos adicionales a Kiev. La Ministra de Asuntos Exteriores de Irlanda, Helen McEntee, dijo la semana pasada que la UE seguirá financiando a Ucrania y que, cuando sea posible, adelantará los recursos para cubrir sus necesidades. La medida, sin embargo, reduciría el dinero disponible para el próximo año y todavía no existe un consenso entre los Gobiernos europeos, que apenas están evaluando la dimensión del déficit. Ucrania también insiste en otra alternativa: utilizar los activos soberanos rusos congelados en Europa. En Euroclear, el depositario financiero con sede en Bélgica, permanecen bloqueados más de 200 mil millones de dólares pertenecientes a Rusia. Los Gobiernos europeos ya habían considerado utilizar esos recursos para respaldar un préstamo a Ucrania, pero el proyecto fracasó debido, entre otras razones, a la oposición de Bélgica. El Gobierno belga teme que confiscar los activos de un Estado extranjero pueda generar una crisis financiera y provocar que otros países retiren sus fondos de instituciones europeas. Suecia y otros miembros de la Unión Europea han vuelto a impulsar la posibilidad de utilizar los activos congelados para ayudar a Ucrania sin recurrir directamente a los presupuestos nacionales. Sin embargo, los obstáculos legales y financieros siguen siendo los mismos y cualquier acuerdo podría tardar meses. Para Kiev, el problema es que no dispone de ese tiempo. Andrii Sybiha, Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, pidió recientemente a los Gobiernos europeos que aceleren una decisión sobre los activos rusos y advirtió que no deberían considerarlos únicamente como una herramienta de presión para el futuro. "Las negociaciones se llevarán a cabo en el futuro", afirmó. "Mientras que los fondos se necesitan ahora". El nuevo faltante coloca así a los aliados europeos ante un dilema cada vez más difícil: Ucrania necesita más recursos para enfrentar una guerra cuyo costo aumenta, pero proporcionar ese dinero exige encontrar nuevas fuentes de financiamiento o adelantar recursos ya comprometidos, en un momento en que los Gobiernos europeos también enfrentan presiones económicas y políticas internas.
